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Herbalife Gran Canaria La entrevista

"Mi hijo lo pasó mal y poder verle sonreír ahora me hace estar mejor"

"Puede que la celebración de la Supercopa fuera un poco larga; tratamos de dejarlo atrás y seguir", asegura Richard Hendrix, pívot del Herbalife Gran Canaria

Después de unos meses asentado en Gran Canaria, ¿cómo se encuentra?

Está siendo una experiencia buena. Hicimos una buena pretemporada, conseguimos ganar la Supercopa y después de tocar ese techo tuvimos ese bache al comienzo de la ACB con cuatro derrotas. Ahora estamos haciendo lo posible para ir hacia arriba.

Habló de la Supercopa. ¿Esperaba ganar un título en su primer mes en la Isla?

No suelo crearme muchas expectativas allá donde voy. Fuimos con la intención de saber hasta dónde podíamos competir y que si lo hacíamos como habíamos demostrado antes en la cancha, quizá teníamos oportunidades. Habíamos ganado los siete partidos de la pretemporada, llegábamos en forma y tuvimos esa oportunidad, podríamos hacerlo: ¡y pasó! Fue mi primer título en España y estoy realmente contento de haberlo logrado con esta institución.

Después llegaron los problemas. El equipo perdió cuatro partidos de forma consecutiva en la Liga Endesa. ¿Qué sucedió ahí?

Tratamos de evitarlo lo mejor que sabíamos en todos los partidos. Veníamos de ganar un título. No es por buscar excusas, pero puede que la celebración fuera un poco larga. Tratamos de dejarlo atrás, de seguir. Era algo en lo que los entrenadores nos insistieron bastante, en que teníamos que seguir concentrados en lo que venía. Y parece que nos costó. Por otro lado, creo que presentarte en la competición como el ganador de la Supercopa hace que el resto de los equipos vayan a por ti con algo más de motivación. Fuera lo que fuera, ya pasó y nuestra responsabilidad es mirar hacia delante e intentar restablecer esas victorias.

¿Cree que era un problema más mental que de juego?

Mmmm... Tampoco. Creo que a veces esas cosas pasan. No creo que fuera un problema de mentalidad solo. Siento que somos un gran grupo de chicos, un gran grupo de profesionales. Estoy orgulloso de poder decir eso. Tenemos que darle otro enfoque, porque si fuimos capaces de ganar un título, igual es que dentro de la pista no hicimos tan bien las cosas en esos partidos. No lo podemos reducir todo al aspecto mental. Ahora creo que todo está yendo en la buena dirección para remontar.

¿Piensa que el equipo se ha recuperado ya de esa crisis?

Estamos trabando para eso. Llevamos una buena racha de victorias. Ya hemos podido sumar dos seguidas en la ACB. Particularmente, ganamos un partido áspero, como el de Murcia. Ellos son un buen equipo, con mucho talento y que juega con mucho coraje en su pista. Jugamos muy, muy, muy bien. Ahora debemos darle continuidad contra el Betis.

No fue un último gran año para usted pero posee un gran curriculum. ¿Cómo es posible que esté en Gran Canaria?

Me siento un afortunado por la carrera que he tenido de aquí para atrás, he ganado muchos títulos, individuales y colectivos. Para mí esto era una gran oportunidad de unirme a un equipo que visto desde fuera se ve como un equipo muy, muy competitivo en los últimos años. A veces, mucha gente me ha hecho esa pregunta. Para mí, venir a Gran Canaria siempre era perder. Lo hice con el Granada y lo hice con el Málaga. Cuando estaba en Lokomotiv Kuban jugué la Euroliga y la Eurocup, y uno de esos años el Gran Canaria estuvo cerca de ganarla. Para los que seguimos la competición sabemos que es un club muy competitivo, que ha crecido y cuando el teléfono sonó este verano para ofrecerme esta posibilidad me sentí muy feliz.

Jugó al fútbol, al fútbol americano, al tenis, al béisbol y al final se decantó por el baloncesto. ¿Por qué?

Fue natural. Mi padre era entrenador de baloncesto y estábamos siempre practicando deporte. La verdad es que tanto a él como a mí se nos daba muy bien el deporte, cualquiera que practicáramos. Pero creo que fue algo natural, porque era en donde parecía que estaba teniendo más éxito, era más fácil para mí, probablemente más que en el fútbol americano. Mis manos estaban hechas más para esto. Fue una buena elección.

¿Cómo transcurrió su infancia en Alabama?

Genial. Fantástica, de verdad. Soy una persona muy afortunada por haber tenido todo lo necesario para crecer con una familia fantástica. Mis padres nos dieron todo lo que ellos pudieron, tanto a mí como a mis hermanas para crecer bien. Estoy muy agradecido.

