Los futbolistas con visión panorámica en el fútbol están en peligro de extinción. Laureano Ruiz, uno de los mayores expertos nacionales en la cantera, se muestra tajante cuando se le consulta sobre el pase en largo. Le echa la culpa a la moderna tecnología, a los ordenadores y móviles, porque asegura que mirar tanto rato a una pequeña pantalla limita la visión en profundidad. Por eso, en su escuela de Santander y antes en las categorías inferiores del FC Barcelona, siempre ha obligado a los jóvenes talentos a realizar servicios en largo, de una punta a otra, de una banda a la contraria. "Nada de pelotazos, sólo quiero balones medidos, intencionados y profundos. ¡Mirad al horizonte, con amplitud!", espeta a las figuras en ciernes este entrenador que nació en 1937, y no es sólo contemporáneo del icono de la Unión Deportiva Juan Guedes, sino un profundo admirador de su arte más preciado y sobresaliente: el pase en largo.

Juan Guedes empezó a macerar su exquisita técnica en el patio del grupo escolar de Lomo Apolinario y en el campo de fútbol del Lomo, en la periferia de Las Palmas de Gran Canaria. Allí, entre pelotas de trapos y niños en pantalones cortos correteando en todas las direcciones, empezó su gustó por la pelota. Hasta los trece años no supo qué eran unas botas de fútbol. En esa época ya jugaba en el Unión Cerruda, en la localidad de Sardina del Sur, a donde se había desplazado su familia. Allí empezó jugando de extremo izquierdo, básicamente porque era zurdo.

De vuelta a la capital, ficha por el Porteño, uno de los clubes clásicos del fútbol regional en Gran Canaria. Sus actuaciones como defensa central llaman la atención rápidamente de Luis Molowny, que entonces era seleccionador juvenil provincial. Adelanta su posición a la zona de volantes, debido a la precisión que imprimía a sus pases. En el fútbol de esa época, generalmente, la táctica defensiva la componía una línea de tres zagueros y por delante de ellos dos volantes, que realizaban la doble labor de creación y destrucción.

Ficha por la Unión Deportiva

El juvenil Guedes continúa su progresión destacada y es llamado por el seleccionador nacional Eusebio Martín para un torneo internacional de la UEFA. Se celebra en Lisboa, Portugal, y el futbolista grancanario, único representante de las Islas, actúa en cinco partidos. Tras la primera aventura internacional, la UD Las Palmas, que ya seguía con detenimiento sus pasos en las categorías inferiores, le abre las puertas del primer equipo a mediados de la temporada 1960-61.

El primer contrato que obtuvo como amarillo era el estándar de la época para los jugadores procedentes de la cantera del club: 25.000 pesetas de ficha y un sueldo de 2.500 pesetas al mes. Después, renovaría dos veces más con los amarillos, cada una por tres temporadas. Su debut con el primer equipo sería en el estadio Alfonso Murube, en Ceuta, de la mano del preparador Casimiro Benavente. Desde aquel día, fue titular indiscutible en su puesto durante la siguiente década para técnicos como Paco Campos, Rosendo Hernández, Vicente Dauder, Juanito Ochoa, Luis Molowny o el argentino Héctor Rial.

Guedes siempre profesó una enorme lealtad a la Unión Deportiva y desoyó los numerosos cantos de sirena que llegaban de potentes equipos nacionales. Eran los tiempos de la ley de Retención, por la que los clubes amarraban a sus futbolistas más preciados a cambio de una subida mínima en sus emolumentos anuales. En la práctica era una normativa que protegía a los clubes pequeños del dinero de los grandes, porque no existían las cláusulas de rescisión actual. Había que llegar a un acuerdo. El Fútbol Club Barcelona fue el primero que intentó la contratación de Juan Guedes. Las informaciones de LA PROVINCIA / DLP firmadas por el recordado Antonio Lemus hablaban de una conversación en Madrid entre emisarios catalanes, presididos por Enrique Llaudet, y representantes amarillos. Al final, no hubo fumata blanca a pesar de la "tentadora oferta" del Barça. Otros dos clubes que ofrecieron entre 10 y 12 millones de pesetas de la época (en la segunda mitad de los 60) fueron el Atlético de Madrid y el Espanyol.

Ya entonces, Juan Guedes era uno de los cromos más cotizados de los niños del momento. Un ídolo que vistió la elástica de la selección española en dos ocasiones, la primera frente a Suecia, en mayo del 68, con la presencia en el equipo de cuatro jugadores de la Unión Deportiva: el propio Juanito Guedes, Castellano -autor del gol del empate-, Germán Dévora y Tonono, fallecido cuatro años después; la segunda ante Suiza en Valencia (1-0). También formó parte de la selección militar de fútbol que se proclamó campeona del Mundo en 1965 frente a la Portugal de Eusebio. El volante zurdo anotó el único gol de la final.

El 13 de diciembre de 1970 Juanito Guedes, capitán aquella tarde, juega su último partido de fútbol. Las Palmas pierde en Sarriá frente al Espanyol (2-1) en un mal partido. A su vuelta a Gran Canaria, las molestias de la estenosis intestinal empeoran. Tras una nueva operación en Barcelona, ya era un secreto a voces que el futbolista no tenía cura y sus días estaban contados. Su fallecimiento el 9 de marzo de 1971 conmocionó a toda la sociedad grancanaria. Todo el fútbol se unió en el adiós a El Mariscal.