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Crisis del coronavirus Deportes

El partido de las 29 vidas

Chaxi Hernández, jugadora del Rocasa, es la única enfermera de la Residencia Altavista

Chaxi Hernández, enfermera y jugadora del Rocasa, en su lugar de trabajo.

Chaxi Hernández, enfermera y jugadora del Rocasa, en su lugar de trabajo. LP / DLP

"Pienso en cómo llegué aquí hace seis meses, en cómo veía a los pacientes y cómo los veo ahora. Para mí, todos son como mis abuelos, todos, los 29 que tengo. Me voy para casa con una carga psicológica enorme, sobre todo al saber cómo están otras residencias por ahí donde el coronavirus está matando a muchos mayores. Ese es nuestro mayor miedo".

Chaxi Hernández sabe lo que es vivir bajo presión en sus dos profesiones: la enfermería y el deporte profesional. Jugadora del Rocasa Gran Canaria, hace medio año que firmó su primer contrato como sanitaria en la Residencia Altavista, en la capital insular, un lugar que le permitía combinar el balonmano de élite con el trabajo que eligió. "Me encuentro bien, pero el trabajo que estamos haciendo para mantener fuera de la residencia al coronavirus es muy duro. Es una continua batalla para que no entre. Por la mañana somos un grupo de dos o tres auxiliares y yo de enfermera. El protocolo es exigente y no puedes aflojar. Eso es algo que también te merma física y mentalmente", explica.

Más aún con los problemas logísticos con los que se encuentran en la actualidad: los medios escasean. Es como un contraataque en el 40x20 sin portera. "No nos han llegado los EPI [equipos de protección individual] que necesitamos, los que hemos pedido para el personal. La dirección del centro se ha movido un montón, pero no tenemos suficientes. Hemos conseguido algunas mascarillas autofiltrantes FFP 2, pero nos hacen falta más. El Gobierno de Canarias había prometido un material que a nosotros no nos ha llegado", explica. "Hay compañeros de la enfermería que están muchísimo peor que yo, que nosotras, pero es que si entra aquí...", agrega la jugadora de San Fernando de Maspalomas.

Durante estos días la Residencia Altavista, donde todos los internos están bien, sí ha recibido la solidaridad de personas que han donado material, pero no es suficiente. También recibieron la visita de la UME (Unidad Militar de Emergencias), que desinfectó el hogar donde conviven los "abuelos" de Chaxi Hernández, en su mayoría personas que superan los 80 años. "Muchos tiene enfermedades degenerativas o alzhéimer, por lo que está siendo muy complicado para ellos el confinamiento, no ver a sus familias, pasar por todos los cambios que están viviendo", comenta. Unos problemas que se unen a otras patologías: desde problemas cardiacos a EPOC (enfermedades pulmonares obstructivas crónicas), pasando por el cáncer.

Pegada siempre al móvil por si surge alguna urgencia, Chaxi Hernández extrema la precaución de su vida privada: del coche a casa. Es su recorrido máximo. "Tenemos una responsabilidad enorme con nuestros mayores. Somos un gran grupo en la residencia y por eso estamos saliendo adelante. Gracias a eso podemos tirar", explica.

Una carga psicológica de la que se evade con las tablas de mantenimiento físico que les envía Jesús Alemán, preparador del club de Las Remudas. Abdominales, trabajo isométrico y carga de garrafas de agua para intentar estar a tono si la Liga Guerreras se reanuda. Y siempre con sus 29 abuelos en la mente, su gran partido.

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