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Alberto desactiva la épica del filial

Un tanto del central del Tamaraceite (88’) arruina una actuación portentosa de Las Palmas Atlético, que se descompuso en el tramo final del derbi | Joel hizo el gol amarillo | Las paradas de Nauzet, claves

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UD Tamaraceite - Las Palmas Atlético UD Las Palmas

El oficio sepultó la fantasía. Héroe inesperado y tablas en el derbi del morbo. Alberto Rodríguez, central de la UD Tamaraceite, arruinó un ejercicio coral fantástico de la ‘vela chica’ de Las Palmas, que durante 65 minutos dominó la contienda de forma autoritaria (1-1). El tanto de Joel del Pino, para rubricar una contra demoledora, hizo justicia a los 23’. Los amarillos volaban mientras que el Támara de Chus Trujillo se perdía en su laberinto filosófico. Los cambios, un arreón final y la pausa de David González resultaron determinantes para sellar la igualada. Así como una mano milagrosa del meta visitante Nauzet García -en el ecuador a remate de Joel-.

El favorito, por experiencia de sus pupilos y el empaque de la clasificación, se vio sorprendido por el instinto asesino del filial de la UD. Robar y salir a la contra. La fórmula de la gloria. Los de Juan Manuel Rodríguez se mostraron como un bloque sólido, entregado hasta el límite por la causa. El balón era del Támara, el caudal ofensivo de los amarillos. A los once minutos, David González lució su categoría. Control, regate y apertura hacia el costado diestro con una elegancia sublime. Tiro de López Silva (27’) y comienza a reactivarse la maquinaria local. Agazapados en su madriguera, cada contra tenía en veneno. Joel, Yeray, Elejalde, Juan Fernández...Bajitos, explosivos, precisos y letales.

En el 23’, el bloque de Juan Manuel Rodríguez asestó la primera puñalada mortal del derbi de los hermanos Ramírez. El regreso a la cultura de rivalidades regionales en la categoría de bronce escenifica el fútbol de antaño. El juego del alma. Piques dialécticos, velocidad, precisión y patadas voladoras. Artistas malditos, héroes y villanos. El primer villano fue David García, le faltó contundencia al eterno en este inicio de vértigo ante el registro incisivo amarillo.

Veteranos contra las cuerdas

El plan funcionaba a la perfección para Las Palmas Atlético. Ver para creer. La partitura de Juan Manuel Rodríguez seguía el rumbo marcado en la sombra. El viejo zorro siempre se sale con la suya. La cara de Chus Trujillo era un poema de Gustavo Adolfo Bécquer.

Juan Fernández conectó con Yeray. El atacante levantó la cabeza y habilitó para Joel -ubicado por la derecha-. Tiro cruzado y milimétrico para el 1-0. Poco pudo hacer Nauzet García, algo más la dupla de zagueros visitantes. Celebración Covid-19. Piña de los jugadores amarillos y mirada a la valla de Fondos de Segura -el centenar de seguidores amarillos sería desalojado en el descanso-.

David González y Casais estaban fuera de sitio. Con el móvil fuera de cobertura. Habían perdido su herramienta de trabajo. López Silva y Asdrúbal Padrón apenas generaban peligro. Cardona y David Vicente eran infranqueables. El búfalo pasó de puntillas por el derbi de los reencuentros. De Eros, por su parte, no había noticias. El Támara decepcionada y el filial cautivaba por su esmero.

Para enmarcar el mejor primer tiempo de la temporada de Las Palmas Atlético, Joel malogró el 2-0 tras completar un tiro salvaje a la escuadra. Nauzet García sacó una mano milagrosa. Puños de acero. La parada del partido. Ahí comenzó el conjunto visitante a ver la luz. Pitido final y cambia de tornas. Nada volvería a ser igual.

La mano bendita de Chus Trujillo cambió el rumbo del pulso. Logró modificar la fisionomía del derbi. El bando visitante fulminó su ideario previsible y el competir a ritmo de procesión. Toni Segura y Quintero activaron el ‘plan b’. Cid terminó de escenificar el ‘lifting’ y emergió la categoría de conjunto revelación. Apoyados en la dirección de David González, el filial de la UD dio un paso atrás.

Una llegada de Juan Fernández, que burló la entrada de David García y Alberto, fue la última reseñable. En el 64’, el Tamaraceite abrazó la osadía de Carlos Cid, que armó un buen disparo, tras servicio de Toni Segura, que lo desbarató Sergi Puig en un alarde de reflejos. Quintero -desde el costado izquierdo del área local- fusiló al meta amarillo. El balón fue rechazado por el arquero, casi a bocajarro, en una acción de mérito.

El grito del Moco en la medular, donde se edifican las proezas. ‘¡Vamos a jugar’! Y a 120 segundos del final, la insistencia del Támara obtuvo recompensa. Primero, con una falta lateral, sacada por Segura, y luego un córner macabro.

El hijo de Toni Robina colgó el esférico y Alberto se coronó como el héroe inesperado del derbi. Cabezazo a la red para dinamitar un primer acto soberbio del filial. Juan Manuel dio entrada a Pipo y a Flaqué. A la desesperada, el filial de la UD se lanzó a la yugular de una industria de veteranía. Aythami Álvarez, David García...Expertos en apagar la luz. Tablas y una recomposición a tiempo. Trujillo le ganó la partida a Juan Manuel en el segundo tiempo. Un punto para dos contendientes entregados hasta la extenuación. La magia de los derbis de la categoría de bronce, en el cajón desde 2008, cuando siete equipos reinaban en el Grupo II. Este pulso inédito eleva a los altares a Alberto, central con condiciones para Segunda.

De Joel a Pipo -diamante del C que debutó con el filial-, los artistas de Juan Manuel estiran su condición de invicto -cinco jornadas sin besar la lona-. Penúltimo, le penalizan los empates. Su coraje y rebeldía merecen más premio. David González es inmortal y el Támara resulta indescifrable. Se rehizo a tiempo para arrancar un punto el primer derbi grancanario en la era de las mascarillas.

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