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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Herbalife Gran Canaria El reportaje

Laso, un gafe muy particular

El entrenador del Real Madrid, próximo rival del Herbalife, no ha perdido ante los amarillos ni como jugador ni como técnico blanco

Pablo Laso arenga a sus jugadores durante un tiempo muerto en el choque de la primera vuelta que el Real Madrid ganó en el Gran Canaria Arena por 68-76. QUIQUE CURBELO

Mencionar el nombre de Pablo Laso cuando hacemos referencia al Herbalife Gran Canaria es como mentar al propio demonio. El conjunto grancanario se volverá a tropezar este domingo, en el compromiso de la 22a jornada de la Liga Endesa que debe dilucidar frente al líder Real Madrid en el WiZink Center de la capital de España (17.30 horas, Movistar), con uno de sus gafes particulares en la máxima categoría del baloncesto nacional. Y es que el vitoriano, tanto en su faceta de jugador como de entrenador del equipo madridista, todavía no conoce la derrota ante los amarillos.

Actuando de base en el cuadro blanco, entre las tres temporadas que defendió esos colores (desde la 1995-96 a la 1997-98), saldó sus enfrentamientos contra el Granca con cinco triunfos. Su condición de bestia negra para los insulares se ha acrecentado todavía más en su esplendorosa etapa como técnico. Desde el curso 2011-12 hasta lo que llevamos de éste, 15 victorias y ningún choque perdido: 11 en la Liga Regular, dos en la Copa del Rey y dos en el Playoff por el título.

Y sin circunscribirnos únicamente a su etapa como integrante del Real Madrid, los números de Pablo Laso, un clásico ya dentro del baloncesto nacional por méritos propios, ante el Herbalife Gran Canaria tampoco resultan nada desdeñables.

Como jugador, de las 21 ocasiones que en total se midió con el cuadro claretiano salió victorioso en 17 de ellas. El base desarrolló su carrera principalmente en el Baskonia (1984-85 a 1994-95) y en su actual club (1995-96 a 1997-98). Entre ambos, sólo saboreó la derrota ante el Granca en una ocasión.

Fue en los albores de su carrera profesional y en el equipo de su ciudad natal: Vitoria. Corría la temporada 1985-86 y, en su primera aparición en la Liga ACB, el por aquel entonces Claret Las Palmas se imponía a domicilio al Caja Álava por 80-81.

La cosa cambió en el tramo final de su trayectoria como jugador, cuando actuaba en equipos de menor potencial como el Cáceres (1997-98) y el Girona (desde la 1999-00 a la 2001-02). En esta etapa firmó un balance de cuatro triunfos y tres choques perdidos contra los insulares. Pablo Laso se retiraba en el curso 2002-03 militando en el Caprabo Lleida y en el Fórum Valladolid, aunque con estos conjuntos no llegó a medirse a los amarillos.

Tras colgar las zapatillas, el vitoriano empezó a labrarse su futuro como entrenador. Si en la pista solo consiguió un entorchado importante durante su dilatada carrera (la Copa del Rey lograda con el Taugrés Vitoria en el ejercicio 1994-95) y muchos subcampeonatos nacionales e internacionales, ha podido desquitarse en su periplo en el banquillo del Real Madrid, donde cumple su sexta temporada. De su mano, el conjunto madridista ha vuelto a reverdecer épocas doradas tanto en España como en Europa.

En su primer año conquistó el título de la Copa del Rey. La temporada siguiente, la 2012-13, logró el triplete doméstico (Liga, Copa y Supercopa); y en el ejercicio 2013-14, Copa y Supercopa. Estos éxitos parecían no ser suficientes para la cúpula directiva, que ansiaba volver a reinar en Europa tras dos platas consecutivas en la Euroliga.

Aunque el trabajo de Pablo Laso era cuestionado, se siguió confiando en él. Hasta que en la campaña 2014-15 llegó el ansiado entorchado continental, el noveno de la historia del Real Madrid en la máxima competición europea después de 20 años de sequía.

Muy pocos lo hubiesen augurado cuando en el ejercicio 2011-12 el vitoriano resultó elegido para comandar desde el banco al equipo madridista, sobre todo por el escaso bagaje que presentaba. Hasta ese momento había dirigido únicamente cuatro campañas en la élite del baloncesto español: una al Pamesa Valencia sin mucho éxito y tres al Gipuzkoa Basket, con el que ascendió a la Liga ACB en el curso 2007-08.

Como entrenador, Pablo Laso también le tiene tomada la medida al Herbalife Gran Canaria. No ha perdido ninguno de los encuentros que ha dirigido al cuadro madridista contra el conjunto claretiano. En total, 15 victorias desde que tomara las riendas del club blanco.

De estos triunfos, 11 se produjeron en la temporada regular de la Liga ACB; dos de ellos corresponden a emparejamientos del Playoff por el título y otros tantos en la Copa del Rey, incluyendo la final de 2016 en La Coruña.

Antes de aterrizar en el banquillo madridista, Pablo Laso sí que mordió el polvo, y varias veces, en sus duelos con el Herbalife Gran Canaria. Por ejemplo, en su debut como entrenador en la máxima categoría con el Pamesa Valencia, en la temporada 2004-05, perdió uno y ganó otro de los enfrentamientos directos con el cuadro grancanario.

El vitoriano no volvería a encontrarse al Granca en su camino hasta el curso 2008-09, esta vez en las filas del Gipuzkoa Basket. En las tres campañas que dirigió al club donostiarra en la Liga ACB, su escuadra cayó en cuatro de los duelos que disputó frente al cuadro claretiano y venció en dos.

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