Acaba su etapa en el instituto y le llegan las ofertas de varias universidades. Entre ellas estaba la de Carolina del Norte. ¿Es cierto?

Sí, es verdad.

¿Por qué decidió quedarse en la Universidad de Alabama?

Cuando acabé el instituto tenía muchas ofertas sobre la mesa para jugar en algunas de las mejores universdades del país. Carolina del Norte tiene una gran historia en sus programas de formación deportivas, con muchos títulos y muchos jugadores que han podido tener una gran carrera profesional. Pero para mí la oportunidad que me daba Alabama era la de un sentimiento, la de liderar el equipo de mi ciudad en un campeonato importante, en mi casa, cerca de mis amigos y mi familia. Todo para cambiar la cultura del baloncesto de allí. Conseguí varias de las metas que me propuse para empezar a desarrollarme como jugador y persona.

Acaba la etapa universitaria y se presenta al Draft de la NBA de 2008. Es elegido en la posición número 49 en segunda ronda por Golden State Warriors, pero nunca llegó a jugar con ellos ni a debutar en la NBA. ¿Piensa mucho en ellos?

Si miro mi carrera me siento una persona muy afortunda, de verdad. Me han pasado muchas cosas que me han hecho feliz, pero probablemente eso será algo también que siempre estárá conmigo, el no haber tenido nunca esa oportunidad. Hice equipo, estaba en él, me pasé los primeros 15 partidos de la temporada regular en el banco antes de que me enviaran a la Liga de Desarrollo, pero el entrenador nunca nombró mi nombre para jugar un partido. Jugué varios encuentros de la pretemporada de la NBA. En el primer partido que jugué en la pretemporada anoté 12 puntos y cogí 13 rebotes, un doble-doble, pero nada... He seguido adelante y he tenido una buena carrera, pero hay una cosa que nunca he hecho y que siempre estará ahí: jugar un partido en la NBA. Era una de las metas en mi carrera y no pasó, habrá que preguntarse por qué.

Tras salir de Estados Unidos, viene a España y juega en el Granada. Era su primera experiencia fuera de allí. ¿Qué recuerdos guarda de esa etapa?

Todo está lleno de buenos recuerdos. Fue uno de los mejores años de mi vida, honestamente. Siempre había vivido en el sur de Estados Unidos y me tocaba salir. Tenía ganas de conocer otras culturas, muchas cosas distintas, nunca había conducido fuera, aprender a hablar español... Eran muchas cosas, muchas experiencias las que viví en Granada en 2009. El grupo de chicos que había era espectacular. Lo comento mucho aún hoy con Pablo Aguilar, que coincidió conmigo allí. Fue una gran temporada, lo pasamos muy bien. Cumplimos con todas las metas que tenía marcada la entidad y acabamos clasificados como nunca en toda su historia. Fue una temporada realmente divertida.

Acaba como jugador revelación y lo ficha el Maccabi Tel Aviv, uno de los grandes de la Euroliga. El salto era importante.

Sí, y también emocionante. En la primera temporada logramos muchos éxitos. Era la primera vez en mi vida que estaba en una situación distinta. El equipo estaba lleno de talento y aprendí a tener mi rol en él. Hasta ese momento, siempre había sido titular en todos mis equipos, jugando muchos minutos y ahí tuve que apender a saber dónde estaba mi lugar, jugando un rol en él. Llegamos hasta la final de la Euroliga, fue muy divertivo. Aprendí a jugar mejor al baloncesto, a explotar ciertas características. Mejoré mucho como jugador, elevé mi nivel. Esos dos primeros años fueron maravillosos.

¿Cómo es vivir en Israel para un ciudadano americano?

Pues para un americano como yo, que era joven, que iba a jugar al baloncesto,la adaptación fue rápida. Las costumbres y la cultura eran similares a las de Estados Unidos en ciertas cosas. La mayoría de las personas hablaban inglés, la comida era similar... Fue bastante fácil, estuve realmente cómodo allí.

¿Y en Rusia también? Lo digo por cuando se fue a jugar a Kuban con Lokomotiv.

Me encanta, de verdad. Lo digo en serio. Es diferente, obviamente. Estuve allí tres temporadas muy felices también. Kuban está en el sur de Rusia así que no era extremadamente frío. Mucha gente piensa en Rusia y creen que te vas a congelar, pero estuve muy cómodo jugando allí esos tres años. Éramos un gran grupo y el club se esforzaba al máximo para que estuvieras cómodo viviendo en su ciudad. La gente se piensa que estoy loco cuando me pregunta que cómo fue esa experiencia y siempre digo que me encanta. ¡Mi mujer piensa lo mismo! No estoy solo en eso [sonríe].

Su penúltima etapa antes de estar aquí fue el pasado año en Málaga, donde no pudo demostrar su potencial. ¿Qué sucedió?

