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Central grancanario de la selección española

Dani Sarmiento: “Con mi edad y viendo que esto se acaba, es un lujo estar aquí”

Dani Sarmiento celebra un gol con la camiseta de España durante el pasado 2020. | | J.L. RECIO

Dani Sarmiento celebra un gol con la camiseta de España durante el pasado 2020. | | J.L. RECIO

Será complicado que un jugador canario de balonmano logre algún día el palmarés de Dani Sarmiento (Las Palmas de Gran Canaria, 1983). De momento acumula con España un Mundial (2013) y dos oros europeos (2018 y 2020) y bronce continental (2014). El viernes, España arranca ante Brasil otro Mundial donde buscará la tercera estrella.

¿Cómo está y cómo llega a este Mundial de Egipto 2021?

Bien, la verdad. Físicamente me encuentro bien. Al inicio de la temporada tuve algunos problemas físicos, musculares, pero están pasados. He podido tener continuidad, en el club hemos ido de menos a más, estamos bien, con opciones de entrar en Europa. Ahora llega la llamada de la selección que para mí siempre es un premio estar aquí y poder competir. Cuando tienes una edad como la mía, estar en otro Mundial es un premio.

¿Lo sigue viviendo como la primera vez?

En cuanto a ilusión sí. Hay otras que no porque ya sabes cómo funciona esto, tienes la experiencia de otros años, pero la ilusión es la misma. La misma por ir a competir, por jugar partidos de un nivel altísimo. Ahora porque está la pandemia, pero ver esos pabellones llenos en Europeos y Mundiales es a lo máximo a lo que puedes aspirar en el deporte de alto nivel. Lo vivo con mucha ilusión y ganas sabiendo que hay mucha gente que juega a balonmano y que estarían dispuestos a estar en mi lugar. Con la edad que tengo ya y viendo que esto acaba, es un lujo estar aquí.

“Como campeones de Europa somos el rival a batir y vamos al torneo con ganas de demostrar que somos un buen equipo”

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¿Qué tal ha ido esta preparación casi sin partidos y sin demasiados entrenamientos?

Bastante diferente. Siempre hemos hecho el torneo previo en España donde jugamos un mínimo de tres partidos. Teníamos tiempo para poner en práctica ciertas cosas, ofensivas y defensivas, de probar. Este año fuimos a Croacia, jugamos un partido con momentos buenos y malos, perdimos, pero estuvimos ahí y competimos ante una selección que también optan a ganar todo lo que juegan. Nos quedamos con cosas positivas e ir preparando cosas para el grupo. No hemos tenido mucho tiempo para entrenar, pero le ha pasado a todos. Pero bueno, nos conocemos casi todos y el grupo es prácticamente el mismo, salvo uno o dos jugadores. Solo es refrescar y poner todo en práctica. El equipo está preparado.

Cuando se habla de África y España en balonmano sale el recuerdo del primer Mundial que conquistó la selección en Túnez en 2005. Si mira al Dani de esa época, ¿qué ve?

Verlo por la televisión. Era bastante joven, tendría 20 años o así. Fue un antes y un después en el balonmano español. A partir de ahí vino otro Mundial donde sí pude estar, dos campeonatos de Europa. Era la primera medalla de oro del balonmano español, un punto de inflexión. A ver si ahora en Egipto podemos estar peleando, al menos, por entrar en semifinales. Ahora somos la selección a batir, nos tienen estudiados y el nivel ha crecido bastante. Es un Mundial distinto, con 32 selecciones. Hay más países, más competencias y una pandemia de por medio. Será atípico, pero estamos centrados en lo que tenemos que hacer e ir cumpliendo metas paso a paso.

¿Imaginaba entonces que iba a poder estar en un grupo tan genial como este?

Siempre te pones metas. Mi sueño era poder jugar con la selección en estos campeonatos que veía por la tele con Masip, Garralda, Entrerríos... Es el sueño de cualquier jugador. Por suerte y con mucho sacrificio y trabajo he entrado en este grupo. Lo que sí que nunca se me pasó por la cabeza fue ganar un Mundial y dos Europeos. Contento por poder llegar y muy agradecido de compartir con estos jugadores tantas experiencias. Estar en la selección es un orgullo, ganar cosas con España, con el sacrificio que ha supuesto para mucha gente, para mi familia, es una recompensa.

Habló de sus 37 años, que serán 38 en agosto. ¿Piensa mucho en lo que ha hecho?

Algún día te pones a pensar, sobre todo cuando ves que llega un jugador y has compartido equipo con su padre [Se ríe]. Ahí te das cuenta de cómo pasa el tiempo. Pero soy más de presente, de aprovechar donde estoy, haciendo lo que me gusta. Ya habrá tiempo de pensar de todo esto con tranquilidad. A veces sí te pones a recordar cosas con compañeros, pero queda en eso. Ahora solo pienso en presente y no en pasado, en el objetivo a corto plazo, que es conseguir una medalla y por qué no un tercer Mundial con España.

“Me queda un año más de contrato en Francia y lo más seguro es que cuando acabe sea momento de pasar a otra etapa”

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¿Se ha marcado algún plazo? ¿Sabe hasta dónde va a llegar?

Bueno, de momento me queda esta temporada y la que viene en el Saint Raphael de contrato. Lo más seguro es que cuando acabe el contrato ya sea momento de pasar a otra etapa y dejar esto. Ahora intento disfrutar al máximo y mi presente. Son dos temporadas y es lo que me he marcado. Después ya miraré porque son muchas cosas: edad, cuerpo, tiempo de recuperación, viajes, partidos... Físicamente lo vas notando, pero de momento voy bien y concentrado en esto. Dentro de un año lo hablamos [Se ríe].

¿Se encara el Mundial de otra manera al tener billete seguro para Tokio 2021?

Este Mundial no iba a ser clasificatorio y el billete ya estaba ahí. Eso está cerrado. Al Mundial venimos con ganas de demostrar que seguimos teniendo equipo para lo que viene por delante. También es una buena oportunidad para ir planteando cosas en diferentes partidos y con diferentes equipos. Es una prueba para poner soluciones a los problemas que puedan aparecer. Y ya que vas a competir, hay que ponerse objetivos, así que ¿por qué no ganar?

Para empezar, Túnez, Brasil y Polonia.

Mucha gente puede pensar que no vamos a tener problemas y no es así. Brasil ha crecido mucho en los últimos años y nos ha exigido en otras ocasiones. Túnez siempre es un rival peligroso, de defensa fuerte. Y si todo va bien deberíamos ganar esos dos partidos, pero son muy correosos. Polonia ha cambiado mucho, con un relevo generacional, pero siempre dan problemas con jugadores en las liga alemana, francesa o española. Así que a pasar con los máximos puntos posibles a la segunda fase.

¿Es Tokio la gran meta que tiene parte de este grupo como fiesta final?

El objetivo estaba claro desde que no conseguimos la clasificación para los Juegos Olímpicos de Río 2016. Íbamos a los torneos, pero sabíamos que eso era una espinita que teníamos clavada, que nos dolió bastante. Cuando conseguimos el billete pudimos respirar, pudimos decir que lo habíamos conseguido. Es el único ‘pero’ que puede tener esta generación y lo remendamos con un oro en un Campeón ato de Europa.

¿Le alegró mucho saber que su compañero y capitán Raúl Entrerríos aplazaba su retirada de 2020 a 2021?

Muchísimo porque es más que compañero un amigo. Competir a su lado es un placer y un privilegio porque lo considero uno de los más grandes del balonmano español. Que siga un añito más es una recompensa a su trabajo.

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