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UD Las Palmas La contracrónica

Roque, el marqués de las rotaciones

El teldense, que brindó un pase genial a Araujo, sale reforzado en el ciclo exitoso tras Butarque

Roque Mesa controla el balón durante el partido de ayer ante el Zaragoza.

Roque Mesa controla el balón durante el partido de ayer ante el Zaragoza. LOF

La madurez del gladiador. Roque Mesa ha roto las cadenas y presenta su candidatura a titular indiscutible para el playoff -que se inicia la próxima semana ante el Valladolid en Zorrilla-. Es la consagración definitiva del eterno aspirante a la sala de máquinas amarilla. El futbolista teldense de 25 años se liberó ante el Zaragoza con una lección de elegancia y precisión. Se le ha recuperado para la causa.

Más próximo al área, con Culio y Javi Castellano como escuderos, desarrolló su arte vertical ante la predisposición suicida de la retaguardia de Popovic. Fue el elemento más letal y brillante en un primer tiempo perfecto del ejército de Herrera. En el planeta de las rotaciones, el actor que sale más reforzado es este legionario del criterio que ha participado en 30 duelos [con un total de 1.743 minutos].

Si Vicente Gómez, con dos tantos sublimes se coronó en mayo del 2014 en La Romareda con la UD (1-2), en esta ocasión Araujo y Viera se disfrazaron de ángeles de pólvora. Otra ración de tantos de museo. En la acción del 0-1, Roque encontró la combinación de la caja fuerte. Dinamitó la muralla local para dejar sin coartadas a los zagueros. Habilitó a Araujo que encaró con una suficiencia bestial en su Ferrari.

El Chino fue un relámpago ante la aparición desesperada de Bono. Esa conexión Araujo-Roque refrenda el registro polifacético del teldense que suma tres dianas en Liga. También habla el mismo idioma que Viera. Dos agentes de la ley y el orden que se muestran despiadados en esta fase del curso.

Son piezas que se retroalimentan, ante la lesión de Nauzet Alemán [baja en las últimas siete jornadas por su dolencia en el hombro derecha], Viera y Araujo han buscado al mejor socio por la banda derecha. Y ahí aparece Roque -también en una posición más centrada- como un torrente de luz.

Cambio de rol

En La Romareda, la UD buscaba la cuarta victoria consecutiva y estirar su dictadura tras la hecatombe en Butarque -9 de mayo-. Los amarillos, tras tirar por la ventana, sus opciones de ascenso directo, han visto luz. Se han quitado una tonelada de peso en su mochila. Igual que Roque, que comienza, por fin, a desplegar su juego de salón.

Y en la secuencia mágica de cuatro partidos, contabiliza 279' -una media de 69,75-. Todo un hito. El renacer del Da Vinci del balón. Un renacentista más en la legión amarilla de Herrera. En esta segunda vuelta había permanecido cinco partidos sin pisar el césped, pero ahora luce rango. Parece un sacrilegio prescindir de su talento ante el playoff.

La defensa poblada del Zaragoza -hasta cinco hombres- completó el escenario perfecto para las diabluras de Vicente, Roque y Viera. Los tres mosqueteros superaron la línea de presión de Insa y Dorca de forma insultante. Y los centrales -Cabrera, González y Álvarez- respiraban a miles de kilómetros del área de Bono. Cada contra, cada robo era una ocasión clamorosa para Roque y sus nuevos aliados en el césped.

En ese carrusel -del 5' al 25'- se vio una versión dinámica y atlética de la UD. Por momentos, evocó al caminar despiadado de la primera vuelta. Y a la tormenta roja del (5-3) de enero ante los de Popovic que terminó con tres expulsados en el bando amarillo. En esa contienda, Roque logró un tanto de bandera, junto a Hernán, en inferioridad. En la evolución y consolidación del atacante se depositan gran parte de las esperanzas de la resurrección. Es el rey de las rotaciones. De elemento gris a monarca en una temporada de altibajos. Asiste y dirige el tráfico. La firma del renacentista.

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