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Deporte base Kárate

La gran familia Alemán

Los hermanos José Ruymán y Rafael Alemán Lorenzo abrieron en 2002 el club que lleva su nombre en Agüimes

Tenía apenas seis años cuando pisó un gimnasio por primera vez. Él solo quiso seguir los pasos de su hermano mayor, que un tiempo antes se había adentrado en el mundo de las artes marciales. "No me gustó mucho. De hecho recuerdo que le dije a mi padre que no quería seguir yendo y, mira, casi 30 años después se ha convertido en mi modo de vida".

José Ruymán Reyes Lorenzo recuerda así sus inicios en un deporte que hoy es uno de los motores de su día a día. Porque en el año 2002 él, junto a su hermano Rafael, iniciaron una aventura que no cesa: levantar el Club Deportivo de Kárate Hermanos Alemán.

Ahora, aquel club que se levantó como un pequeño proyecto con el que dar a conocer el deporte en el sureste de Gran Canaria se ha asentado como uno de los clubes más prolíficos de la Isla. Los comienzos del Hermanos Alemán hay que centrarlos en las escuelas municipales que empezaron a comienzos de este siglo con el Ayuntamiento de la villa de Agüimes. Así, a través del trabajo diario como actividad propuesta por la corporación local y la buena aceptación que encontraron en los colegios de la zona, José Ruymán y Rafael se embarcaron en una aventura que ya va camino de los 15 años.

Una andanza que hoy se mantiene viva gracias a los 180 jóvenes que disfrutan alrededor del tatami en el municipio de Agüimes y sus alrededores. Porque aunque el club cuenta con unos 80 deportistas federados, las raíces del club se extienden hasta la propia escuela municipal o varios colegios de la zona. Dos centros escolares de Vecindario, otro en San Mateo y un centro de artes marciales en El Carrizal también tienen la experiencia de los hermanos Alemán. "Estamos en un momento bueno para el club. Sinceramente, nunca pensé que fuéramos a llegar a tantos lugares ni a ser tantos alumnos formando este club. Esto es lo que nos ayuda a seguir", explica José Ruymán.

En la primera clase del club, un par de niños acompañó a la pareja de hermanos. Era solo el comienzo y pronto las cosas empezaron a cambiar. "Muchos niños de la escuela municipal de Las Rosas se animaron a dar el salto. También de otros de los colegios y adultos de nuestra época formativa. Formamos un buen grupo y empezamos a competir, a ir a los Juegos Insulares. Fuimos creciendo poco a poco hasta llegar a los que somos hoy", continúa el hermano menor de la saga. Esto, además de como actividad deportiva y lúdica, también sirve al club para captar talento para sus kimonos.

Los objetivos marcados para este año del club surcan dos vertientes. Por un lado se encuentra el de la formación en el deporte. "Es algo muy importante para nosotros. Ojalá podamos sacar varios cinturones negros. Pero también intentamos que se preocupen por el arbitraje o que se titulen como monitores. Eso nos asegura perpetuidad para el deporte en la zona y más conocimiento del mismo", añade José Ruymán. En el otro lado está el puramente competitivo. El fin más próximo que tienen delante, el Campeonato de Canarias de categorías de base en marzo, requisito para alcanzar el Campeonato de España en abril. "Estamos esperanzados en lograr ir a Murcia [lugar donde se celebrará la competición] con un buen grupo de alumnos. Hay varios que están trabajando muy bien y en los que tenemos muchas esperanzas para el futuro deportivo del club", comenta.

Los éxitos deportivos del club se remontan a sus primeros años de vida. Ahora en sus vitrinas figuran, además de numerosos premios insulares y regionales, siete campeones de España. En la corona del expositor están los reconocimientos continentales. Una modalidad que abrió en 2006 Aday Caballero como subcampeón cadete de Europa y que igualó en la categoría júnior Ana Maite Diepa en Bakú (Azerbayán), en el año 2013. Todo un gran éxito para el club.

Sin embargo, esa primera gran actuación de la karateca del Sureste en el panorama internacional fue solo el comienzo. Aquella plata le abrió las puertas a algo con lo que muchos deportistas sueñan: una beca concedida por el Consejo Superior de Deportes para ir a un Centro de Alto Rendimiento en Madrid. El nivel que llevaba y su perfeccionamiento llevaron a Ana Maite Diepa a otro nivel. Porque en el Campeonato de Europa disputado en Konya (Turquía) la karateca logró conseguir el oro, un hito enorme para ella y para el club. "Fue un orgullo enorme. Creo que fue la recompensa a su trabajo, al club y a todas las personas que han pasado por aquí durante todos estos años. Ahora ha vuelto a Gran Canaria, sigue compitiendo y creciendo con la Federación Canaria", admite.

La filosofía del club, basada en los elementos tradicionales del kárate, es indispensable en su trabajo. "El respeto y la disciplina son esenciales. Eso hace que seamos una piña. Varios monitores han crecido con nosotros aquí. También desarrollamos actividades lúdicas para que los niños se diviertan y tengamos vida", concreta. Además, en la forma de entender el deporte de los hermanos Alemán flotan las enseñanzas de Antonio Betancor, maestro de Rafael y José Ruymán en el Gimnasio Toukon de El Carrizal, donde descubrieron el camino de las manos vacías -significado del Karate-do en japonés-. "Su reflejo en mi modo de hacer las cosas es brutal. En estos deportes uno se guía siempre de su maestro, lo cual es una gran responsabilidad. Él me enseñó a tomarme todas estas cosas con pasión. Le debo casi todo", asegura. Una trayectoria juntos que se saldó con siete campeonatos de España en diferentes categorías a lo largo de su carrera.

Ahora, al borde de cumplir 20 años como cinturón negro, se esfuerza, junto a su hermano y sus cuatro monitores, para intentar devolver al kárate lo que le ha dado. Otra de las bases de actuación del club se centra en la organización de eventos como la Copa de Agüimes de kárate, que va ya por su novena edición y cuenta con la ayuda de la Federación insular y el Ayuntamiento de la localidad. "Poder hacer esto en mi pueblo con el club es algo muy ilusionante", explica.

Ese es el gran motor que mueve la vida de la entidad. Porque juntos, y con ese ánimo, superan las dificultades a las que se enfrentan, como la falta de material específico. Sin embargo, son los desplazamientos a otras islas y a la Península su mayor handicap a la hora de competir. "Son gastos que casi siempre se tienen que sufragar las familias porque nosotros no podemos llegar a todo", narra José Ruymán siempre con su hermano Rafael en boca, que por motivos laborales reside en Madrid, pero que sigue ligado al club desde la distancia y siempre que está en la Isla. Las subvenciones públicas y las cuotas impulsan -aunque a veces sean insuficientes- un club que quiere seguir creciendo. Otros karatecas como los hermanos Alemán están por venir en Agüimes.

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