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Fútbol XXIII Tagoror Clínic Internacional

Un deportista que se llama árbitro

El colegiado Hernández Hernández dio un charla a los alumnos del CEP Gutiérrez de Rubalcava

El árbitro de Primera División Alejandro Hernández Hernández, ante los alumnos del Gutiérrez de Rubalcava.

El árbitro de Primera División Alejandro Hernández Hernández, ante los alumnos del Gutiérrez de Rubalcava. ANDRÉS CRUZ

De negro impoluto, como los trencillas de antaño, pero sin el silbato e intentando alejar todos los mitos que están detrás del arbitraje. Lejos del rostro serio y severo que da la autoridad de un árbitro, lució una sonrisa y despachó buen humor. Así se presentó Alejandro Hernández Hernández, colegiado lanzaroteño de Primera División e internacional, ante los alumnos de 5º y 6º curso del Colegio de Educación Primaria Gutiérrez de Rubalcava para dar una charla formativa sobre la labor de los árbitros en el fútbol y sobre su experiencia profesional en el mundo del silbato.

"¿Se imaginan un Real Madrid-Barcelona sin un árbitro?" Era una de las preguntas que Alejandro Hernández lanzó a los alumnos del colegio de la Vega de San José. Un "¡qué va, estás loco!" se escuchó desde el fondo de la clase. Y era este uno de los puntos en los que se incidía. El discurso de Hernández Hernández se mantuvo apartado de los tecnicismos y el reglamento. La aportación del mejor árbitro de Canarias del momento pivotó sobre la concienciación del trabajo del árbito, "un deportista más", sin el cuál no se podrían dar patadas a un balón en este caso.

Para ello lo más importante era poner a los alumnos en situación: "¿Cuál es el sueño de cualquier deportista?, Llegar a jugar un Mundial y representar a su país, por ejmplo. Pues nosotros aspiramos a lo mismo, a intentar ser los mejores, y para eso tengo que fallar lo menos posible", comentaba Hernández Hernández.

Pero había algo que no cuadraba en las caras de los alumnos del colegio capitalino. ¿Cómo alguien podía preferir arbitrar en una final de un Campeonato del Mundo que levantar la copa que te acredita como rey del planeta. Para ello hace falta dos cosas básicas bajo el criterio del árbitro internacional conejero. Primero, que te guste el deporte y sus distintas formas de ser partícipe de él; después, un punto vocacional que te ayude a engancharte al arbitraje. "A nosotros esto nos encanta, nos apasiona. Es un modo de vida", apunta. Seguía sin parecer demasiado convincente para los chicos y chicas. "Gracias a este mundo he visitado muchos lugares y he hecho muy buenos amigos. Además he podido hacer deporte en el mismo lugar y en el mismo sitio junto a algunos de los mejores jugadores del mundo", sentenciaba. Fue aquí donde mucho alumnos empezaron a cambiar su visión.

Pero para ello antes hay que formarse mucho, porque no se llega de "la noche a la mañana" a Primera División. "A mí, llegar a la máxima división, me ha costado 19 años de mi vida. Empecé con la edad de 11 años a arbitrar y he pasado por todas las categorías del fútbol español", explica a los chicos. Además advirtió que "no te puedes relajar", e insistió en los sucesivos controles de conocimiento y físicos a los que son sometidos los colegiados. "Nosotros también tenemos nuestra propia clasificación. Si lo haces bien subes puestos, si lo haces mal, bajas. Como con los equipos que siguen ustedes", afirma.

Preguntas afiladas

Se abría el turno de preguntas y Arantxa, alumna del centro, tenía preparada su bomba para Hernández Hernández. "¿Te han intentado sobornar", preguntaba con voz clara. El colegiado sólo pudo sonreír y contestar un rotundo "nunca" además de advertir de que si lo hicieran, "ya saben por donde pueden irse". Eduardo se preguntaba por cómo se sentía un árbitro cuando era insultado por alguien en la grada. "Con el tiempo, al final te sale por un oído y te sale por el otro. Estás tan concentrado que casi ni te enteras", reflexionaba. ¿Pero qué hace un árbitro después de acbar un partido?¿Tienen algun hobby? Los de Hernández Hernández son tres: su familia, el cine y el triatlón. "Ojalá algún día pueda completar el Ironman de Lanzarote. Es un sueño", comenta.

Wilson Rodríguez, director del centro desde hace nueve cursos, valora como "muy positivas" en la formación de los chicos estas charlas organizadas por el Comité Técnico de Árbitros de la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas con motivo del XXIII Tagoror Clínic Internacional. "El aprendizaje y el respeto que se adquiere con estas lecciones es aplicable a la vida", cuenta. El acto acababa y el gesto de admiración de los niños iba para Hernández Hernández. Su sucesor puede estar ahí.

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