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Boxeo

Zeus se mantiene en pie

De Armas y el sevillano Carlos ‘Ratón’ Pérez dejan vacante el título de campeón de España del peso ligero después de que los tres jueces dictaminaran nulo el combate

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Campeonato de España entre Zeus de Armas y Carlos ‘Ratón’ Pérez Andrés Cruz

El título de campeón de España de peso ligero se queda en el aire. Después de 10 asaltos disputados a cara de perro en el Centro Insular de Deportes entre Zeus De Armas y Carlos Ratón Pérez, el combate se declaró nulo por parte de los tres jueces del evento. Una decisión que levantó ampollas en el púgil sevillano y su equipo.

A la conclusión de la pelea, después de que dos de los tres jueces calcularan empate a 93 puntos, el dedo al aire de Ratón mostrando su indignación salió a paseo. El actual defensor del título nacional no estaba conforme con el nulo y con todo aquel con el que hablaba, a excepción de Zeus, le dejaba claro que él se sentía victorioso después de que incluso consiguiera mandar a la lona al púgil teldense en el cuarto asalto.

Habrá que esperar pues ahora a que se designe una nueva velada para que el cinturón de campeón de España vuelva a tener un poseedor vigente en un plazo no superior a los 60 días. Un limbo que provocó el enfado del cuerpo técnico de Pérez, que incluso llegó a dar patadas a las vallas del recinto pugilístico y uno de los entrenadores retó a pelearse con varios presentes en el CID. Ahí, Ratón, tiró de deportividad y calmó a su técnico. Chapó por él.

Una situación final discordante al arraque de la velada, que comenzó con los vítores de los cerca de 300 asistentes a La Roca para disfrutar de una noche de boxeo. Gancho al virus desde los fieles del cuadrilátero.

Desde las primeras batidas, Zeus midió el lomo del sevillano. Los riñones de ambos púgiles iban desgastándose a cada agarrada. El combate iba a transcurrir la senda del cuerpeo y los puños voladores en búsqueda de restar oxigeno a cada comabteiente.

Agarrones constantes

Si bien Pérez, tiraba de ratonería, para quejarse de que el local estaba golepeando sus guantes con la parte trasera de su cráneo.

El árbitro no quería juego sucio y se limitaba a advertirles a los dos boxeadores que quería puños limpios y menos abrazos.

Las quejas del hispalense continuaron en el segundo asalto, cuando recriminó a De Armas que le había hecho un gesto feo al ojo, con lo que solicitó al árbitro que le diera espacio para recuperarse. Mientras Zeus, a su rincón para recibir las órdenes de su equipo.

La grada confiaba en su púgil a cada timbrazo. Ratón parecía más exhausto que el insular en los dos primeros asaltos. Su entrenador, cinta japonesa atada en la sien, le instruía en la filosofía senshei.

El sudor rompió en los torsos para que cada movimiento estético de sus crochés brillaran con mayor destello. A cada suspiro al aire con la serie de puñetazos que volaban en el CID, la afición se venía arriba.

Mayor efervescencia cobraron los gritos del público cuando en el tercer asalto Pérez aprovechó un despiste de De Armas al bajar la guardia y con el que su rival le hizo probar el sabor de sus guantes verdiblanco en el mentón. Directo a la cara y visita a la lona de Zeus entre el desconcierto de los presentes por ver si iba a poder continuar en la pelea.

Aguantó como un jabato el grancanario hasta que volvió a sonar la campana. Agüita en la nuca e indicaciones de su esquina para soportar la avalancha sevillana.

La familia del púgil sevillano se movía nerviosa sobre el parqué del Centro Insular, tenían ganas de que su titán mantuviera el cinturón de campeón de España un año más. Pero los ánimos de los presentes, mantuvieron en pie a Zeus, que dejó atrás ese desconcierto tras irse a la lona.

Pasado el ecuador del combate, De Armas empleó una estrategia más asalvajada. Sabía que tenía que echar el resto si quería igualar la ventaja que había obtenido su contrincante en los primeros compases de la pelea.

Entre tanta ambición, el andaluz, a pesar de partir con ventaja, dio dos golpes bajos a Zeus en el séptimo asalto que hicieron crispar a la esquina grancanaria, al ver cojear a su guerrero por las imprudencias del rival.

El dolor es opcional. El honor es para siempre. Zeus hizo caso de su lema, ese que copaba la grada norte del CID. A partir del octavo asalto el teldense se vino arriba y tras conectar una serie de jabs sintió que iba recortando puntos.

La temperatura se elevó cuando el de Telde encadenó varios golpes sobre el cuerpo de Pérez y en el que algún croché estuvo a punto de impactar de nuevo en la mandíbula andaluza. El gremio pugilístico veía como la remontada podía estar más cerca.

De esta forma se llegó al décimo y final asalto, en el que los jueces tras valorar todo el combate, no vieron a un claro ganador y habrá que volver a pelear en menos de dos meses.

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