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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Baloncesto Liga Endesa

El Reggie Miller de Santo Domingo

Báez anotó cinco triples en siete intentos

El Reggie Miller de Santo Domingo

"Eulis era hoy como Reggie Miller". Para entender la comparación que Brad Newley, alero del CB Gran Canaria y otro de los hombres destacados de ayer, hay que poner en contexto antes quién fue Miller en la NBA. Con 2.560 triples en 18 años de carrera con Indiana Pacers, el jugador de Riverside -California- lideró los lanzamientos de tres puntos durante años y se aseguró el récord histórico de más triples anotados en la mejor liga del mundo, hasta que Ray Allen le superó tras su retirada de las pistas.

Comparar a alguien con Miller es hacerlo ante un jugador de otra galaxia. Pero es que ayer, cada vez que le llegaba el balón al dominicano a sus manos, levantaba la cabeza, cuadraba sus piernas, acariciaba el cuero y dejaba que se deslizase por sus dedos para acabar dentro de la red. Lo más inusual de esa acción cíclica es que surgía desde la zona que el '31' de los Pacers dominó durante casi dos décadas, la línea de triples.

Porque Eulis Báez no es precisamente un francotirador. Aunque sí, es cierto, el ala-pívot de Santo Domingo acostumbra a animarse desde la línea de tres habitualmente en cada partido. Lo hace, y cada vez más, pero lo que fue extraordinario es el acierto que mostró ante el CAI Zaragoza ayer. Cinco triples encestados de siete intentos. 15 puntos desde el 6,75 que dinamitaron el electrónico e hicieron que su compañero Brad Newley se acordase del mítico Reggie Miller.

Un partido donde el caribeño completó una exhibición de recursos, acierto fuera de su hábitat natural, la zona y sus alrededores. Además de su fina puntería desde el perímetro con ese 5/7 (71% de éxito) sumó dos canastas en sus dos intentos para cerrar su anotación particular en los 19 puntos -sólo a dos de su récord absoluto en la Liga Endesa-.

La primera de esas cinco puñaladas llegó en los primeros minutos del partido, donde el Herbalife cimentó su victoria -con 30 puntos al final del cuarto inicial- ante el CAI Zaragoza en una final por el Playoff de la competición regular que acabó de parte de los amarillos (8-2). El siguiente, en el segundo periodo para seguir distanciando a su equipo (39-31). En la esquina o en la frontal. Daba lo mismo porque Báez iba a acertar.

Tres en el tercero

Si esos dos triples ya empezaban a doler en el espíritu luchador del CAI, los tres siguientes hundieron las esperanzas de los aragoneses. En el tercer cuarto, Eulis Báez enloqueció. Cada triple suyo provocaba la desesperación de un CAI Zaragoza que caía en la desesperación. Los maños remaban, en busca de recortar distancias y Báez, suave desde el 6,75, donde parece más inofensivo cubierto por el follaje que le da la línea de tres, cazaba. Tres triples en menos de diez minutos para que el Herbalife viera más cerca el objetivo del Playoff. Siempre en momentos clave, rompiendo la reacción del rival, para levantar las dudas de los suyos si el ataque se atascaba.

Con ese 67-54 que puso su última triple -y canasta- en el partido, casi al término del tercer cuarto, se esfumaban las posibilidades del CAI y el Herbalife saboreaba otra vez la textura de los Playoff. AL minuto y medio de comenzar el último cuarto, con el partido y el acceso a las eliminatorias por el título, Báez, con la muñeca más caliente que nunca, se iba rumbo al banquillo. Fue el momento del partido donde los decibelios emitidos por la afición del Gran Canaria Arena llegaron a su techo. Una ovación atronadora cayó sobre uno de los capitanes del club. El reconocimiento de la grada se acompañó de todo sus compañeros y del cuerpo técnico en el banquillo.

Además de sus 19 puntos con cinco triples incluidos, Eulis Báez recogió 11 rebotes. Diez de ellos fueron en su propio aro. Una actuación completísima que se tradujo en sus casi 32 minutos sobre el parqué en un 29 de valoración. Una cifra que sólo superó en toda la jornada el veterano Andy Panko del Montakit Fuenlabrada. Números inútiles ya que los madrileños confirmaron su descenso en la pista del Iberostar Tenerife.

La actuación de Báez desde el perímetro estuvo escoltada por dos hombres más habituados a unir el índice con el pulgar y extender los tres dedos restantes para señalar al público que esa canasta vale tres puntos. El experto del equipo en ese gesto es Kyle Kuric. Tres veces tiró, tres veces anotó.

A la puerta de esa fiesta tocó el finés Sasu Salin salió desde el banquillo para poner tres canastas desde lejos de la línea de tres en cuatro intentos. Salin, un jugador de rachas, se contaminó del esplendor en ataque de sus compañeros. Tres de cuatro desde más allá del 6,75. Brad Newley hizo un dos de tres desde el mismo lugar y Oliver puso otros dos triples en cinco disparos. Todo para redondear un 58% (15/26) de acierto desde la línea de tres que hundió al CAI y despegó al Herbalife rumbo a los Playoff. Quizá el espíritu de Reggie Miller sí que estuvo por Siete Palmas.

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