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Esgrima

Un sable con galones

Óscar López, sargento de infantería del ejército de tierra, acumula seis títulos de campeón de España militar - La semana pasada, el último, conquistado en Almería

Óscar López, a la izquieda de la imagen, durante un combate con un rival durante un campeonato de España. LP

El sable militar entre los cuarteles del panorama nacional tiene nombre y apellidos. Óscar López, sargento de infantería del ejército de tierra, acumula seis títulos de campeón de España. El último de ellos, alzado la semana pasada en la sexagésima primera edición de la competición nacional de esgrima del ejército de Tierra.

El tirador, natural de Barcelona, aterrizó en 2015 en Gran Canaria dejando atrás una extensa carrera iniciada en los Campus Olimpia que se organizaron en la Ciudad Condal para promover la práctica deportiva en torno a la celebración de los Juegos Olímpicos en 1992.

Fue entonces cuando el joven López conoció a su Syrio Forel particular, el maestro que le forjó en la destreza del sable y le hizo dar de lado al fútbol y la natación, Mimre Dogos, un húngaro que para el catalán "es más un padre que un profesor".

El carácter emprendedor del esgrimista le catapultó a formar la Escuela Barcelonesa, que tanto éxito ha tenido y actualmente ha abierto diferentes sucursales en diferentes puntos de la geografía catalana para transmitir los valores y enseñanzas de este deporte milenario.

Desde entonces, junto a Dogos se labró una carrera llena de triunfos con el florete y la máscara a cuestas. Tanto en competiciones individuales como por equipos, López ha destacado a lo largo de su trayectoria lo que le ha permitido poseer un largo palmarés y que por tanto, fuera uno de los miembros de la Joaquín Blume y el CAR.

Las estocadas del sargento, tanto a nivel civil, universitario y sobre todo militar, le coloca como uno de los sablistas más duchos en los cuarteles españoles.

Responsabilidad profesional

No obstante, López también tiene obligaciones más allá de las salas de esgrima y, aunque mantuvo su nivel competitivo en su etapa en la Universidad de Gerona, al llegar a Gran Canaria dejó un poco apartado el sable.

Su condición de sargento le reclutó en uno de los contingentes con misión en Mali -pertenece al Regimiento Canarias 50-, por lo que hasta 2017 no volvió a empuñar su arma favorita.

Aun así, y dadas las condiciones en las que se organizan los mundiales militares, López está en pleno proceso de aprendizaje de la Espada, debido a que en sable no existe un campeonato planetario y anhela cotas más altas.

Junto a Paco Reguero, entrenador del club CEISCAN de Telde, del que también forma parte, quiere poseer la habilidad necesaria de la modalidad en la que "vale todo" y se vence al rival "exclusivamente de punta", explica López sobre su deseo con la espada. "Con las condiciones climatológicas que hay en las Islas y con un buen entrenador creo que puedo alcanzar mi objetivo de acudir a los Juegos militares en Espada", sentencia la primera espada de infantería del ejército de tierra.

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