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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Tour de Francia 2022

La contracrónica del Tour: la cima de las mujeres que se arrojaron al lago

La Superplanche des Belles Filles debe su nombre al suicidio de las chicas de los Vosgos que murieron ahogadas huyendo de los mercenarios suecos durante la Guerra de los 30 años | En sus rampas, Tadej Pogacar dio la gran sorpresa hace dos años para ganar allí el primero de sus dos Tours

Tadej Pogacar, durante la ascensión a la Planche en la contrarreloj final del Tour de 2020. REUTERS

Hay montañas que tardan toda una vida ciclista en convertirse en un mito de este deporte. Y, en cambio, otras entran por la puerta grande gracias a gestas como la que protagonizó Tadej Pogacar en el Tour de la pandemia, el que terminó en septiembre de 2020 a la puerta del otoño. El prodigio esloveno elevó a la Planche des Belles Filles (ahora Superplanche des Belles Filles con la rampa final sin asfaltar) al firmamento del pedal al ganar allí entre cuestas y contra pronóstico la ronda francesa en la contrarreloj final donde noqueó a Primoz Roglic al sacarle 1,56 minutos, y desplazar a su compatriota a la segunda plaza de la general con 59 segundos perdidos.

La Planche des Belles Filles está en los Vosgos, cordillera que despuntaba hasta entonces en términos ciclistas gracias a los denominados Balones, sobre todo el de Alsacia, el más famoso de todos. Pero esta cima lo tenía todo a favor para ocupar páginas doradas en el libro de la fama de las montañas.

El siglo XVII

Para empezar la leyenda, la que cuenta el origen del nombre. Durante la Guerra de los 30 años, librada en la primera mitad del siglo XVII, los mercenarios suecos llegaron hasta los Vosgos. No respetaban nada, menos aún a las mujeres de los territorios invadidos, abusaban de ellas o las raptaban. Las chicas que habitaban en la zona de la meta de este viernes huyeron de los poblados y sintiéndose acorraladas por las tropas nórdicas se arrojaron al lago para morir ahogadas; una estatua recuerda la leyenda.

Etapa 7 Tour.

En el afán de encontrar nuevas cimas que ampliaran el campo de los nombres clásicos del Tour como el Galibier o el Izoard, en los Alpes, o el Tourmalet y el Aubisque, en los Pirineos, el Tour incluyó por primera vez la cima de la Planche en 2012, en lo que significó la primera victoria de Chris Froome en la carrera, mucho antes de que se sintiese preparado para afrontar la ruta que lo llevó a conquistar cuatro veces el trono de la carrera. Lo sucedió Vincenzo Nibali (2014) y luego siguieron las victorias de Fabio Aru (2017) y Dylan Teuns (2019) antes de la gesta de Pogacar. Se da la curiosidad de que tres de los cinco vencedores en la Planche han sido luego ganadores del Tour.

Tal es la notoriedad de esta cima que la organización de la Grande Boucle ha decidido este año que sea la cumbre que decida la sentencia definitiva en la primera edición del Tour Femmes, que se celebra la semana siguiente a la carrera masculina, de París a la Planche, con toda la magia por el camino.

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