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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Fútbol

El Barça engancha; el culé vuelve al Camp Nou

El proyecto comandado por Joan Laporta engancha a la afición azulgrana y eso se mide en que hay casi 30.000 espectadores más por partido

Ter Stegen y Lewandowski saludan al público del Camp Nou tras la goleada al Valladolid. Jordi Cotrina

El Barça engancha. Engancha por su juego, pese al empate inicial con el Rayo, engancha porque los fichajes, sobre todo Lewandowski, han entrado de maravilla en el equipo. Suma el polaco cuatro goles en apenas tres jornadas. Y engancha, sobre todo, al Camp Nou, un estadio que vive su último año de vida antes de ser destruido.

La dimensión de la ola de entusiasmo que ha generado el nuevo Barça se mide en que hay casi 30.000 espectadores más por partido. Se ha pasado de una media de 55.033 aficionados en la pasada temporada a una de 84.785 en los cuatro primeros encuentros del nuevo curso, incluyendo el trofeo Joan Gamper y el amistoso Barça-City contra la ELA, impulsado por Juan Carlos Unzué.

Un templo deshabitado en los últimos tiempos, primero por la pandemia, que lo cerró por completo y después porque el equipo, consumada la marcha de Messi, entró en una depresión deportiva que se había iniciado con el propio astro en el vestuario.

Lewandowski anota el primer gol del Barça ante el Valladolid. Jordi Cotrina

El culé, por voluntad propia, dejó de acudir a su casa. Hasta casi un tercio de los abonados renunciaron a su derecho de acudir a ver su equipo. Fueron 26.238 socios y socias que se acogieron a la vía de pedir la excedencia. Apartaron y rompieron por un año su vínculo con el equipo. Y el turista no pudo volver al Camp Nou hasta que no se levantaron todas las restricciones que provocó la pandemia.

La palanca del cambio

Y en apenas tres meses se ha producido la palanca del cambio. En mayo acudieron 54.850 espectadores al duelo que cerraba la Liga con el Villarreal. En agosto se reunían 81.104 ante el Rayo (sería la tercera mejor entrada de la pasada temporada) y 83.972 frente al Valladolid (la segunda del curso pasado solo superada por el clásico del Madrid, que congregó en octubre a 86.422).

No es algo casual. Ni mucho menos. Es ya una tendencia teniendo en cuenta, además, los dos rivales a los que se ha medido el equipo de Xavi, alejados ambos de los grandes nombres del campeonato. Y si se amplía el foco al Gamper contra el Pumas, otro equipo sin glamour para el aficionado, pero reunió a 83.021 espectadores, además de la locura solidaria que provocó el Barça-City contra la ELA, siguiendo la obra de Unzué.

Hasta 91.062 aficionados y aficionadas acudieron al Camp Nou para convertirse en la mejor entrada del equipo masculino en este curso que empieza. Y del que terminó (21-22). El femenino tiene los dos registros más importantes: 91.533 ante el Madrid (récord mundial en marzo) y 91.648 contra el Wolfsburgo (récord mundial en abril).

Estaban las gradas deshabitadas en los últimos meses, tal si fuera en el 2003 cuando Joan Laporta aterrizó en la presidencia por vez primera. Y se mira todavía más allá evocaba la época previa al nacimiento del Dream Team. Cuando llegó Cruyff al banquillo del Camp Nou (1988), las gradas estaban vacías.

Huyendo del desarraigo

Ahora, entre la pandemia y la deserción del socio, se había instalado el desarraigo. No había gente. No había conexión, por mucho que el estadio, con menos gente que de costumbre, fuera más ruidoso que nunca. Nada comparable, sin embargo, a los cuatro primeros partidos (dos oficiales y dos amistosos), donde se ha aumentado, y de manera muy notable, la asistencia.

Tras el escándalo de la invasión alemana en la Europa League, el Barça tomó medidas para incentivar la asistencia y acabar con la desafección

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Hay, al menos, 25.000 aficionados más por cada partido, impulsados por la ola de ilusión que ha generado la reconstrucción de la plantilla, avalada por la activación de cuatro palancas económicas. El club también ha trabajado en el retorno del culé a su casa, sobre todo tras la terrible experiencia de la invasión alemana de los aficionados del Eintracht en la Europa League. Entonces, el Barça sintió jugar en territorio hostil estando en su propio hogar.

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LaLiga Santander | FC Barcelona - Valladolid Agencias

A partir de ahí, la directiva del Barça ha promocionado el retorno de socios y socias impulsando medidas drásticas hacia los abonados para acabar con esa desafección. Llegando incluso a que en el caso de que no asistan, cedan o liberen en algún partido durante la temporada 2022-23 perderá su condición de abonado de cara a la temporada 2023-24.

"Hay unas expectativas muy grandes, prefiero esto a lo de la temporada pasada donde había decepción y negatividad. Bienvenida esta ilusión y esta alegría de la afición hay que aprovecharla"

Xavi - técnico del Barça

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El equipo se ha sentido arropado desde el primer momento. Nada que ver con el ambiente depresivo y melancólico que sacudía al club hace tres meses, inmerso en una grave crisis económica, de la cual aún no ha salido. "La gente es muy positiva, hay una ilusión tremenda", afirmó Xavi, quien ya mostró su sorpresa la pasada temporada porque el público tenía un espíritu festivo y ruidoso que no correspondía con la situación del Barça.

"Hay unas expectativas muy grandes, prefiero esto a lo de la temporada pasada donde había decepción y negatividad", subrayó el técnico tras la goleada al Valladolid en lo que habría sido la segunda mejor entrada del curso 21-22. "Bienvenida esta ilusión y esta alegría de la afición hay que aprovecharla, hay que correr y darlo todo en el campo. Que le gente vea que nos dejamos la piel para ganar los partidos", añadió Xavi.

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