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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Entrevista a Almudena Rodríguez

"Es un orgullo estar en una selección llena de canarias"

"En un Mundial no se sabe qué puede pasar, solo podemos soltarnos e intentar hacer un buen juego", asegura la lateral derecha de la selección española de balonmano

"Es un orgullo estar en una selección llena de canarias"

¿Cómo está esa renovada selección de balonmano antes del Mundial?

Sabemos que estamos afrontando una etapa de renovación con jugadoras nuevas en el grupo y jóvenes. Pero creo que lo importante es que tenemos muchas ganas de trabajar, que vamos a Alemania llenos de ilusión y ganas de disputar este Mundial con la intención de hacerlo lo mejor posible, dando el 100% de cada una.

¿Cómo se está viviendo este cambio generacional dentro?

No se ve como algo negativo. Sabemos que el deporte es así. Es un proceso que sucede en cada deporte, en cada equipo. Es cierto que somos un grupo más joven, con menos experiencia, pero creo que somos un buen proyecto a medio y largo plazo. A otras compañeras les tocó pasar por esto también y han conseguido cosas grandes a lo largo de estos últimos años.

Pero supongo que será raro llegar a la concentración y no encontrarse con Macarena Aguilar o a Marta Mangué.

Claro, por supuesto. Al final se ha ido gente con muchísima experiencia, no solo en la selección, sino también con algunos de los mejores equipos del mundo. Pero como digo, es algo a lo que nos tenemos que acostumbrar porque pasa en todos los equipos y en todos los deportes.

¿Siente esa responsabili- dad, esa presión por todos los éxitos que cosechó la anterior generación?

No debemos salir a jugar con lo que se ha hecho antes o no. Eso no nos vale para nada. Vamos a intentar hacerlo lo mejor posible, a dar la cara y a dejarlo todo en la pista con los ojos cerrados. Pase lo que pase, tenemos que irnos de Alemania orgullosas de nuestro trabajo. Somos jóvenes, lo sabemos, pero vamos a por ello.

¿Y cómo llega Almudena Rodríguez al torneo?

Muy bien, cogiendo sensaciones, conociendo a las nuevas compañeras, adaptándonos ya que muchas nunca hemos jugado juntas. En general, conociendo a la jugadora que tienes al lado, aprovechando cada amistoso, cada entrenamiento, cada tiempo muerto donde no estamos haciendo nada en particular... Es importante saber a quién le das el balón, cómo te lo da, cómo le gusta que se lo des, etcétera.

Es el primer gran torneo al que va con la selección, ¿qué sentimiento le invade?

Ilusión, muchísima ilusión. El año pasado me quedé fuera del europeo y para mí este torneo tiene mucha importancia. Estoy muy contenta por poder ir por primera vez. Pienso en disfrutar, en jugar sin presión, en que todo fluya. Y, por supuesto, dar todo lo que pueda al equipo.

¿Qué le ha pedido Carlos Viver, el nuevo seleccionador?

A mí nada, más bien en general. Sobre todo que intentemos minimizar los fallos y las pérdidas, muchas por esa falta de experiencia de la que hablamos. Darnos cuenta de que tenemos que mirar las cosas de otra forma y disminuir nuestros errores. Estamos trabajando en ello, ahora solo queda que se note.

¿Difiere mucho su trabajo del de Jorge Dueñas, el anterior seleccionador?

No me gustan las comparativas. Yo me centro en venir aquí, hacer mi trabajo y centrarme en lo que pida el entrenador.

¿A qué puede aspirar esta selección?

Es una pregunta comprometida. Casi que no sé qué decir. Hay que aspirar a lo máximo, no ser conformistas, pero no marcarnos objetivos como ir a por las medallas. Hay que ir paso a paso, balón a balón. En un Mundial no se sabe lo que va a pasar, solo podemos soltarnos e intentar hacer un buen juego. Afrontar los partidos de una forma nueva.

Cuatro canarias entre las 17 seleccionadas. ¿Qué supone eso para usted?

Es un orgullo estar en una selección llena de canarias, de jugadoras que han crecido ahí.

¿Sorprendida con la inclusión de Sayna Mbengue?

No. Es una niña con muchísimo futuro por delante. Puede conseguir cosas muy grandes. Si se ha considerado que merece venir, encantada y muy feliz. He compartido vestuario con ella y si la puedo ayudar o aconsejar en algo, con mi experiencia pues me encantaría.

El grupo no parece sencillo. Están Noruega, Eslovenia, Rumanía...

No lo es. Puedes tener una impresión de una selección e igual cambia porque no sabes qué situaciones se pueden dar. Todos los equipos se crecen en torneos importantes. Nos abonamos al partido a partido.

A las rumanas las conoce- rá bien...

Ya he tenido mi toma de contacto con la mayoría de ellas [Se ríe]. Su segundo entrenador es el técnico de mi equipo y ya me advirtió de que quería que nos viéramos las caras en el Mundial.

¿Cómo va esa experiencia en el Bistrita rumano?

Muy bien. Al principio, tenía miedo porque era un cambio muy brusco para mí. Nunca había salido de la Isla para jugar y encima me iba a un país muy diferente, con un idioma distinto, un clima, una ciudad... Iba con miedo, pero la verdad que me ha sorprendido mucho en positivo. Estoy muy contenta con el equipo, con la ciudad, con la gente, con mi rol en el equipo. Me he adaptado muy rápido y eso me ha sorprendido incluso a mí. Estoy como en casa. Cuando tomas una decisión así no sabes si ganas o pierdes.

¿Qué tal el nivel de profesionalidad?

Hay una diferencia grande con la española. Son 12 equipos, pero el que va último te puede plantar cara. Cada equipo tiene sus jugadoras determinantes. El gran cambio que veo es el físico. Me encuentro con jugadoras más altas, más rápidas y más fuertes que yo.

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