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El Granca sonríe en Zagreb

Los de Aíto García Reneses vencen al Cedevita (76-84) y se traen ocho puntos de ventaja para la vuelta de los octavos de final

Brad Newley trata de frenar un lanzamiento de Fran Pilepic, del Cedevita, durante el partido de ayer.

Brad Newley trata de frenar un lanzamiento de Fran Pilepic, del Cedevita, durante el partido de ayer. CB GRAN CANARIA

Si un psiquiatra examinara al Herbalife Gran Canaria tendría un primer diagnóstico claro: el equipo padece un trastorno bipolar. Unos cambios en su estado anímico que se acentúan dependiendo de dónde juegue ese día. Si le toca sacar su baloncesto en la competición doméstica, la depresión puede con él. Si por el contrario sale a pasear su humor por Europa, todo son alegrías. El cambio es radical y ayer en Croacia ratificó su enfermedad.

El Herbalife Gran Canaria consiguió ante el Cedevita de Zagreb un triunfo de prestigio por 76-84 en la ida de los octavos de final de la Eurocup. Un partido redondo del equipo de Aíto García Reneses que suma a estas alturas de la competición un impecable balance de 16 victorias y una derrota. Un triunfo cimentado en una gran puntería de cara al aro rival -52 por ciento de acierto en los tiros de dos puntos, 45 por ciento de acierto desde la línea de triples y un 85 por ciento de éxito desde el tiro libre-, el buen trabajo defensivo y la inspiración de hombres importantes como Bellas, Newley u Oliver.

El arranque amarillo fue fulgurante. Los primeros puntos del partido fueron para Eulis Báez desde la línea de tiros libres. El dominicano volvía al quinteto titular en detrimento de Ian O'Leary, que jugó el último partido liguero ante Unicaja Málaga. Bellas activó sus sensores para empezar a encontrar huecos donde no los hay y asistió de nuevo al ala-pívot caribeño. Los roles se invirtieron en la segunda canasta del equipo. Esta vez fue Báez quien sirvió un buen balón a Bellas para que anotase.

Un 0-7 para empezar

El Herbalife incomodaba al Cedevita, que no encontraba el modo de anotar. Otra buena defensa amarilla sirvió para recuperar el balón, correr, circular rápido y anotar, lo que mejor se le da a este equipo. Kyle Kuric desde el perímetro la clavó. 0-7 de parcial en el primer minuto y medio de partido. Las cosas no podían ir mejor. El entrenador balcánico, Jasmin Repesa, quiso parar la sangría en su defensa y el atasco en ataque que sufría el Cedevita con un tiempo muerto.

Los croatas reaccionaron y el tiempo muerto tuvo su efecto. El duelo entre Barac y Tavares salió a escena. El gigante balcánico anotó dos canastas seguidas y empezó a incomodar en defensa al caboverdiano. Las sombras volvieron al equipo de Aíto con ataques estáticos vacíos o precipitados. El Cedevita comenzaba a fluir. Pilepic con un triple desde la frontal empataba el encuentro. En el siguiente ataque, Eulis Báez sacó su alma de tirador y respondío en el perímetro para sumar su primer triple (9-12).

Los cambios deformaron la imagen sólida de los claretianos. La entrada de Miro Balan dio la vuelta al cuarto. Empezó un tramo de bofetones entre los dos equipos que se lanzaron en búsqueda del aro rival. Arapovic puso por delante al Cedevita (15-14). Una distancia que ampliaría Ramljak (17-14).

Un momento difícil que contuvo Newley respondiendo con otro tiro de tres puntos. Pero Balan olió la sangre como un tiburón hambriento. El pívot croata encontró en Kendall una presa fácil. En tres duelos directos con él, sacó dos faltas y una canasta para voltear el electrónico (23-17). El cuarto se acababa y en el último ataque amarillo, Urtasun puso dos puntos desde la línea de tiros libres. El Granca se iba al fin del primer cuarto seis puntos abajo (25-19).

Fue el momento más delicado en el partido para el equipo grancanario. El Granca no entró en su modo depresivo. Esta vez apretó los dientes y sacó el partido a flote. Los intangibles de Tavares, de nuevo en pista, se notan. Sus centímetros de envergadura intimidan al rival. Él inició la cuenta del Granca en el segundo cuarto. Oliver asumió galones y también se apuntó a meterla (25-23). Miro Bilan sacó su muñeca a la pista y demostró que no sólo es capaz de dominar la zona, pero Oliver respondió con otro triple (27-26) que hacía imposible que el Cedevita se marchara en el marcador. El Granca se empezó a entonar. Bellas se creció y comenzó la fiesta. Cuando el base madrileño hila fino, el equipo grancanario saca su identidad.

Tocados por Petrovic

Durante la mañana de ayer, el equipo visitó el museo del genial Drazen Petrovic. Allí los jugadores amarillos conocieron a la madre del jugador -fallecido hace 21 años en un accidente de tráfico-. El pabellón de ayer, que lleva el nombre en su honor inspiró al Granca. Kuric y Newley en dos ocasiones, volvieron a acertar desde los 6,75. El esfuerzo tuvo su recompensa y el Gran Canaria se fue por delante en el marcador (44-45).

En la reanudación, el equipo de Aíto volvió a sacar el coraje. Las embestidas del Cedevita eran siempre respondidas por el equipo insular. Aguantó el tirón y supo sufrir cuando los croatas intentaban alejarse en el electrónico. El espíritu de lucha del equipo encarnado en Bellas y Newley, dejó al Granca dos puntos por delante al final del tercer periodo (60-62).

Y en el cuarto decisivo apareció O'Leary. Los triples de Ukic y Tomas no asustaron al Herbalife. El Cedevita se estancó en esos seis puntos y el Granca lo aprovechó para firmar un parcial de 6-17 (66-79). El Cedevita reaccionó y el Granca se relajó. Los croatas se pusieron a cinco puntos (76-81). Al final, Oliver amplió, con un triple en la última jugada, el marcador a 76-84 y deja a los amarillos con 8 puntos de renta para la vuelta. Ayer, tocaba ser feliz.

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