Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Tenis

El Cortijo quiere más

El club, que se estrena en el circuito ATP con la celebración de dos torneos Gran Canaria Challenger, aspira a asentarse en el calendario invernal

43

Torneo de Tenis en El Cortijo, en Telde Juan Carlos Castro

Buen clima, buenas pistas y una buena organización. Tres puntos clave que hacen del Gran Canaria Challenger una cita que apunta a tener un hueco fijo dentro de los torneos ATP. Esta es la primera ocasión en que un evento masculino de este nivel llega a la Isla. De momento, todo va sobre ruedas en un encuentro que busca consolidarse. 

“Estamos muy contentos con lo que vemos. Creo que con un buen trabajo de la organización, apoyo de jugadores, colaboradores, patrocinadores e instituciones públicas podremos repetir. ¿Quién dice que en unos años no podemos aumentar la categoría y ver a jugadores incluso con mayor ranking? Conozco este mundo y sé que poco a poco vamos a seguir creciendo. No ha acabado la primera semana y ya estamos pensando en el año que viene. Estamos felices y positivos. Si seguimos así, tendremos torneo para muchos años”.

Al habla está David Marrero. En esta ocasión no se pasea por las pistas con su bolsa de raquetas. Se mueve de un lado para otro, móvil en mano, pendiente de que todo vaya sobre ruedas en las instalaciones del Tennis Academy El Cortijo. Los nervios del juego han desaparecido por otros. “En la pista se pasa muy mal, pero esto es distinto. No tienes que luchar con nadie y la responsabilidad es distinta: tienes que intentar agradar y hacer del evento algo pleno, que todo salga lo mejor posible. No pensaba que el director de un torneo tuviera tanta responsabilidad, pero me está gustando mucho este reto y esta oportunidad”, cuenta el tenista grancanario, que encabeza la dirección del Gran Canaria Challenger, el evento más importante de tenis masculino que se ha organizado hasta el momento en la Isla.

Una posibilidad que llegó desde Italia. Marcello Marchesini, gerente de MEF Tennis Events, había visitado Gran Canaria en varias ocasiones por placer. Organizador de eventos ATP desde 2007, Marchesini pensó en Gran Canaria como un lugar idóneo para colocar un torneo de empaque. Dicho y hecho. “Me llegó de la nada. No conocía a Marcelo de nada. Era una idea maravillosa, desde luego. Mientras me lo contaba me hacía la idea de poder jugarlo aquí, en casa, y lo siguiente que me propone es ser el director. Estaba más por la labor de decir no que aceptar. Era una oportunidad perfecta para volver a jugar, pero la balanza se decantó por este lado. Ahora, desde luego, no me arrepiento”, comenta Marrero, que cuenta con el apoyo de Luis Molina como pilar en El Cortijo.

Respuesta inmediata

El desafío era enorme para el Tennis Academy El Cortijo y MEF Tennis Events. En poco más de dos meses tenían que dejar todo a punto para dar luz verde a dos torneos en sus pistas. “Esto se ha hecho en menos de tres meses. Han traído la logística de Italia. Marcelo y sus dos hijas, Federica y Elena, han pasado día y noche sin parar de trabajar. Tenemos unas instalaciones increíbles, pero había que adaptarlas a lo que precisa un torneo ATP Challenger”, agrega David Marrero.

Al tiempo se le unió la pandemia. Sin embargo, la propia estructura de El Cortijo, donde priman los espacios abiertos, ha facilitado el uso compartido del espacio de un evento que precisa de recursos humanos y materiales, como explica Luis Molina. Por ejemplo, los comedores están al aire libre. Todo en una instalación que tuvo que ponerse a punto para sacudirse el polvo de meses donde su actividad se vio reducida de manera considerable.

La dimensión del evento es notoria. A nivel arbitral, un supervisor, un juez de árbitros, seis de silla y seis de línea marcan el torneo. Para que el juego fluya, 30 recogepelotas se turnan en los torneos. Además, cuatro fisioterapeutas y un médico velan por la integridad de los tenistas. Dos encordadores dejan firmes las raquetas –sobre 250 por evento–, 5.760 pelotas o 12.000 botellas de agua dan lustre al Gran Canaria Challenger. Mientras, cinco pisteros se esmeran durante la jornada en que la tierra batida de las pistas brille.

“Cuesta mucho hacer un torneo bien. Ojalá que decidan seguir muchos años con nosotros porque creo que estamos cumpliendo”, explica Marrero, que intenta ser pulcro con todos los detalles. “A veces no sabes ni a dónde mirar... Buscas que las pistas estén perfectas, que las vallas estén siempre bien colocadas, el control estricto de la entrada y salida de jugadores, los vestuarios listos, desinfectados, las rutinas y protocolos del Covid-19, que las reservas de los jugadores estén al día en los hoteles, que la comida sea del agrado de los jugadores... Intentaremos en lo máximo posible gratificarlos a todos para poder repetir”, prosigue Marrero. “Si ser director es relacionarse con los jugadores, estar en el club viendo qué necesitan, me veo en esto... Era algo que me encantaba hacer cuando jugaba más y que conozco”, argumenta el tenista teldense.

Gran nivel de juego

Por ahora, camino de las semifinales del primer torneo, todo va viento en popa. “La gente está satisfecha en líneas generales. Los veo encantados con el clima, con nuestras instalaciones. No hemos encontrado quejas y eso es el resultado del trabajo del torneo”, comenta. Todo con un nivel “muy bueno”. “Tenemos a Tommy Robredo [ganador de la Copa Davis con España], Guillermo García López, Lorenzo Mussetti, Nicola Kuhn o Carlos Taberner han decidido venir aquí antes de estar en Sudamérica o en previas de otros torneos”, cuenta sobre el Gran Canaria Challenger, viable gracias al apoyo del Cabildo Insular o el Ayuntamiento de Telde, entre otros patrocinadores.

Ayer se definieron los primeros cruces de cuartos de final que enfrentarán al canadiense Steven Diez con el italiano Riccardo Bonadio y su compatriota Marco Trungelliti con el francés Enzo Couacaud, que eliminó con un 6-1, 6-2 al español Tommy Robredo, uno de los grandes atractivos de estos días en El Cortijo.

Compartir el artículo

stats