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Historias irrepetibles

Van der Kuijlen, de los goles a la ira de Johan Cruyff

‘Míster PSV’ es el máximo realizador de la historia de la Liga neerlandesa | Pese a su puntería, se dijo que su mala relación con el ‘14’ le cerró puertas en la selección

Willy van der Kuijlen, con el torso desnudo, celebra la Liga de 1975. | | LP/DLP

Lo llamaban Míster PSV. Diecisiete años defendió la camiseta del equipo de Eindhoven para convertirse en el máximo goleador de la historia del club y de la Liga neerlandesa. Curioso tratándose de un volante. Pero Willy van der Kuijlen tenía un martillo en las dos piernas, una virtud muy poco común y que comenzó a demostrar en el Helmond, el equipo del pueblo en el que había nacido. El PSV lo llamó para hacerle una prueba y se quedaron impresionados con él. El problema es que solo podían ofrecerle un contrato aficionado y eso significaba cobrar incluso menos de lo que percibía en su pueblo, por lo que decidió que, con solo 17 años, se estaba mucho mejor en casa goleando para felicidad de sus vecinos.

Un año después, tras marcar casi 40 goles en una sola temporada, había cola en su puerta para ficharlo. Trece equipos holandeses querían hacerse con sus servicios. Esta vez el PSV sí tenía una baza ganadora y era la Philips, la empresa que fundó el club en 1910. A los jóvenes futbolistas se les ofrecía también un trabajo en la fábrica con el que complementar el sueldo, lo que también suponía una pequeña garantía en el caso de que la experiencia con la pelota fuese mala.

Lluvia de goles

Y fichó por el club de Eindhoven. Jugaba y al tiempo trabajaba en el almacén de la empresa. Pero duró poco tiempo allí. Porque desde que se estrenó en 1963 los goles comenzaron a llover sobre el estadio del PSV. En su primera temporada ya fue el segundo goleador del campeonato y un año después logró el premio al máximo anotador. Jugaba siempre por detrás del delantero, en ocasiones como mediocampista puro, pero cada vez que se acercaba al área la portería rival estaba en serio peligro. En sus primeras temporadas en el PSV las cosas no fueron solo de color de rosas. El reclutamiento militar (que lo lastró durante un par de temporadas), las diferencias con los entrenadores y la decepción de perder sus dos primeras finales de Copa lo llevaron a ver que su carrera no iba a ser una permanente fiesta.

Su producción anotadora se mantenía, pero empezaba a necesitar más cosas. Todo cambió con la llegada al banquillo en 1972 de Kees Rijvers. El técnico armó todo el equipo alrededor de Van der Kuijlen. Sabía que tenía que potenciarlo y que el resto vendría detrás. Y, efectivamente, no se equivocaba. Dos años después celebraban juntos su primer título de Copa.

Cita en el Camp Nou

La temporada siguiente llegaría la Liga; después un doblete... hasta que tocaron el cielo en 1978. Ese año ganaron la Liga y buscaron con verdadera pasión el primer título europeo en la Copa de la UEFA. Se llevaron un sofocón ante el Barcelona al que habían ganado 3-0 en la ida, pero en el Camp Nou rozaron el desastre por momentos (perdían 2-0 en 20 minutos), hasta que un gol de Deacy al comienzo del segundo tiempo los serenó para meterse en la final donde esperaba el Bastia de Córcega.

En Francia empataron a cero, pero en Eindhoven el PSV fue un rodillo. Un 3-0 que supuso su consagración a nivel europeo. El tercer gol merece un comentario aparte. Fue un muestrario de lo que era Willy Van der Kuijlen. Recibió un balón desde la derecha y a la altura del punto de penalti soltó un derechazo que se estrelló violentamente en la escuadra. El balón regresó casi al mismo punto, él lo controló con el muslo y remató entonces con la pierna izquierda cruzado para marcar el gol que cerraba una noche gloriosa para el equipo holandés. Paseado a hombros por el estadio con el trofeo en alto supo perfectamente que a los 32 años había llegado al techo de su carrera. Jugaría tres años más en el PSV para dejar cifras que difícilmente nadie será capaz de mejorar con esas camiseta: 528 partidos, 308 goles.

Uno de los grandes misterios que hay alrededor de este futbolista fue su escasa presencia en la selección holandesa. Sobre este particular circulan muchas versiones y tal vez la más sólida sea que pagó su mala relación con Johan Cruyff.

