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Herbalife Gran Canaria Liga Endesa (8a jornada, la contracrónica y uno a uno)

El abismo de Andorra a Santiago

En un mes el Gran Canaria pasa de ser el remontado a levantar una ventaja enorme

Kyle Kuric busca un compañero ante la defensa de Dulkys, del Obradoiro.

Kyle Kuric busca un compañero ante la defensa de Dulkys, del Obradoiro. LOF

En una punta de la Península Ibérica se encuentra Andorra la Vella. Y en la otra Santiago. Más de mil kilómetros de distancia las separan. Un trayecto en coche de un lado a otro puede durar más de 10 horas. Es un abismo. Como el que hay entre la imagen que ha mostrado el Herbalife Gran Canaria en ambas ciudades en poco más de un mes. El contraste en su máxima expresión. El pasado 6 de octubre, ante el MoraBanc, el equipo de Luis Casimiro se hundió en el último cuarto después de ir ganando en el tercer parcial por 18 puntos. Ayer, frente al Rio Natura Monbus, el Herbalife recorrió el camino inverso para levantar una desventaja de 21 puntos. Una barbaridad.

Las dos remontadas son el fiel reflejo de las dos caras que ha mostrado el Gran Canaria en este inicio de curso. Los equipos que jugaron en el Polideportivo de Andorra y en Fontes do Sar eran el mismo. Pero el estado de ánimo y el físico eran todo lo contrario. En la segunda jornada, después de ganar la Supercopa Endesa y perder en casa frente al Iberostar, el Granca empezaba su caída libre, esa que amenazó seriamente sus opciones de ir a la Copa del Rey -ahora no parece ni mucho menos un imposible-. Ayer, en cambio, el conjunto insular confirmó su despegue. Una victoria como la de ayer era lo que le faltaba.

En este mes, desde que arrancó ante el Montakit Fuenlabrada, ha ido coleccionando el Herbalife una paliza tras otra. Después del conjunto madrileño vapuleó en una gran seguna parte al UCAM Murcia y luego al Real Betis, todo ello salpimentado con paseos en la Eurocup. Pero los grandes equipos no solo se miden por los vendavales que puedan encadenar. Era necesario desquitarse de un par de derrotas dolorosas en finales apretados, como las del derbi y, sobre todo, la de Andorra. Ayer, en Santiago, el Gran Canaria triunfó en el último minuto.

La garra y el carácter son rasgos que han definido al conjunto claretiano en los últimos años. Pasión, remontadas, victorias en finales igualados, descaro... nadie representa mejor el reciente currículum glorioso del Herbalife que su gran capitán Eulis Báez. Él marcó el camino con nueve puntos en un suspiro para poner un parcial de 0-12 y acercar a los amarillos a un 73-70 que silenció el caliente Fontes do Sar. Los amarillos apenas habían dado señales de la intensidad defensiva y los contragolpes que tanto han exhibido en sus últimos partidos. Ese era el estilo, el sello del conjunto de Luis Casimiro. Todo parte de una defensa descomunal, de cortar las líneas de pase, de incomodar los tiros y asegurar el rebote defensivo para correr y mantener el baloncesto espectáculo que trajo en los dos últimos cursos Aíto García Reneses.

La victoria de ayer, la séptima consecutiva, tuvo en cambio un registro diferente. Tuvo que sudar el Herbalife, que después de empezar el duelo desconectado, tocado por el viaje y la rotación interior, fue a remolque todo el duelo. Cada vez que asomaba la cabeza a base de un par de triples o de penetraciones, surgía el Rio Natura para soltarle un bofetón y devolverlo a la lona.

Pero la regularidad que le faltaba a los amarillos surgió en el último cuarto. Intensidad, recuperaciones contragolpes, acierto y, sobre todo, unos nervios de acero. Éste es el Granca supercampeón.

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