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Análisis Historia de amor al Deporte

¡Me acordé de ti!

La sucesión de triunfos de una familia en tres generaciones

¡Me acordé de ti!

¡Me acordé de ti!

Son las palabras que oí al atender una llamada telefónica : !Me acordé de ti! ¡Me quiero morir¡-

Se repetía esto mezclado con otras palabras entre sollozos y lamentaciones apenas entendibles, sin dejarme margen para pedirle serenidad y saber el por qué de su pesar y nerviosismo : "Me acordé de tí¡ !quiero morir ! ¡¡ha muerto mi hija !!

A fuerza de repetir y rebuscar en tan atropellada serie de lamentos llegué a conocer origen, razón y carácter de la llamada .

Era de un viejo amigo, Armando Romero, a quien hace algún tiempo no veía y que ahora, así, por teléfono, llorando y haciéndome llorar le urgía darme a conocer, aunque tarde, la triste noticia de que el pasado mes de noviembre falleció (Susi) María Jesús Vega, la más pequeña de sus ocho hijos producto de los dos matrimonios de su vida.

Y me aclaraba que ha tenido que ser así, con retraso, sin esquela nombres ni responso público alguno, porque su propia hija, que tantos aplausos recibió por campeona, por hermosa y por ser cómo fue en el deporte, dejó expreso que tras su muerte no se publicara noticia ni esquela alguna sobre el particular.

Y no seré yo quien desoiga la petición de la extinta porque lejos de inquirir sobre su muerte, lo que hago, mas bien, es referir algo de su vida y la de su padre y, para comenzar ¡hasta la de su abuelo! porque entre unas y otras dibujan en mi cabeza la idea de una familia con "historia de amor ... al deporte" y sería sería una pena dejar ésta a la deriva del olvido porque lean. Y lee tu también María Jesús Romero Vega desde ese ahora tu otro mundo:

Tu abuelo, Federico Romero Montenegro (cabecera de esta historia) funcionario del Ministerio de la Vivienda en Gran Canaria fue, en los años 40, algo así como tutor y responsable del importante e histórico Estadio llamado de Eufemiano Fuentes al principio, y después Insular, nacido sobre dunas de arenas volanderas de la mar, para llegar a ser como fue, y sigue siendo, el portal histórico que aprovechó el fútbol canario para luchar y ganar el derecho a participar en la élite del fútbol español, y permitir, por grata contra, que lo atravesara a la inversa en permanente pasarela ante la afición canaria, el resto de los ases de los cuatro puntos cardinales españoles, ambición que vemos tanto cuesta mantener, sobre todo ahora, 66 años después en que vemos nos amenaza el duro invierno del balón.

Esa instalación deportiva de Alcaravaneras y su personal estaban bajo su tutela. Razón de peso que le vincula con algo especial en el deporte en Canarias, y mas aún si retrocediendo en antigüedades significativas añado que conocí y traté a tu abuelo en algo tan particularmente canario como la vela latina, en cuya segunda época tanto achuchó él para su consolidación, y tanta aventura puse yo mismo, una vez que no puedo dejar de recordar, cuando en reportaje aéreo de importante pega pedí al piloto del helicóptero arrimarse tanto a aquel bote que ceñía dominante en cabeza, para que el cámara de TVEC lo grabara mejor, y resultó que la turbulencia del aire de sus aspas sobre la vela lo hizo trabucar. Sólo nos faltó llorar con el apenado patrón y tripulantes.

Otra de las tradiciones deportivas canarias que siguió y que por mantenerlas luchó tu patriarca familiar eran las antes celebradas y ahora en trance de prohibición: "peleas de gallos".

Don Federico, como el mejor de esta manifestación, conocedor del argot ardides y dichetes de los contendientes, era quien, bajo la firma de 'Espuela', me facilitaba las reseñas del campeonato oficial entre las distintas galleras que eran seguidas por miles de aficionados de San José, Triana y pueblos del interior, y que se incluían en programas deportivos de E,A.J.5O. Radio Las Palmas, instalada entonces en la calle Triana en lo alto del edificio de El Fénix por el que, dicho quede de paso, desfilaron y opinaron aquí, por primera vez en la historia, los más famosos jugadores de fútbol españoles y extranjeros.

Sería injusto pues no contar aquí, donde hay tantas historias familiares de amor al deporte como esta que promueve hoy el fallecimiento de uno de sus componentes, y menos aún cuando rememoran episodios como estos del estadio, vela latina, gallos de pelea y todo lo que sugiere revivir aquellos tiempos en que, por ejemplo estas especiales aves de corral, recibían, y creo seguirán recibiendo, entrenamientos y alimentación especifica como si se tratara de boxeadores, corredores, atletas etc.

Así, con este obligadamente largo preludio del abuelo Romero Montenegro de todo un histórico campo de juego, fragua de futbolistas de casa y de fuera, quiero añadir algo de los sucesores, de una familia con historia de amor al deporte, entre ellos Armando Romero. Si, es el mismo que con su desesperación de padre herido me llamó para lamentar que tenía una hija menos y se acordaba de mí.

Antes de llegar éste a ser comentarista deportivo fue niño en las manifestaciones más tiernas de los deportes, concursos, tablas gimnastas, ejercicios libres carreras y siempre tasando la importancia de los centímetros, los segundos y sus milésimas, y observador de progresos propios y ajenos con alguna conquista personal tanto en estas disciplinas como en las del fútbol en las que, tanto escarbó en ellas, que acostumbrado a currarlo , se vio, casi sin darse cuenta, con los títulos Nacionales de preparador de Educación Fisica y Atletismo y el de la Federación Española de Fútbol en su bolsillo.

Y prueba de que no fue solo para que vegetaran en él sino para generar conquistas colectivas y particulares es que, con ello, obtuvo para Canarias tanto la proclamación de campeón de España escolar de atletismo en Sevilla mientras que en fútbol se erigió igualmente campeona española de selecciones infantiles al ganar la final jugada en Mallorca. Es la sucesión de triunfos con participación de una familia con historia de amor al deporte de la que ha muerto María Jesús Romero partícipe desde niña en casi todas las hazañas de Colegios Públicos sobre todo en su época del Federico García Lorca .

Con todo esto en silencio quedaría en olvido todo lo que hay, y no es poco, de familias canarias con historia de amor al deporte. Por eso y pese al veto para hablar de su muerte no resistimos dejar de recordar el impulso que la llevó después a participar en expediciones de ayuda humanitaria por gran parte del mundo enseñando a aprender, entender y difundir amor al deporte hasta en diez idiomas distintos. Ni le falló el mismo espíritu cuando decidió y consiguió enrolarse en el buque Escuela de la Marina de Guerra Española Juan Sebastián Elcano en uno de los largos y difíciles periplos por las costas del mundo.

Durante los últimos tiempos, poniendo freno a su desbordante inquietud, aterrizó en el Hotel Santa Catalina del que fue Jefa de Recepción hasta que la encontró la muerte. Explicar la clase de estela que dejó ahí durante varios años en los que lo fue todo, se explica contando el emotivo y reciente final de su vida en la tierra el pasado día 11 de noviembre.

La familia entera de los Padrones, arrendatarios compungidos y llorosos, junto al personal de la instalación del citado hotel, despedían en el Tanatorio a la que durante 20 años fue su principal empleada. Poco después, los mismos Padrones y asistentes a la citada ceremonia presenciaban cómo en la oficina hotelera se hacía entrega de las llaves al nuevo propietario. Alguien dejó dicho allí que "por el Santa Catalina había volado un Ángel".

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