Aquello que pasó en la última jornada de la primera vuelta de la Liga Endesa escoció en Murcia. El equipo universitario ganó al Joventut (62-71) y cumplió con su parte del contrato para estar en la fase final de la Copa del Rey en Gran Canaria. Sin embargo, necesitaba los tropiezos del Iberostar Tenerife o del Baskonia, algo que no se dio. Porque lo que hiciera el Herbalife Gran Canaria daba igual. Los amarillos perdieron en su visita al Unicaja de Málaga, acabaron en la novena posición, algo que no le daba para pasar el corte, y cedieron ese octavo puesto al UCAM, que se quedaba sin el premio de la Copa del Rey. Todo un drama para los murcianos.

La condición de anfitrión del Herbalife era un visado válido para los amarillos, que por méritos deportivos no merecieron alcanzar la Copa del Rey. Ahora el UCAM Murcia, casi tres meses después de aquel bofetón, llega a Siete Palmas por encima del Granca en la clasificación de la Liga Endesa, más fuertes que en febrero y con ganas de izar su bandera en una cancha donde merecieron llegar antes. Porque los de Ibon Navarro aterrizan hoy (11.30 horas, Gran Canaria Arena) con ganas de dar un golpe al 'Playoff' por el título de la Liga Endesa, un paraíso que anhelan y que ahora mismo les pertenece como séptimos clasificados de la tabla.

Y es que el UCAM Murcia está mejor que nunca. En la jornada entre semana batió al Montakit Fuenlabrada, otro equipo que aspira a estar en las eliminatorias por el título (82-62). Lo hizo con la directa puesta, ganando el 'basketaverage', mirando hacia arriba, demostrando que la ambición es algo que lleva este equipo dirigido con maestría en la banda por Ibon Navarro, uno de los entrenadores españoles con mayor proyección dentro de la Liga Endesa. Su balance hasta ahora en la competición es calcado al del Granca, a la baja en las últimas semanas: 15-12.

En aquel golpe cruel, el UCAM Murcia encontró el camino. No se arrugó ante lo que le venía por delante. En Europa, encuadrado en la Champions League de la FIBA, la tercera competición en caché del territorio continental, está en la Final Four que se disputará en Atenas entre el 4 y el 6 de mayo. Se cargó al Iberostar Tenerife, vigente campeón del torneo, en los octavos de final; machacó al Pinar Karsiyaka turco en una eliminatoria marcada por la tensión en la cancha turca, que sacó lo peor del baloncesto en un ambiente que recordó al de otras épocas; y se plantó en la final a cuatro bandas donde se topará con el AEK en la semifinal, mientras que por el otro lado MHP Riesen y Mónaco se jugarán el otro puesto en el trofeo por el título.

La ascensión del Murcia está basada en un colectivo potente. Un grupo al que se le unió en febrero el brasileño Augusto Lima, que volvió a su casa tras pasar por Real Madrid, Zargiris, Besiktas y Xinjiang Guanghui de la liga china. Una odisea para volver a la Región de Murcia, donde sigue manteniendo su áurea de ídolo local. A su vera, veteranos como Brad Oleson o Clevin Hannah que se unen a la savia de Ovie Soko, Marcos Delía Kevin Tumba o Sadiel Rojas para concretar un bloque compacto que sueña con el Playoff.

Eso es lo que tendrá delante el Herbalife Gran Canaria. Los claretianos han entrado en barrena en la competición doméstica. Solo suman una victoria en los últimos cinco encuentros en la ACB, una caída significativa, sobre todo tras las derrotas ante el Joventut de Badalona y Bilbao Basket, dos equipos de la parte baja de la clasificación, que luchan por no verse con sus huesos en la LEB Oro.

Los murcianos acumulan cuatro victorias consecutivas y el duelo toma tintes épicos en la lucha final por el Playoff. Porque el 15-12 que comparten Herbalife y UCAM no es solo a dos manos. MoraBanc Andorra y Montakit Fuenlabrada suman el mismo montante. Por detrás, el Iberostar Tenerife (14-13) e incluso el Estudiantes (13-14) aprietan. Y el Granca no quiere más chascos.