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UD Las Palmas Un duelo con sabor a Primera División

24 años en busca de revancha

Desde 1991 la UD no derrota al Betis

24 años en busca de revancha

24 años en busca de revancha

"El Insular estaba impresionante. El partido fue un domingo por la tarde y el ambiente a fútbol era increíble. Veníamos de hacer 10 puntos de 14 posibles [las victorias valían aún 2 puntos] y la afición se enganchó de una manera tremenda". Quien habla es Eduardo Ramos (La Laguna; 1967) delantero de la Unión Deportiva desde la temporada 1991-1992 hasta el curso 1995-1996. Él, junto a otros 15 futbolistas, fueron los elegidos por el entrenador argentino Roque Olsen para defender el escudo de la UD la última vez que el equipo amarillo logró vencer al Betis.

El 22 de diciembre de 1991, la UD estaba en despegue. Ese curso había comenzado con un mito amarillo en el banquillo para intentar volver a aspirar a cotas mayores que la salvación. Miguel Ángel Brindisi volvía a la Isla. Esta vez no le tocaba organizar el equipo desde el centro del campo sino desde la banda.

Sin embargo, la temporada se torció desde el principio. En los diez primeros partidos de Liga, la Unión Deportiva Las Palmas perdió siete partidos y empató tres. Empezaba noviembre y el equipo amarillo era colista, incapaz de haber ganado un partido en más de dos meses de competición. Entonces Brindisi cayó. "Supuestamente iba a ser un año con expectativas altas. Nos entrenaba un mito que quería implantar su manera de jugar en nosotros, pero no funcionó. Creo que le pesó el hecho de que él no estaba muy al tanto del fútbol español, que era muy distinto que el argentino. Fue un choque brusco", comenta el exdefensa amarillo Pedro Luis, partícipe también en la última victoria de los grancanarios sobre el Betis.

Olsen, el salvavidas

El Maestro salió al rescate. Germán Dévora cogió al equipo de forma interina donde cosechó dos empates. El sucesor de Brindisi estaba preparado. Otra vez el salvavidas era el argentino Roque Olsen, lo que supuso la quinta etapa del entrenador en la UD. El curso anterior el técnico saucelunense relevó en el banquillo a Manuel Cardo para salvar al equipo de la Segunda B. Junto a él volvía un símbolo, Julio Durán, petición expresa de Roque Olsen. "A mí nunca me lo dijo, pero según me contaron, lo único que quería el entrenador era que volviese. El año anterior me dijeron que me iban a renovar y la directiva de turno no lo hizo. Me enteré que estaba fuera del equipo por la prensa", recuerda Julio Durán. Con el zaguero al mando de la defensa y con Roque Olsen en el banquillo, el equipo cambió la dinámica negativa que llevaba. La Unión Deportiva resurgía. Y es que "el viejito tenía magia", según recuerda Pedro Luis. "Sabía motivar a los futbolistas. No hacía nada fuera de lo normal, pero con una mirada te bastaba para saber exactamente qué quería que hicieras en cada momento", señala.

El equipo había recuperado su idiosincrasia con la base de la plantilla repleta de jugadores del archipiélago. Las victorias volvieron. Barcelona B (3-1), Palamós (1-2), Sabadell (1-0) y Bilbao Athletic (2-5) pasaron por el rodillo de la Unión Deportiva. Cuatro victorias que llenaban de ilusión a la afición y reforzaban la moral destruida por completo del equipo amarillo. Para la quinta esperaba el Betis.

Gran Canaria se volcó con el equipo. El Estadio Insular estaba a rebosar. "Tengo clavadísima la imagen de aquel día en el estadio. La racha que llevábamos era impresionante y el público respondió. Es de lo que más me acuerdo de partido, que no cabía un alma en el Insular", repite Ramos. Olsen apostó en el once titular por Belza en la portería; Carlos, Julio, Armando, Pedro Luis y Óscar González en la defensa; Iantchev, Verona y Javier en el centro del campo, para acabar con Rafa y el Pollo Vidal en la punta del ataque.

El Betis, entrenado por el técnico yugoslavo Josef Jarabinsky, era un equipo hecho para ascender. Ese día el equipo verdiblanco salió con Fernández bajo los palos; Márquez, Juanlu, Ureña y Rodolfo en la zaga; Merino -entrenador interino del Betis en este curso-, Grusmann, Bilek y Recha en el la zona de creación con Zafra y Kukleta en la delantera. Pepe Mel, actual técnico del Betis, entró en la segunda mitad. Kukleta, era una de las grandes preocupaciones de Roque Olsen para el partido. "Kukleta venía en racha. El míster me cogió y me dijo: 'Tienes que hacerle un marcaje que no pueda ni darse la vuelta. No le puede llegar un balón'. Y eso me limité a hacer. Nos salió un partido redondo porque nos adelantamos en el marcador y después defendimos el gol de maravilla", señala Armando Tejera más de 20 años después.

En el minuto 19 de juego llegó el único gol del partido, que valió para la victoria final y que supuso la última victoria de la UD ante el Betis. El Pollo Vidal recibió un balón en profundidad de Rafa. El uruguayo esperó la salida del portero, lo dribló y envió el balón al fondo de la red bética. "Empezamos titubeantes, por la entidad del Betis, pero nos vinimos arriba. La racha que sacamos con Olsen fue espectacular", rememora Óscar.

Caída en picado

La UD logró dos victorias más con Olsen, frente al Avilés y al Rayo . Sin embargo no aguantó más. Un cáncer de huesos alejó al entrenador argentino del banquillo. Sólo seis meses después, Roque Olsen murió en Sevilla. Benito Joanet cogió el equipo en la 24ª jornada de la competición, pero no congenió con la plantilla. Tras diez partidos tan sólo sumó dos empates. La UD, por primera vez en su historia, estaba en Segunda B. "Si Olsen no hubiera enfermado, estoy seguro de que no hubiéramos bajado", narra Durán. Ahora, la empresa a la que se enfrenta la UD frente al Betis, es otra distinta: abrazar la Liga BBVA.

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