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Adiós a Manuel Guerra, primer olímpico grancanario en natación

El exnadador, que fallecía ayer a los 92 años, participó en los Juegos de Londres en 1948 | Fue el primer español en bajar del minuto en la prueba de los 100 metros libres

Manolo Guerra en una imagen de 2008

Manolo Guerra en una imagen de 2008

El deporte canario está de luto por la muerte de una de sus leyendas. Manuel Guerra fallecía ayer a los 92 años de edad. Dice adiós uno de los estandartes de la edad de oro de la natación isleña, que vivía su época de esplendor a mediados del siglo pasado. En los anales de la historia quedará como el primer olímpico grancanario en este deporte. Y más allá de lo deportivo, también dejó huella en el aspecto humano por su carácter y personalidad.

Manuel Guerra fue uno de los primeros olímpicos que aportó Canarias a la selección española de natación, junto con los tinerfeños Jesús Domínguez y Paco Calamita. Siempre recordaba la emoción que sintió al ver la llama olímpica pasar ante él en un gran escenario.

Entre otros hitos en la piscina, reseñar que fue el primer nadador español en bajar del minuto en los 100 libres, o ser uno de los nadadores más jóvenes en batir un récord de España en braza.

Manuel Guerra Pérez nacía en Las Palmas de Gran Canaria. Muy pronto se aficionaba a la natación, algo nada extraño si tenemos en cuenta, por un lado, que venía al mundo cerca de la playa de Las Alcaravaneras y, por otro, que junto con sus hermanos mayores -él era el benjamín de la familia- Antonio, Pepe y Rafael fundaron el histórico Club Natación Alcaravaneras.

Manolo Guerra en su etapa como nadador profesional

Eso y la cercanía de la piscina del Hotel Metropole, que estaba en la orilla del mar, hicieron que el joven Manolo se acercara a este deporte desde muy temprana edad. Primero nadó en la especialidad de espalda siguiendo la estela de su hermano, pero pronto destacó en braza dando la campanada a nivel nacional en 1944 sorprendiendo a todos con el título de campeón de España. El primero lo lograba en 200 metros con tan solo 16 años en la piscina de El Lago, en Madrid; luego volvía a hacerlo en 1945 cuando bate en la piscina de La Isla, el de 100 con 1.16, de ahí que se le llamara cariñosamente Guerrita.

Emulando a Weismuller

Pero Manolo Guerra haría historia un 19 de abril de 1948, cuando consiguió bajar del minuto en los 100 libres. Se convertía así en el primer español en superar esa mítica barrera. Lo lograba en la piscina de agua salada del Real Club Náutico de Tenerife, y lograba emular lo que en su día hizo Johnny Weismuller, el Tarzán de las películas, el primer nadador de la historia que conseguía esa proeza.

En su extenso historial deportivo, sin duda, el momento más brillante de la trayectoria de Manolo Guerra fue su participación olímpica en Londres 1948. Nadó los 100 libres y los 100 espalda, además del relevo 4x200, junto con el tinerfeño Jesús Domínguez y los madrileños Ferry e Isidoro Pérez.

A partir de ahí, el nadador grancanario volvía a competir internacionalmente en los Juegos del Mediterráneo de Alejandría, en 1951, y en los de Barcelona, en 1955. Se proclamó campeón nacional en 17 ocasiones, batió más de 36 récords de España y compitió en más de 50 ocasiones formando parte de la selección española.

Manolo Guerra encendiendo el pebetero.

El relevo canario de 4x200

Eso a nivel individual, porque en los relevos también obtuvo grandes éxitos. Aportó su granito de arena para que los combinados canarios lucieran en los Campeonatos de España. Con la selección, logró el récord nacional de 4x100 libres, pero sin duda más gratificante resultó la plusmarca que conquistó con aquel magnífico relevo de 4x200 libres formado por nadadores canarios, junto con Jesús Benjumea, Roberto Alberiche y Manuel Castiñeira; bajaban de los míticos, por aquel entonces, nueve minutos (8.51), pero por los boicots políticos se quedaron sin el premio olímpico de Melbourne’56.

Entre otras distinciones, Manuel Guerra recibió la Copa Barón de Guell y la medalla a la constancia de la Real Federación Española de Natación. También recibía la medalla de oro al mérito deportivo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria; y la piscina de la Ciudad Deportiva Gran Canaria, el antiguo Martín Freire, lleva su nombre como homenaje.

En la faceta personal, Manolo Guerra era todo un personaje en el mundo de la natación canaria y española. El deporte era una constante en su vida y no dudaba en aconsejar a los noveles, desde sus comienzos en el Julio Navarro hasta en su última etapa en la piscina de San Fernando de Maspalomas. Como entrenador de natación, pregonaba que había que nadar “deslizando en el agua”, como decía habitualmente.

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