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Un tatuaje mágico y eterno de la UD

Ayoze, abonado de Naciente, lleva tatuado el Insular en su espalda - "Morirá conmigo", añade

Tinta en la piel por un sentimiento. Un tatuaje de leyenda. La historia de un dibujo en un fiel amarillo de otra pasta. Ayoze Hernández (Las Palmas de Gran Canaria, 1985) lleva a la UD en el corazón y el Insular en su espalda. Llora y sufre por el navío de Herrera, el motor de su vida junto a la sonrisa de su mujer Gemma y la de su hija Nayeli. Regenta un bazar en San Cristóbal -La Esquinita- y hace 4 años vio una foto. En ella, aparece el teatro de los sueños de Ciudad Jardín y se le encendió una luz. Habló una voz interior.

"Tenía que llevarlo, así que decidía tatuármelo en la espalda. El mítico Insular junto al escudo y una frase: 'Esclavo de un sentimiento'. La obra cuesta casi unos 2.000 euros. Y un año de sesiones con el tatuador Cristian; un artista -en el salón Holy Koi Tattoo de Vecindario-. Tiene unas manos de oro". Vecino de Hoya de La Plata, es abonado a la grada Naciente junto a su hija y profesa admiración a los cuatro mosqueteros: "David García, por su veteranía y liderazgo; Valerón, porque es Valerón, Hernán, mi vecino y Aythami Artiles, un gran amigo".

La fecha del ascenso

El fiel del tatuaje aún tiene el Insular a medias. Le restan 6 meses de sesiones -una semanal- y también habrá espacio para la fecha del ascenso. Tiene fe en el despertar de la UD.

"Espero que sea en esta temporada; confío en el plantel". Tras cuatro años de dudas, la imagen del Insular acabó en su piel. Dio el paso definitivo: "Me atreví porque es mi casa. El Gran Canaria no me gusta, es muy frío. El Insular escenifica lo mejor de infancia y el escudo forma parte de mí. Morirán conmigo".

En el brazo, el resto de tatuajes que son un viaje por su álbum familiar. Hay espacios para homenajear a sus padres, mujer, la hora del nacimiento de su hija Nayeli y para su perra Kira. No hay ni un centímetro para el Tenerife. Ayoze es fiel de un solo escudo. El Roque Nublo, Sergio Araujo y Momo iluminan sus sueños. Ni Messi, ni CR-7 despiertan su GPS de esclavo de grada.

Fenómeno en la red

El tatuaje cuenta con miles de seguidores en las redes sociales y ha creado una moda. En Santa Cruz de Tenerife, fieles del club tinerfeño ya han empezado a diseñar, con fotos del Heliodoro, el templo del ogro del Teide como reclamo. Pero Ayoze es auténtico, el primero es escuchar la llamada del Insular.

"Cuando el tatuador vio la foto, me dijo ¡menuda faena que me acabas de hacer! Es de enorme dificultad, falta el escudo iluminado por un sol y me cubrirá toda la espalda. Aparece la piel arrancada de forma gráfica", resalta el abonado.

Su tienda es un museo. Hay fotos de la 'marea amarilla' y de Hernán Santana. Califica de "política egoísta" el comportamiento de los dirigentes de la UD al no bajar el precio de las entradas de cara al tramo final de la competición. Y argumenta que los verdaderos "son los 12.000 de siempre; no los que se han subido al carro. He visto perder a mi equipo, nos han humillado y jamás me he marchado del campo. Cuando el equipo te necesita, tienes que estar ahí hasta el final".

Colecciona debacles en el Heliodoro. "Recuerdo el (3-0) con Lobera y la roja al portero Barbosa; o el (1-1) con el agónico tanto de Quiroga. En este curso, el plantel se esfumó y se sucumbió (2-1)".

El día más feliz fue la eliminatoria de ascenso ante la Real B en 2006. Un misil de Nauzet iluminó Anoeta y Gran Canaria. "Estaba camino de Moya y aquel zarpazo me provocó una carga eléctrica en el pecho. Igual que el ascenso ante el Elche en el Insular. Siempre con mi amigo Jonás, como en el 22-J cuando me bebí las lágrimas", la voz del fiel del tatuaje mágico. Un gigante amarillo.

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