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Ciudadano Savané

Solidario, cercano, carismático y líder, el senegalés empieza su segunda etapa en la Isla con pequeños cambios en su rutina diaria

Con la camiseta de Jim Moran puesta "para homenajearle" se acerca Sitapha Savané. Saluda sonriente a los aficionados que le reclaman para una foto, un autógrafo o, simplemente, charlar. Acaba de terminar el entrenamiento matinal del equipo y comienza la vida del otro Savané, el de fuera de las pistas. Ahí, como ocurre dentro de la cancha, el senegalés también es muy querido. Tres años después Sitapha sigue siendo uno de los nuestros, uno más en la sociedad grancanaria.

Aterrizó hace menos de dos semanas y no ha tenido ni un respiro. Más allá de las dobles sesiones de Aíto García Reneses y la integración en el equipo, el senegalés ha priorizado la mudanza para tener a su familia cuanto antes lo más a gusto posible así como la búsqueda de colegio para su hijo pequeño. También la instalación de internet para estar conectado con el resto del mundo y la televisión digital para no perder de vista la CNN, una de las rutinas que mantiene.

Antes vivía cerca del Hospital Doctor Negrín, pero ahora cambia para aproximarse a la playa de Las Canteras, uno de sus rincones favoritos de la Isla. Pero no el único, "porque sería incapaz de quedarme con uno". Con el cambio de residencia establece, además, otra distinción entre sus dos etapas.

Así, entre entrenamientos y el acomodamiento en su nuevo hogas ha tenido poco tiempo para ver a viejos amigos o disfrutar de las bondades de la Isla. Uno de los respiros que se ha tomado fue en la playa de Salinetas con su familia, otro de los lugares que frecuenta cuando tiene un momento libre. "Solíamos ir bastante con los compañeros de equipo, también nos gustaba mucho ir al sur, a Amadores, y esas costumbres se han mantenido", explica.

Una buena parte de su vida y de su corazón se lo dedica a ayudar a los demás. Entre los proyectos que tiene entre manos está la Fundación Yakaar, que creó en su anterior etapa en la Isla: "Continúa aunque en los últimos dos años ha bajado bastante el nivel de actividad al no estar yo aquí durante largas partes del año. Otra de mis motivaciones extra para volver es retomar esto y espero poder volver a colaborar con gente de aquí y trabajar juntos", explica.

Comprometido con la gente

Así, aparte de retomar el contacto con sus amigos también ha empezado a interesarse por diferentes proyectos de ONG's "en los que nos pueda interesar colaborar". Además, ya está trabajando para implicar a la plantilla en diversas actividades solidarias a lo largo del año.

Su compromiso con todo lo que le rodea es heredado pues sus padres lucharon, y consiguieron, llevar la democracia a su país. En Senegal, pese a su condición de internacional, no es Sitapha. Allí es el hijo de Landing, político que llegó a entrar en la cárcel por su oposición al gobierno de Abdou Diouf.

Aunque no quiere desvincularse del todo del baloncesto, tiene claro que su futuro no girará solo alrededor de la pelota: "Me veo en bastantes mundos diferentes, como hace mucha gente. Siempre estaré ligado al baloncesto, la política siempre estará en mi vida y el mundo de los negocios también. Habrá tiempo para todo", explica.

Para lograr una de las muchas metas que hay en su horizonte le queda superar el GMAT, examen muy complicado que se hace en inglés para entrar en programas de MBA (Másters en Administración de Negocios) de alto nivel.

El senegalés, siempre pendiente de la actualidad, no evita pronunciarse sobre el gran drama que se vive en Europa y Oriente Medio: "Hay solución a la crisis migratoria. A corto plazo se puede atender a los refugiados si hay voluntad política. Desde luego no será por falta de medios en la UE, si se han podido rescatar bancos con miles de millones creo que se puede atender a 100.000 refugiados sin hundir ninguna economía", explica.

Pero añade que "la solución está en el origen". "Este mundo es el mismo para todos. No podemos olvidarnos de que hay tanta gente en situaciones límite. Si miramos para otro lado lo único que haremos es dejarlo pasar y después de un tiempo nos volverá a tocar de una manera u otra. Es imparable, es lo que está ocurriendo", sentencia el ciudadano Savané.

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