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Lorenzo, un ciego que cumple su sueño de ser copiloto

El invidente completa el 'Monday Test' de Artenara junto a Efrén Llarena "Está capacitado para cantar las notas", asegura el piloto

Javier Lorenzo -derecha-, en el box del equipo de su amigo Efrén Llarena en Santa Catalina.

Javier Lorenzo -derecha-, en el box del equipo de su amigo Efrén Llarena en Santa Catalina. j. pérez curbelo

Javier Lorenzo cumplió el pasado lunes un sueño de infancia. Ciego de nacimiento, se crió en el seno de una familia que siente pasión por el mundo del automovilismo. "De pequeño siempre he estado rodeado de rugidos de motor, olores a gasolina y goma quemada. Así es difícil que no te gusten los rallies", explica.

El piloto burgalés Efrén Llarena, conocido del grancanario, le permitió participar a bordo de su Peugeot 208 R2 en el Monday Test del Rally Islas Canarias, celebrado en el municipio de Artenara haciendo labores de copilotaje.

"Para mí significaba cumplir un sueño", reconoce nuestro protagonista. Su amigo, por su parte, subraya que para él fue "un honor" llevarle en el asiento derecho de su montura. "Es un luchador. Le pasé las notas, las hizo en braille y luego dio la talla ya dentro del coche", añade.

El piloto burgalés, tercer clasificado de la categoría U27 del Europeo 2018, revela que contar con un copiloto tan especial no fue óbice para ir a fondo durante el Monday Test: "Estuvimos a cuatro segundos de los mejores tiempos; no por llevar conmigo a Javier iba más despacio".

Efrén Llarena está "sorprendido" de las capacidades que demostró el grancanario. Además, para ensalzar todavía más la gesta, afirma que "muy poca gente puede hacerlo como lo hizo él", para ser la primera vez que se subía a un coche de rallys. "Lograr dar las notas bien en la segunda pasada es la bomba", declara.

Antes, en 2017, Javier Lorenzo ya intentó ser copiloto. "Me encantan los rallies. Obviamente piloto no puedo ser. Lo único que me queda es ser el que canta las notas", dice con cierto humor. Hace dos años, su primo, Jorge Suárez, le ofreció acompañarle en el Rally Isla de Gran Canaria. "Fue bastante precipitado, porque me lo pidió con una semana de antelación", reconoce.

Aún así, estaba dispuesto participar junto a su familiar. "En el último momento nos dijeron que no me daban la licencia para correr porque el reglamento de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) contempla que las personas ciegas no pueden obtener la licencia", detalla. Ese revés, lejos de desanimarle, le empujó a trabajar y luchar aún más por cumplir su sueño.

"Presenté unos escritos a la Federación Española con mis argumentos, pero no encontramos ninguna solución", prosigue. A finales de 2018, Javier Lorenzo conoce a Efrén Llarena después de coincidir en varias carreras en la Península. "Entablamos amistad y en febrero me ofrece participar con él en el Monday Test del Rally Islas Canarias". Dicho y hecho

Desde entonces, el grancanario preparó el material que le facilitó Sara Fernández, la navegante habitual del piloto burgalés, en lenguaje braille para asumir el reto de Artenara: "Las notas las tengo hechas a mi medida. Si otro ciego intentara interpretarlas probablemente no entendería nada".

Javier Lorenzo describe así las sensaciones que sintió durante ese día: "Ya había probado un coche de carreras en el circuito, pero las sensaciones en un tramo de rally son mucho más fuertes. En aquella primera experiencia no tenía que preocuparme por cantar notas, y aquí tienes que ir pendiente de no pederte y dar las indicaciones a tiempo", añade.

"Se disfruta mucho"

El grancanario califica la experiencia como "única". "Se disfruta mucho, pero de una manera diferente pues sientes un poco de responsabilidad; no tanta porque al final quien está al volante es Efrén y no rodábamos en un tramo cronometrado de verdad", expone. Además, que el piloto burgalés conociera ya el recorrido le quitaba algo de presión.

Con esta aventura, Javier Lorenzo demostró que está capacitado para ser copiloto de rallies: "No puedo estar de acuerdo con los argumentos de la FIA. Puedo entender que desde el desconocimiento pusieran esas reglas. Entiendo que a mucha gente le puede chocar al principio la idea de que un ciego sea copiloto, pero ha quedado demostrado que sí se puede hacer".

Aún así, el grancanario entiende las dudas: "Lo podremos hacer mejor o peor, habrá cosas que nunca pueda hacer de manera perfecta como cualquier otro copiloto; pero lo esencial, que es cantar las notas, se ha demostrado que sí se puede hacer".

Javier Lorenzo espera que esto sirva para que la FIA recule en la decisión de no permitirle participar en un rally. Porque aunque sea ciego, el grancanario no se pierde en sus notas: "Para nosotros el dedo es como el ojo; si te pierdes sabes volver rápido".

Entiende que a la gente le asalten dudas, pero resalta que en su caso ha sido invidente siempre y sabe manejarse sin el sentido de vista. Se quedó rascado después de que no le dejaran correr en 2017, pues era especial al hacerlo con un familiar. Esto le empujó a buscarse la vida para persistir y mantener vivo su sueño, "completar algún día un rally de copiloto".

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