Un crack en las canchas que va camino de serlo también en los banquillos. Jim Moran, jugador histórico del CB Gran Canaria, conseguía ayer su primera gran victoria como entrenador principal de un conjunto de la NBA, Portland Trail Blazers, franquicia en la que ejerce como técnico asistente desde 2015. Jimbo, como se le conocía cariñosamente entre la familia del Granca, comandó al conjunto de Oregón en la Liga de Verano de Las Vegas, la competición más prestigiosa del calendario estival de la liga profesional norteamericana.

La cita que tiene lugar en el estado de Nevada, y en menor medida a las que se desarrollan en Utah y Sacramento, se trata del gran escaparate que tienen los franquiciados de la NBA para foguear y ver en acción a jugadores propios o a otras opciones interesantes para un posible incorporación a sus filas.

La Liga de Verano de Las Vegas se convierte también en un evento donde los clubes de todo el mundo intentan pescar a jugadores que llegan a esta competición o bien procedentes de la universidades estadounidenses y de la Liga de Desarrollo, o bien que militan en torneos de otros continentes buscando un nuevo destino. En definitiva, hablamos de un vivero de oportunidades para todas las partes.

En la edición de este año, el Herbalife Gran Canaria estuvo doblemente representado. Por un lado, uno de los entrenadores asistentes de la plantilla profesional, Víctor García, formaba parte del cuerpo técnico de Utah Jazz -se enfrentó a los Blazers de Moran y perdió-.

Por otra parte, el director deportivo del cuadro claretiano, Berdi Pérez, auscultaba el mercado en busca de posibles refuerzos de cara a la exigente temporada que se le presenta al cuadro amarillo con su histórico estreno en la máxima competición europea, la Euroliga.

Jim Moran, al frente de Portland Trail Blazers, conseguía un titulo de mucho prestigio. Lo lograba además firmando una marca excepcional. Siete encuentros disputados y pleno de victorias. El conjunto de Oregón se imponía en la finalísima por 91-73 a Los Ángeles Lakers, escuadra que también llegaba invicta al partido decisivo.

El neoyorquino continúa así subiendo peldaños en su carrera en los banquillos. Empezó en los Maine Red Claws, equipo de la Liga de Desarrollo, en 2013. Antes de convertirse en asistente del entrenador jefe -Terry Stotts- en la franquicia de Portland en 2015, trabajaba para la entidad realizando funciones de coordinador de vídeo y haciendo trabajo específico sobre la cancha con los hombres altos de los Blazers.

El dirigir como técnico principal al equipo de la franquicia de Oregón en esta Liga de Verano de Las Vegas supone una muestra más de la confianza que desde la entidad se tiene en sus capacidades.

Mito amarillo

Unas capacidades que también demostraba en su etapa de jugador, que vivió su etapa culminante en el Gran Canaria, donde consiguió alcanzar la categoría de mito. No en vano se trata del único jugador en la historia de la entidad claretiana cuyo número, el 20, ha sido retirado como homenaje tras sus diez temporadas consecutivas defendiendo la amarilla.

Jimbo, el eterno capitán, marcó una época. Además de por sus dotes baloncestísticas, dejó una huella imborrable en el Granca y en su afición por sus cualidades humanas. Deportivamente, sus números hablan por sí solos. Participó en 358 partidos con el equipo isleño, entre la Liga Regular y el Playoff, con lo que sigue ostentando el récord de participaciones en el histórico de la entidad.

Disputó un total de 7.452 minutos con 2.060 puntos, 802 rebotes, 321 asistencias y 296 recuperaciones. También es el mejor triplista (336) del club amarillo en la ACB por delante de Jason Klein. Promedió 21 minutos, 5,8 puntos, 2,2 rebotes y 5,3 créditos de valoración por encuentro.

Jugaba su último partido oficial con la camiseta del Gran Canaria el 22 de mayo de 2011, en un choque contra el Baskonia en la eliminatoria de cuartos del Playoff . Un año después, su homenaje en el Centro Insular de Deportes supuso una muestra del amor mutuo que se profesan el club y su masa social y el jugador de Nueva York.