Honestamente, creo que el año pasado en Malaga sí que pude demostrar ciertas cosas. Si miras la temporada ves algunos aspectos. Durante la temporada lideré al equipo en ocho de once categorías estadísticas de la Euroliga. Empecé en un estado de forma muyfuerte. Pero pasaron cosas en mi vida que afectaron a mi química conmigo mismo y con el resto del club. No nos entendimos. Quizá sea por eso. Pero si miras el principio de la temporada, estaba siendo muy exitosa para todos.

Se ha escrito y dicho mucho sobre su relación con Joan Plaza, técnico del Unicaja. Bajo su punto de vista, ¿qué pasó con él?

No nos entendimos. Es simple. En toda mi carrera nunca he tenido problemas con ningún entrenado. Todos los entrenadores han valorado mi implicación en los entrenamientos, lo que intento dar dentro del vestuario para conseguir una buena atmósfera con compañeros y el resto de la gente del club. Eso no se dio ahí por cualquier razón. Empezamos bien, sintiéndonos importantes, creyendo que podíamos ganar nuestro grupo de la Euroliga y hacer cosas bonitas juntos. Todo el mundo lo sentía así. Pero al final eso no sucedió. No nos entendimos, la vida a veces es así.

Habló de su situación personal. No lo pasó del todo bien, sobre todo por los problemas de su hijo recién nacido [fue prematuro, con menos de un kilo al nacer]. ¿Cómo está él ahora?

Ahora genial. Esa situación, obviamente, me afectó durante el año pasado. Mi hijo nació antes de tiempo y lo pasó mal, pero él es un luchador y salió adelante. Ahora está muy bien, es un gran chico, muy divertido, crece rápido... Poder ver reír a mi hijo me hace estar mejor. Cuando vuelvo atrás es frustrante. Afortunadamente, él está aquí. En esos momentos te planteas si es justo lo que te está pasando, pero es parte de la vida. Juegas con las cartas que te tocan, y esas cartas nos tocaron a nosotros. Jugamos con ellas y tiramos para adelante, continuamos y salimos de esa situación en particular sin saber qué iba a pasar. Preferímos ser positivos y ahora nuestro hijo está con nosotros siendo más fuerte cada día.

Se define en su perfil de Twitter como 'marido, padre y jugador de baloncesto'. Queda claro cuáles son sus prioridades.

A lo largo de mi vida he aprendido a saber qué cosas son las que más importan. El baloncesto, en estos treinta años de vida, estará siempre entre las importantes. Dejo toda mi energía ahí dentro. Pero en realidad sabes que hay otras cosas que son más importantes. No por ello voy a dejar de ayudar a mi equipo, ni a dejarme todo ahí dentro. Eso lo haré siempre. Pero cuando nació mi hijo me di cuenta de muchas cosas. Creo que es una buena perspectiva de vida y mucha gente tiene la misma.

¿Y en el baloncesto?

Mi jugador favorito era Michael Jordan, me encantaba. Era el jugador, pero no solo por sus cualidades sino también por su aspecto competitivo. Ya fijandome en mi posición me quedo con Tim Duncan, me encanta cómo bailaba en la pintura, sus movimientos y habilidades para sacar ventajas. Intentaba mirarle para aprender de él. Otro jugador que me gustaba mucho era Chris Webber, por su manera de pasar.

Usted es americano, pero en el baloncesto se debe a Macedonia, país al que volverá en una semana para jugar la Eurocup con el Gran Canaria. ¿Cómo es eso de jugar con ellos en la selección?

Al principio es extraño, he de reconocerlo. Estás ahí de pie y de repente suena un himno que no es el que estás acostumbrado. Piensas, "vaya, no es éste". Pero cuando estás con ellos en las concentraciones, ves como te trata la Federación, empiezas a conocer a los compañeros y a viajar por el país te sientes bienvenido. Me siento orgulloso de Macedonia, de poder haber jugado con ellos en el Eurobasket y en las fases de clasificación, de ayudarles a mejorar. Era como uno más y cambias tu mentalidad. Sentir ese orgullo me hizo comprender que no era necesario competir con un país que no era del que venías.

¿Le gusta la Isla?

Sí, la gente es muy amable. A pesar de estar tan lejos, está siendo una experiencia muy bonita. Se ve que la gente está muy relajada. Puede que sea cosa del clima o de eso de no estar tan cerca de todo. Me gusta.

¿Ya ha conocido algún lugar especial?

Aún no. He conocido algunos lugares, pero ya habrá tiempo. De momento, a entrenar y a jugar, de la pista a casa.

¿Qué sueño tiene para esta temporada?

Que el equipo sea mejor en cada partido. Primero fue en la pretemporada, después tuvimos la oportunidad de ganar un título. Jugamos lo mejor que pudimos en la final, fue el mejor partido. Tenemos que ir paso a paso.

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