Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un abrazo de complicidad

La felicitación del capitán al canterano de la UD Las Palmas demostró algo más que gratitud por el gran pase para batir el récord de Pelé

Pedri González y Leo Messi se abrazan tras el gol del argentino después de un gran pase del tinerfeño.

Pedri González y Leo Messi se abrazan tras el gol del argentino después de un gran pase del tinerfeño.

Una imagen vale más que mil palabras y el abrazo entre Messi y Pedri en Valladolid vale mil palabras. Por el significado que encierra en un Barça necesitado que intenta salir de las tinieblas.

Felicidad. Gratitud. Emoción. Amor. Liberación. Afecto. Relajación. Sentimiento. Pasión. Reconocimiento. Plenitud… Aunque solo haya sido la consecuencia de un simple gol, el tercero del Barça en Zorrilla, ni decisivo ni relevante. Un abrazo tan significativo como el caballito con el que Ronaldinho aupó a Messi cuando el argentino, entonces adolescente, meses antes de cumplir los 18, marcaba el primer gol de su carrera en el Barça. Era el 2005. El martes anotaba el número 644. Uno más que Pelé. El enésimo récord superado.

Ojos cerrados y brazos apretados. No es un abrazo convencional o protocolario. No es uno más. Parece una señal de satisfacción de Pedri por sentirse adoptado por el más grande y de Messi por haber descubierto a uno de sus pares. El báculo de su vejez en la desigual edad, entre los 18 de Pedri y los 33 de Leo. Alguien con quien entenderse hablando el mismo idioma en el campo mientras afuera se habla de si de esta nueva relación puede surgir algo serio. Y, sobre todo, si puede tener algo de continuidad con la permanencia de Messi en el Barça, solo garantizada hasta el 30 de junio. Quién sabe si Pedri recupera las ganas de continuar del capitán.

Un brote de entendimiento

No es, ni mucho menos, el vínculo íntimo que tenía Messi con Luis Suárez, compartiendo vida y familia. Ni la relación fraternal con Gerard Piqué cultivada desde los infantiles, ni el trato silencioso con Sergio Busquets tras una década disfrutando de éxitos, tampoco la conexión intuitiva con Jordi Alba, asistente frecuente.

Es una conexión surgida del entendimiento futbolístico, un brote verde en la dispersión comunicativa del vestuario, con Coutinho ensimismado otra vez por no cumplir las expectativas, con Griezmann pensando celebraciones para los goles que no marca, con Dembélé entrando y saliendo de la enfermería y con Trincâo intentando asimilar, boquiabierto, qué es esto del fútbol de élite, tan distinto a la paz que disfrutaba en Braga. Por no nombrar a un Busquets que teme la sustitución a la vuelta de la esquina –solo cuatro partidos completos, los cuatro primeros–, a un Pjanic molesto por verse suplente –dos veces titular en la Liga– y un De Jong esperando saber de su exseleccionador holandés si hoy le toca ejercer de mediocentro, interior o pivote.

“Los buenos jugadores se entienden bien. Pedri es un jugador con cabeza. No tiene físico de atleta de alto nivel pero juega con su cabeza y piensa más rápido que la de otros. Tiene un feeling diferente con Leo, son muy inteligentes en el campo”, describió Clément Lenglet, triplemente satisfecho por haber regresado a la titularidad, por haber ganado el partido y por haber marcado un gol gracias a un regalo de Messi.

Dos caramelos de Pedri

Después de dar y repartir asistencias facilitando el lucimiento final de los demás, por un día Messi se sintió gratificado con un caramelo. Aunque tuvo que quitarle el envoltorio, claro, porque el taconazo nada estético de Pedri no era una asistencia de gol en sí misma; solo prolongó la carrera vertical de Leo hacia el área. Había que hacer un control orientado con la derecha, colarse entre los defensas y enfrentarse Jordi Masip, viejo compañero que se las sabe todas de Messi después de tantos años ejerciendo de sparring en las porterías de Sant Joan Despí.

Sí fue una asistencia el pase de 40 metros de Pedri a Messi que le dejó encarado para el primer mano a mano con Masip. A Messi, estupefacto, se le escapó el balón por la falta de costumbre en recibir semejantes regalos. Luego sí lo aprovechó. Supo reconocer el gesto de Pedri con el pulgar, asumiendo al mismo tiempo su error.

“La conexión que tiene Pedri con Leo y los demás es muy buena. Trabaja mucho. Y sin balón es importante en nuestro equipo. Veo a Leo contento, con su creatividad es importantísimo. Se nota si hay muy buenos jugadores a su lado”, explicó Koeman, deseoso de ver una relación duradera en el equipo. Los más jóvenes, como el lesionado Ansu Fati y Pedri, son quienes mejor le están respondiendo.

Compartir el artículo

stats