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Ajedrez

La lucha por la igualdad que cambió el Mundial

Sabrina Vega, Premio Reina Sofía por renunciar a jugar en Arabia Saudí en 2017 sin sentirse respetada

Sabrina Vega, junto a unas piezas de ajedrez, posa en la Plaza de las Ranas.

Sabrina Vega, junto a unas piezas de ajedrez, posa en la Plaza de las Ranas. TONY HERNÁNDEZ

Sabrina Vega Gutiérrez puede considerarse ya la mejor ajedrecista española de la historia no solo por su extenso currículum, sino ahora por convertirse en la primera mujer de las 64 casillas que recibe el Premio Reina Sofía, un galardón otorga el Consejo Superior de Deportes y que tiene como objetivo "premiar a la persona o entidad que más haya destacado durante el año por un gesto especialmente relevante de nobleza o juego limpio en la práctica deportiva".

El premio le llega después de que la dama del tablero canario decidiera en 2017 renunciar al Campeonato del Mundo de partidas rápidas que se disputó en Arabia Saudí y que contribuyó a que la Federación Internacional optara por cambiar de sede en 2018 a pesar de haber firmado un contrato por tres años con el país saudí.

La estratega de seda canaria recibió la noticia durante el miércoles pasado mediante una llamada telefónica que ni de lejos esperaba. "Ha sido toda una sorpresa, no tenía ningún tipo de conocimiento de este premio", indica Vega, al que precisamente califica como un reconocimiento del mensaje sobre los valores de lucha por la igualdad en el deporte que motivaron su renuncia al Mundial de 2017.

La 'Resistencia'

Para la genio de los escaques, el premio supondrá un empujón al ajedrez, que después de vivir una época de relumbrón internacional durante las décadas comprendidas entre los 70 y 90, se encuentra desplazado por las nuevas tendencias de entretenimiento. "A nivel mediático creo que va a influir mucho y que será una oportunidad para que el ajedrez vaya recuperando la relevancia social que poseía anteriormente y sus herramientas educativas", explica.

Hoy, un año y dos meses después de su decisión -el Mundial se disputó en Riad entre el 24 y el 31 de diciembre de 2017-, Vega saca en conclusión que su renuncia, junto a otras ilustres ajedrecistas del planeta como las hermanas Muzychuk (Casualmente Anna era la defensora del título y desestimó su defensa), ayudó a que la situación cambiase inminentemente como respuesta a la ausencia de derechos de igualdad a las féminas y la ausencia de algunos jugadores de ciertos países con veto de entrada a Arabia Saudí, por lo que la nueva directiva de la Federación Internacional decidió hacerle un guiño a los deportistas y se llevó el Mundial a San Petersburgo para su celebración en 2018.

En cuanto a la visión que tiene la emperatriz de las 64 casillas sobre el desarrollo del ajedrez femenino, cree que "no hay machismo" en el entorno, sino que solo están inmerso en la lucha "por una igualdad de oportunidades entre sexos".

Por ello, y en cuanto al aumento progresivo de la cuota de participantes mujeres en los campeonatos relevantes y al igual que surgió el fenómeno de las hermanas Polgar -tres superdotadas del tablero con Judit a la cabeza, capaz de batir a Kasparov, entre otros-, "llegará un día en el que el nivel se haya igualado y pueda disputarse una final de un Campeonato del Mundo absoluto con la presencia de una mujer", o siendo un poco más oníricos, "que sean las dos finalistas por el título puedan ser mujeres".

Acerca de si la decisión que tomó en su día le afectó de alguna forma a su trayectoria, la deportista no cree que nada haya influído en cuanto a contratos o relaciones con los órganos federativos. "Fue algo momentáneo. Las carreras de cada uno se van haciendo según el camino que decidan emprender y el mío en ese momento fue el de no acudir a Arabia y hoy lo volvería a hacer", subraya Vega.

Una reina del perímetro blanquinegro, que ejerce de referente a las generaciones venideras y que continuará luchando para que a todas las mujeres tengan las mismas oportunidades de brillar.

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