En los años 70 la escuela del Ajax dominaba aquel equipo no solo dentro del campo sino también fuera de él. Era evidente que no había una relación muy fluida entre ese grupo de futbolistas y el que provenía del PSV. Llevarse bien con Cruyff parecía una condición indispensable. Y Van der Kuijlen no la cumplía. Aunque el verdadero azote del clan del Ajax era Van Beveren, el excepcional portero del PSV.

Durante unos años, cuando era muy joven, Van der Kuijlen entró con cierta frecuencia en el equipo hasta que Cruyff se hizo con las riendas del grupo. A partir de ese momento ya no sería tan sencilla la cosa. Asomaba de vez en cuando, pero el ambiente no era el mejor. Los futbolistas del Ajax incluso hacían el vacío a los jugadores del PSV a los que no dudaban en marginar durante los partidos. Van Beveren, tras el fracaso en la fase de clasificación para el Mundial de 1970, hizo unas fuertes declaraciones en las que argumentaba que la razón del desastre era que «alguno de los jugadores estaba más pendientes de hablar de dinero y por eso no nos hemos clasificado». No dio nombres pero todo el mundo sabía de quién hablaba. Eso supuso que durante los cuatro años siguientes tanto Van Beveren como Van der Kuijlen desapareciesen de la selección neerlandesa.

Por el camino Holanda se dejó el Mundial de 1974. Posiblemente su destino en la cita de Alemania hubiese sido diferente con el máximo goleador del campeonato holandés y con quien era el mejor portero con enorme diferencia sobre el segundo. Jongbloed, una medianía, fue el encargado de defender la portería en aquella cita. Pero lo que hacía perder la cabeza a Van der Kuijlen era el trato de favor que Cruyff y su núcleo de confianza recibían por parte del seleccionador y de la propia federación holandesa. En 1975, poco después de que se les levantase el castigo y fuesen llamados de nuevo para la oranje la situación volvió a saltar por los aires durante la preparación de un partido ante Polonia. Cruyff y Neeskens, que ya estaban en el Barcelona, se tomaron la libertad de presentarse en la concentración un día más tarde que el resto. Aparecieron en mitad de una sesión de entrenamiento cuando sus compañeros ya estaban en mitad de la práctica.

George Knobel, el seleccionador en ese momento, detuvo la sesión solo para darles la bienvenida. Van der Kuijlen no pudo reprimirse en ese momento y lanzó al aire un audible «aquí vienen los reyes de España». El comentario encolerizó a Cruyff, que se fue en busca del técnico y le dijo que debía elegir entre ambos. Los esfuerzos diplomáticos por cerrar aquella crisis no sirvieron de nada y el genial futbolista del Barcelona insistió en que eran incompatibles. Como era de esperar Knobel se puso del lado de Cruyff. Van der Kuijlen fue invitado a abandonar la concentración y Van Beveren, mucho más vehemente que su compañero en el PSV y uno de los pocos que públicamente sí se quejó del comportamiento de los futbolistas del Ajax, se marchó detrás de él.

Después de aquel incidente lo convencieron para jugar un par de partidos más con la selección, pero fueron una simple anécdota. La cuestión es que el mayor goleador que había tenido la Liga holandesa en su historia apenas jugó una veintena de partidos con la camiseta de su selección y ninguno en los grandes torneos de su tiempo.

Los jóvenes valores

Después de su retirada, estuvo durante un tiempo en tareas técnicas, pero encontró su espacio en el fútbol persiguiendo jóvenes talentos para el PSV. Así se fue haciendo mayor, compatibilizando el trabajo de captación con el de mito del club y gastando de vez en cuando sus consejos con los jóvenes delanteros que pasaron por el club como Ronaldo, Nilis o Van Nistelrooy. En el Phillips Stadium le pusieron su nombre a uno de los salones del estadio y hace solo unos años junto a la puerta principal del recinto levantaron una estatua con su efigie.

El día de la inauguración, hace 15 años, estuvieron junto a él buena parte de los jugadores que se convirtieron en campeones de la Copa de la UEFA en 1978. En los últimos años la rápida evolución del alzhéimer que se le había diagnosticado lo retiró por completo de la vida pública. El 19 de abril falleció a los 74 años.

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