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El movimiento mentiroso de Aíto

Con un quinteto bajo y los dos bases en pista Ian O'Leary ejerce de héroe en el parcial decisivo

Tomás Bellas disputa un balón en el suelo con Nemanja Gordic.

Tomás Bellas disputa un balón en el suelo con Nemanja Gordic. CB GRAN CANARIA

Y Aíto se la jugó al Cedevita. El entrenador del Herbalife Gran Canaria hizo una jugada maestra en el último cuarto que engañó a los croatas y valió para encarrilar la eliminatoria. Con un parcial de 0-13 se pasó del 66-66 (min. 32) al 66-79 (min. 37) que sirvió para volver a la Isla con una ventaja notable. La renta se alcancó cuando el preparador madrileño juntó a su quinteto más bajo y los dos bases en la pista. Oliver, Bellas y Kuric amenazaron desde el perímetro al rival, que esperaba ser fusilado desde el exterior a base de triples, la mejor arma del Gran Canaria hasta entonces. Y surgió O'Leary como elemento sorpresa del engranaje.

Así, en cinco minutos de gloria el Herbalife Gran Canaria se llevó un botín considerable. Los dos bases dirigieron en el momento clave la sinfonía amarilla y O'Leary se puso el traje de héroe para rematar la faena con siete de esos 13 puntos, dos rectificados incluidos. El Herbalife rozó la excelencia con una circulación de balón fluida y una defensa intensa para asombrar en el templo de Drazen Petrovic.

Hasta marcharse en el marcador sostenían a los amarillos un tremendo porcentaje en los triples durante la primera parte (9/15 hasta el minuto 23), pero ya en el tercer cuarto empezó a encontrar otras alternativas para controlar al Cedevita. Sin embargo, los croatas se resistían a torcer el brazo. Miro Bilan, Pilepic y Gordic seguían haciendo daño a pesar de que los de Aíto ajustaban su defensa. Hacía falta un momento de inspiración colectiva si el Herbalife quería regresar con una buena ventaja. Y llegó con un movimiento desde el banquillo que surtió efecto.

Ya había juntado a sus dos bases Aíto en la primera mitad, pero fue con el californiano volando cuando el Gran Canaria puso la directa. La defensa croata estaba pendiente del juego exterior insular, inspiradísimo desde la línea de tres durante todo el choque. Y cuando todos los ojos del cuadro local miraban hacia el perímetro aparecieron O'Leary y un poco de Tavares en ataque para meter el puñal y perforar el legendario pabellón.

Fue mágico. Todas las luces del Herbalife estaban encendidas en ataque y en defensa. No le tembló el pulso a los amarillos después de decepcionar en la Copa del Rey y ceder demasiado pronto en Málaga. Una vez más la Eurocup le sirve de bálsamo y completando algunos de sus mejores minutos de la temporada ante un enemigo que procede de Euroliga.

Había empatado el Cedevita con dos triples seguidos. Venían desde atrás los croatas, un contexto ideal para coger carrerilla. Pero entonces O'Leary comenzó a hacer de las suyas. Forzó una falta, anotó solo un tiro libre y luego hizo un rectificado descomunal. Le secundó Oliver con una buena canasta de dos y Repesa trató de frenarlo con un tiempo muerto.

Pero no funcionó. O'Leary forzó una falta tras capturar un rebote ofensivo y no falló desde la línea de tiros libres. Después Oliver hizo lo mismo y el californiano remató su vendaval de garra por dentro con una bandeja tras suspenderse en el aire para evitar el tapón. Lo estaba bordando O'Leary en ataque y Tavares en defensa frenando a Bilan. Faltaba la pica del caboverdiano en el otro aro y llegó con un mate espectacular (66-79). Un festival de poderío tras un movimiento mentiroso desde el banquillo.

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