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Bellas domina; Pangos gana

El examarillo, recibido con una larga ovación, casi resuelve en el último cuarto pero el canadiense mandó en el tiempo extra

Kevin Pangos defiende al examarillo Tomás Bellas.

Kevin Pangos defiende al examarillo Tomás Bellas. QUIQUE CURBELO

Cuando el mundo recibió otra vez a septiembre este 2015, la ACB decidió publicar su calendario para esta temporada. Ese primer día del noveno mes del año, los equipos y aficiones de la Liga Endesa pudieron mirar y conocer por fin en qué fechas los clubes más grandes de la Liga visitaban su pista o cuando caía el derbi. Pero ese día, casi con total probabilidad, tanto gran parte de la afición amarilla como el propio protagonista del partido de ayer redondearon el 22 de noviembre en su calendario.

Porque ayer, Tomás Bellas García, el chico que llegó a Gran Canaria siendo un desconocido en el baloncesto nacional y que se fue seis años después con un bagaje gigante en el club, volvía a la Isla. Desde la revista oficial del club a los comentarios de la grada, Bellas fue una de las grandes atracciones del encuentro ante el CAI Zaragoza. El calentamiento dejó paso a las presentaciones de ambos equipos. Todo normal hasta el momento con la pitada inicial al equipo rival hasta que un dorsal y un nombre levantó al Gran Canaria Arena por varios segundos. Unos diez segundos interminables, casi infinitos, que resumieron el amor que la memoria colectiva del Herbalife siempre profesará a su excapitán. Nada nuevo. Savané con el Joventut, Beirán con el Iberostar o Carroll con el Real Madrid, en el Gran Canaria más reciente, también saben qué se siente. Las razones del adiós casi siempre son secundarias en la grada del Herbalife. El agradecimiento parece imperecedero. Visiblemente emocionado, Bellas respondió con las manos al aire.

En ese momento, el sentimentalismo se acabó y empezó la acción. El emparejamiento no podía ser más claro: Tomás Bellas contra Kevin Pangos, el pasado más reciente del Granca contra el presente y el futuro amarillo. Casi resultaba extraño ver a Bellas con otra camiseta que no fuera la del Herbalife. Quizá por eso notó que podía jugar como si estuviera en casa. La primera acción entre ambos lo dejó claro. Penetración clásica del madrileño gracias a un arreón de piernas, finta y bandeja con la mano contraria. El base canadiense captó la idea: o apretaba su nivel defensivo o tenía mucho que perder ante un rival experimentado que huele las debilidades de un rookie.

No obstante le costó. El partido no era de los bases, no era de nadie. Enrarecido, sin demasiado criterio en ataque, estaba más destinado al verso libre que a una composición estructurada de juego. En ese panorama, Bellas fue el base que dominó por delante del canadiense, de Albert Oliver y también de su compañero Sek Henry. A partir del tercer cuarto, el criterio del examarillo fue a más. Pangos seguía sin encontrar el acierto en el aro rival en una de sus especialidades, el triple. Justo un lanzamiento de tres del madrileño dejó al Herbalife al borde del abismo (61-68) a cuatro minutos de acabar el partido. La épica del Granca igualó el marcado a 74 antes de que acabara el partido sin ver a Pangos brillar por completo. Pero en la prórroga el talento que derrocha el canadiense salió a flote. Lo hizo con su clásico lanzamiento con un paso atrás. Un fade away depurado y por partes indefendible. Y así se lanzó para catapultar al Herbalife a la victoria. Otro triple -el primero en su cuenta del choque- más otra canasta de dos sentenciaron el duelo. 15 puntos y nueve asistencias para sumar 20 de valoración.

Los 16 puntos, cuatro asistencias y 21 de valoración que logró no valieron para nada. "He estado cómodo, pero no estamos ganando y el apartado personal pasa a un segundo plano," explicaba Bellas al final del duelo en los pasillos del Gran Canaria Arena, "emocionado" por el recibimiento que la afición tuvo con él.

En el vestuario, Pangos mostraba su sonrisa. "Me encantan los momentos más calientes del partido porque me gusta ganar. Me he encontrado bien y el equipo me ha dado buenos balones", comentaba el base canadiense. En los laberínticos pasadizos del Arena se juntó más gente de lo habitual. Familiares de los jugadores se mezclaron con voluntarios y empleados del club para despedirse de Bellas. Un cariño que ahora a base de buenos partidos trata de ganarse Pangos.

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