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El oxígeno de Newley y Pangos

El australiano y el canadiense sacan al Granca de la asfixia gala

El oxígeno de Newley y Pangos

El oxígeno de Newley y Pangos

Sobre el parqué siempre hay jugadores que aparecen justo cuando su equipo clama su ayuda con urgencia. Newley y Pangos son dos de ellos. El alero australiano y el base canadiense lograron sacar al Herbalife Gran Canaria de la asfixia que le practicó el Limoges durante todo el encuentro sin apenas tregua para coger resuello. El de Adelaida, con su garra, orgullo y pundonor para agarrar por el cuello al conjunto galo para no dejarle escapar en el segundo acto, y el exjugador de la Universidad de Gonzaga fulminó el perímetro en el tramo final y con ello la esperanza gala de pasar a cuartos. Entre ambos sumaron 25 puntos claves para el pase a cuartos.

Los hombres del técnico ser-bio Dusko Vujosevic pusieron contra las cuerdas a los pupilos de Aíto y no dejaron ni un mínimo espacio para relajarse. Salieron enfilados y llegaron a alcanzar una máxima renta de 11 puntos (11-22, min.8), comandados por un arrollador Bongou Colou desde la línea de 6,75 metros y los huracanes de Zerbo y Traore, que arrasaron la pintura claretiana vigilada por Omic.

El Granca empezó a marearse, a perder el conocimiento en el perímetro y no atinaba. En el minuto 1 fue el cuadro isleño quien inauguró el tanteador por mediación de del pívot esloveno, pero desde entonces el combinado francés llevó la delantera hasta doce minutos más tarde, cuando irrumpió Newley en escena. El alero australiano cogió el balón con atrevimiento y descaro desde la línea exterior y encestó dos triples seguidos, con uno de Pablo Aguilar intercalado, que puso de nuevo al Herbalife Gran Canaria arriba en el electrónico por 29-26 (min.14).

La marea amarilla, que permanecía en silencio por una posible eliminación del club de la Vega de San José en octavos, arropó entonces a su equipo, que recurrió de nuevo al orgullo de vigente subcampeón de la Eurocup, apretó los dientes, y sobre todo, aumentó la intensidad defensiva. A Bongoucolou empezaba a fallarle la muñeca en tiros de tres, pero fue un espejismo rápido, porque volvió a hacer sufrir a Newley.

El coraje australiano fue determinante para acabar con otra sequía anotadora en el tercer cuarto, donde el bloque claretiano se empezaba a ahogar, tras sólo anotar dos puntos en seis minutos. El Granca veía nublado otra vez. Pero Newley echó mano de su entrada a canasta, seña de identidad, para acortar distancias (58-62).

Omic se puso las pilas, despertó de su letargo en la captura de rebotes ofensivos, y consiguió noquear a las torres galas de Zerbo y Traore. Pangos sudó para frenar a McCalebb, pero recuperó su estado de gracia en los últimos compases, para encadenar tres triples que ataban los billetes a Polonia para cuartos de final.

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