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Las lesiones que acechan al tenis de élite: el peaje invisible de un deporte extremo

Las elevadas repeticiones de movimientos potentes que caracterizan el tenis de alto nivel tienen un efecto claro sobre hombro, codo y muñeca.

Alcaraz en el campeonato  de tenis, Godó de Barcelona, 15 de abril 2026

Alcaraz en el campeonato de tenis, Godó de Barcelona, 15 de abril 2026 / David Zorrakino / EUROPA PRESS

Begoña González

Begoña González

Barcelona

El tenis de alto nivel se juega a una velocidad brutal, pero también se sufre en silencio. Detrás de cada saque a más de 200 km/h, de cada derecha liftada y de cada cambio de dirección al límite, hay un desgaste continuo que castiga el cuerpo de los jugadores. Especialmente el tren superior. Hombro, codo y muñeca soportan una exigencia constante en un deporte que mezcla potencia, repetición y precisión milimétrica. Y ahí es donde aparecen algunas de las lesiones más habituales del circuito y de las academias de alto rendimiento.

El hombro es una de las grandes zonas de riesgo. No solo por la violencia del gesto del saque, sino porque muchos problemas empiezan a gestarse mucho antes de llegar a la élite. "En jugadores que comienzan a entrenar y competir con intensidad desde edades tempranas, entre los 10 y los 14 años, esa articulación todavía no cuenta con toda la protección muscular necesaria, y la violencia del movimiento puede ocasionar problemas en la articulación", advierte el doctor Ángel Ruiz Cotorro, director de la Clínica Tenis Teknon y servicio médico oficial del Trofeo Barcelona Open Banc Sabadell. El resultado es un proceso de desgaste progresivo: pequeños desajustes, microlesiones y alteraciones que, con el tiempo, pueden marcar la carrera de un tenista.

Entre las patologías menos conocidas del hombro destacan las neurológicas. Una de ellas es la que afecta al nervio supraescapular, relacionado con la función del manguito rotador, una estructura decisiva para estabilizar y mover el hombro. El problema aparece en la fase de armado del saque, cuando ese nervio recibe microtraumatismos repetidos. La otra tiene que ver con el nervio torácico largo, que puede lesionarse por estiramiento al final del gesto del servicio. Son dolencias poco visibles para el aficionado, pero muy relevantes para entender por qué el hombro del tenista acaba siendo una zona tan vulnerable.

Un deporte de repetición

A partir de ahí llegan lesiones más reconocibles: tendinitis del supraespinoso, pinzamientos e inestabilidades. También pueden aparecer daños en el labrum, la estructura que ayuda a dar estabilidad a la articulación, sobre todo en su parte posterior. En un deporte en el que el saque se repite cientos de veces durante entrenamientos y partidos, el hombro paga una factura altísima.

El codo también tiene su propio mapa de lesiones. Y aquí hay un matiz importante: el popular 'codo de tenista', la epicondilitis, no es tan frecuente en jugadores profesionales. "Suele aparecer más en amateurs y veteranos. En cambio, en el tenis de élite es más habitual la epitrocleitis, el llamado 'codo de golfista', que afecta a la cara interna del codo y está muy vinculada al saque, especialmente al saque abierto o con kick", puntualiza el doctor Cotorro. El servicio, una vez más, aparece como uno de los gestos más agresivos del juego dada la virulencia del movimiento.

En el codo además, también pueden darse lesiones en el ligamento colateral medial, la estructura responsable de frenar el movimiento para que el codo no se abra en exceso. Puede resentirse con la tensión repetida de los segundos saques o con determinadas derechas muy exigentes. No siempre es la lesión más frecuente, pero sí una de las que más condicionan el rendimiento cuando aparece.

La muñeca, la dolencia que ha retirado a Alcaraz

Si el hombro y el codo sufren, la muñeca tampoco se queda atrás y recientemente ha cobrado un protagonismo extra al haberse convertido precisamente en la lesión que ha retirado a Carlos Alcaraz de la batalla por su tercer Trofeo Barcelona Open Banc Sabadell. Es una zona crítica en la transmisión de fuerza entre el brazo y la raqueta, y por eso acumula una gran cantidad de patología en el tenis de alto nivel. "En jugadores jóvenes se están detectando fracturas por sobrecarga en la base del segundo metacarpiano, una estructura clave para dirigir el golpe", añadel el doctor Cotorro. Es una lesión asociada al enorme volumen de trabajo en etapas de formación y cada vez más presente en entornos de máximo rendimiento.

Además, también son frecuentes las lesiones en el lado cubital de la muñeca, cerca del meñique, y acostumbran a darse sobre todo por el golpe de derecha. "Son problemas comunes, muchas veces poco conocidos fuera del ámbito médico, pero con una incidencia importante en el tenis competitivo", puntualiza el especialista.

Todo este panorama deja una idea clara: en el tenis moderno, prevenir es casi tan importante como entrenar. Los especialistas subrayan que la clave está en anticiparse. "Conocer qué lesiones aparecen con más frecuencia según la edad, el sexo o el nivel competitivo permite diseñar programas específicos para reducir riesgos. La técnica del saque, la progresión de cargas, el trabajo muscular, la propiocepción y la evaluación médica individual son piezas fundamentales de ese proceso", señala el doctor.

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