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Carrera por montaña Transgrancanaria 2015

Médico por vocación y devoto corredor

A sus 71 años, Juan Hernández, excirujano del Hospital Negrín, sale en el maratón de Garañón

Juan Hernández, exjefe de Cirugía general del Pino y del Negrín, ayer.

Juan Hernández, exjefe de Cirugía general del Pino y del Negrín, ayer. J. C. GUERRA

Sobre el terreno muestra tanta entrega como lo hacía sobre la mesa de operaciones. Juan Hernández Romero, exjefe del servicio de Cirugía general del antiguo Hospital El Pino y del Doctor Negrín, participa este sábado en la The North Face Transgrancaria 2015 en la modalidad de maratón, desde Garañón como punto de salida. Este ingeniense de 71 años es un rostro habitual en esta carrera desde 2006, cuando decidió lanzarse por primera vez y dejar atrás su rutinaria pipa y café, y aliviar el estrés como docente de Medicina en la ULPGC, como cirujano hospitalario y padre de familia numerosa, un cúmulo de cosas que estaba haciendo trizas su salud.

"Me cautivó. Cuando empecé a correr por el campo, a conocer lo bonita que es mi Isla, a disfrutar de la sinfonía de sonidos, de colores, de olores de la naturaleza, dije 'esto es lo más bonito de todo lo que he hecho'", subraya Hernández. Uno de sus cuatro hijos, Luis, correrá la prueba reina de 125 kilómetros, y su esposa, Milagros Martín, participará en la bajada desde Arteara. El pasado año una de sus hijas, Milagros, también les acompañó en este camino de resistencia. La devoción de Juan por la Transgrancanaria es evidente. En casi una década de participación en todas las modalidades (Promo, Starter, Maraton, Advanced y Trans), sólo dos lesiones le impidieron completar la carrera. No puede evitar esbozar una sonrisa cada vez que habla de esta prueba deportiva, de la preparación, del transcurso, de sus sensaciones sobre la montaña. Desde hace un tiempo para acá, su lema es "competir menos y disfrutar más", pues nada tiene que demostrar. "Te metes por senderos, caminos reales, pistas forestales, es la única oportunidad que tienes de oír y ver a un pájaro picapinos, de ir oliendo a retama, romero, eucalipto, oír las ovejas a lo lejos", comenta. Uno cierra los ojos y resulta difícil experimentar lo mismo sobre el asfalto.

La cuenta atrás

Este sábado le esperan 44 kilómetros por delante, para los que se ha preparado con una disciplina y dedicación admirables. "La prueba es la guinda, pero lo bonito de todo esto es entrenar, porque disfrutas mucho más del entorno. Además voy parando y tomo fotos de cada recorrido que hago entrenando, y subo algunas al Twitter, para que la gente disfrute de estos paisajes preciosos", destaca Juan.

Este ingeniense da las gracias a los impulsores de esta carrera pionera de montaña del Archipiélago en 2003, Fernando González y David Déniz, por haber conseguido "enamorar a la gente de su Isla" y publicitar la carrera en el exterior. Todas las mañanas Bandama, el parque Romano o la Cumbre, son sus campos de entrenamiento habituales desde las 08.30 ó 09.00 de la mañana. Verduras, zumos de fruta variada e hidratos de carbono conforman su dieta base.

De toda la maratón, la bajada de Arteara quizás se le hace cuesta arriba. Un reto dentro del gran reto. "Es muy pedregosa, muy pendiente, con lajas en el suelo", explica el médico jubilado, pero nada que no pueda superar. Cuando flaquean las fuerzas, cuenta Juan, "todos tenemos más capacidad de lo que creemos", que va generando sobre todo una resistencia mental, y además se cuenta con el avituallamiento de carrera y la preparación previa.

Adiós a la pipa

Este facultativo jubilado señala que el deporte "no se improvisa de un día para otro", sino que "es una manera de vivir". Desde chico, ha tocado disciplinas como el baloncesto y el fútbol, pero su afición por correr nace de una operación de mano y de una regañina de su cardiólogo, en una revisión rutinaria en 1994, que le hizo reflexionar.

"'Juan, estás hecho una porquería', me dijo, y aquello me llegó al alma. Entonces era jefe del Servicio de Cirugía del Pino, profesor de la Facultad, coordinaba cinco asignaturas, tenía un programa de Doctorado, llevaba el programa de extracción multiorgánica para trasplantes, tenía cuatro hijos, mucho estrés y estaba todo el día con el café y la pipa", evoca Juan.

Su primer maratón tuvo fecha: 1995. Desde entonces, no ha parado en sucesivas carreras hasta 1998. Luego se atrevió con una prueba más dura: el triatlón. Lo que empezó como pura diversión en Las Canteras, se convirtió en un entrenamiento más serio para el Ironman de Lanzarote en 2000 y 2004, y además participó dos veces en la Home de Ferro de Ibiza, y en una similar en Bañolas (Gerona). Entonces un amigo le propuso probar la Transgrancanaria y el encanto de correr por la naturaleza le enganchó hasta la actualidad. Otras citas deportivas que figuran en su mochila son el maratón del Meridiano (El Hierro), la Transvulcania (La Palma), y la LavaTrail (Lanzarote).

Sin duda su vida profesional como médico es otra carrera de fondo. Formado en la Universidad de Granada, Juan hizo la especialidad de Cirugía general y de Aparato digestivo allí y en Barcelona, donde trabajó durante siete años. Completó su formación en París, Londres y Estados Unidos. La vocación brilla en sus ojos cuando habla de la docencia y de la satisfacción que sintió al mejorar la calidad de vida de sus pacientes.

"Lo más bonito fue poder transmitir a mis alumnos mi manera de sentir la medicina y mi relación con el enfermo", subraya Hernández.

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