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Gerardo Miranda: “Yo no he visto mejor jugador que Maradona”

El grancanario, exjugador de la UD y de la selección, y compañero del argentino en el Barcelona entre 1982 y 1984, destaca sobre todo la sencillez del ‘10’: “No iba de figura”

Gerardo Miranda –izquierda–, junto a Diego Armando Maradona, en una imagen de archivo.

Gerardo Miranda –izquierda–, junto a Diego Armando Maradona, en una imagen de archivo.

Grancanario, internacional por España y también compañero de Diego Armando Maradona. Es Gerardo Miranda, que compartió dos años de su vida como futbolista profesional con el argentino cuando ambos militaban el FC Barcelona. Sucedió entre los años 1982 y 1984, tiempo en que el legendario jugador isleño descubrió que el ‘10’ “era muy buena gente”.

Esa es, tras varios minutos de conversación telefónica, la frase con la que Miranda, con el corazón encogido por la noticia del fallecimiento del que para muchos es el mejor futbolista de todos los tiempos, resume lo que era Maradona. Pero también tiene otras que sirven para acercarnos al astro, con el que no tenía contacto desde 1988, cuando le vio por última vez en la ciudad condal en una entrega de trofeos –entonces ya militaba en el Nápoles.

“Lo que más me impactaba de él era su sencillez. Desde que llegó a Barcelona siempre se comportó como un compañero más, no como una estrella. Eso era lo mejor de Diego. No iba como un figura y lo demostraba día a día. Era uno más en el grupo”, destaca Gerardo Miranda, que llegó al primer equipo de la UD Las Palmas en 1976 y terminó su carrera en el mismo equipo en 1990 tras siete campañas en el club culé.

Entrenamientos

Para el que fuera defensa, Maradona, como mínimo, fue el mejor de su época, porque prefiere no hacer comparaciones con futbolistas de la actualidad. “Son tiempos diferentes, pero de mi etapa yo no he visto mejor jugador. Aparte, tuve la suerte de verlo en los entrenamientos y en los partidos y puedo decir que era impresionante, porque en un entreno se te iba de seis o siete jugadores en un corto espacio de terreno. Y luego cuando íbamos a jugar los domingos siempre destacaba, porque claro, era el mejor, pero con una normalidad absoluta”, recuerda.

El día a día con Maradona, para Miranda, era poco más que un suplicio porque a menudo le tocaba frenar a un fuera de serie. “Siempre intentaba esperarle para que no me llevara rápido. Yo le daba el espacio para que saliera por su lado menos bueno pero él hacía lo que menos que te esperabas, y si sabías por dónde iba a salir, no lo cogías nunca porque tenía un cambio de ritmo increíble”, comenta el grancanario.

“Es un entreno se iba de seis o siete jugadores en un corto espacio; era increíble”

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“Él te esperaba, media paradita y pamba, la tocaba y era explosivo. Imposible cogerlo. Técnicamente era impresionante. Y luego tirando faltas era increíble, metía diez de diez, no una de suerte. Las colocaba todas perfectas”, detalla.

De todos los goles que le vio marcar, muchos de ellos espectaculares, Miranda recuerda especialmente el que consiguió frente al Estrella Roja en Belgrado, en partido correspondiente a los octavos de final de la extinta Recopa de Europa. Hasta para el propio astro argentino fue de los mejores de su carrera.

“Hizo un gol desde prácticamente el área grande. Se llevó a dos o tres, llegó al borde del área y se la picó. Hacía un frío increíble, el campo estaba muy duro y ahí estaba él”, describe el isleño.

Pero Maradona no sólo estaba en las maduras; también se fajaba como el que más cuando tenía que bajar al barro; “Yo siempre recuerdo que cuando íbamos a Bilbao y eran partidos duros él iba siempre de frente, no se arrugaba y nos arrastraba a todos. Tú te quedabas asombrado. Era el primero que iba a la pelea, a la lucha”.

“En todos los sitios a los que íbamos siempre era bien recibido. Ver a Maradona no era ver a cualquiera. Todos los campos se llenaban y el Insular no podía ser menos”, concluye en recuerdo de la única visita del ‘10’ a Gran Canaria, en las semifinales de la Copa del Rey de 1984, cuando el Barça eliminó a la UD en la tanda de penaltis tras perder por 1-0 –la ida había concluido 2-1–. Es el recuerdo de Gerardo Mirada para el que simplemente cree “el mejor”,

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