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UD Las Palmas La contracrónica y el marcaje

Casto y Araujo, luz y tinieblas

Las paradas del meta, determinantes en el inicio del segundo acto, sepultaron la voracidad del Sporting

El remate acrobático de Sergio Araujo, ante Bernardo y Hernán Santana.

El remate acrobático de Sergio Araujo, ante Bernardo y Hernán Santana. LOF

El disparate más hermoso. El pulso atómico de El Molinón terminó de una forma salvaje. Bajo la lluvia, en un escenario de Primera, se forjó una contienda de ida y vuelta y sin miramientos tácticos. Un punto desde la épica y el barro. En ese tsunami, los futbolistas amarillos se armaron de valor a la caza de una remontada que se quedó en el camino. Y fue por centímetros.

En ese recital de golpes entre gigantes de plata, el meta de la UD Casto Espinosa resultó providencial. Solo de penalti, con un golpeo de Muñiz, pudo el conjunto del 'Pitu' Abelardo perforar la portería grancanaria. El guardameta extremeño se licenció con intervenciones portentosas. Un héroe bajo las tinieblas. Se creció ante la adversidad. Mantuvo la calma a un tiro franco de Juan Muñiz, en el corazón del área, en un gesto felino. Así como en un centro con veneno de Jony, que tocó el larguero.

El acoso de las estrellas de Mareo fue despiadado. Y ahora viene el Real Betis del ratón diabólico Rubén Castro. Abróchense los cinturones, llega el fragmento clave del campeonato. Faltan 14 finales. Ante las coordenadas de la batalla de caviar del Sporting-UD, brillan los pilares de la pizarra de Herrera.

En esa recuperación baila este galeón, que ayer lució síntomas de poderío. Está en el camino del paraíso. El bagaje ofensivo ante la meta de Alberto -hasta 6 muy claras- confirman que el líder está de vuelta. El Molinón es el punto de partida para la resurrección de la UD.

Z Bombardeo amarillo

Los guantes de Casto, el liderazgo de Aythami Artiles, el motor de Hernán Santana, el arte de Momo y el efecto sorpresa de Vicente. Bondades de un vestuario infinito. Así como la aparición de Alfredo Ortuño en el tramo final en el templo de sidra. La UD lució su etiqueta de lucha y pundonor pero también el toque barroco de antaño.

Hasta el último segundo, en un océano verde de imprecisiones, la UD más revolucionaria tuvo al cuadro de Abelardo a tiro. Se apiadó de uno de los grandes agitadores de la Liga. El desembarco de plátano fue incontestable. De forma descarada, los de Herrera

Vicente Gómez -de cabeza (31')-, Nauzet Alemán -de tiro cruzado (36')-, Hernán -con un misil (44')-, Momo -de golpe franco (70')-, Ángel López -tiro a la escuadra que se marchó por unos centímetros (79')- y Alfredo Ortuño -con un cabezazo sobre la bocina- llamaron a la puerta del gol. Méritos infinitos pero el tanto del empate llegó tras una acción de patio de colegio, con cuatro jugadores sobre la línea de gol. Aythami remató desde el área pequeña y tras tocar en Bernardo acabó en la red. Caos bendito. Ecosistema de gloria. El colegiado le dio el tanto al defensa del cuadro gijonés, que le tocó en la mano, pero la gesta lleva el nombre del zaguero de Arguineguín. Furia del sur, del latifundio de Valerón. El Flaco fue el tercer revulsivo, tras las apariciones de Guzmán (61') Alfredo Ortuño (69').

Sin dejar respirar al Sporting, la UD lució su instinto asesino. Una voracidad desmedida fundamentada en los reflejos del meta Casto que fue una figura de acero ante los misiles de Isma López, Jony y Ndi. David García y Aythami Artiles tejieron una muralla de acero ante las embestidas de Jony y Guerrero.

En relación al último duelo, el derbi ante el Tenerife, los amarillos multiplican su arsenal ofensivo. Y lo hacen con el extremo zurdo Momo de inicio, que no jugaba de titular desde el pasado diciembre ante el Osasuna. Una eternidad. Y en lo referente a Vicente Gómez, el futbolista del barrio de Schamann, destacado en la creación, no actuaba en esta campaña desde la última derrota ante el Lugo[el funesto 8 de febrero en el Ángel Carro]. Piezas que abrazan un torrente de luz para dejar atrás el calvario del silencio y la tortura del banquillo.

De la inspiración a la era de las tinieblas. Araujo encadena su octava jornada sin marcar. Ayer careció de acierto y oportunidades. Una chilena que fue abortada por la zaga figura como su máxima aportación. Su último tanto se remonta a la tormenta roja ante el Zaragoza el pasado 11 de enero -20ª jornada-. Alfredo Ortuño cambió el rostro del equipo amarillo, que llegó de forma más incisiva. Casto y Araujo, las dos caras de un sello imperial, que sigue al frente de la tabla.

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