Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La afición desborda la Plaza de la Música de Las Palmas de Gran Canaria tras la victoria de España contra Argentina en el Mundial: "¡Yo soy español, español!"

Los miles de aficionados que siguen el partido en la Plaza de la Música celebran el gol de Ferrán Torres entre gritos, abrazos y banderas de España en alto

“¡Yo soy español, español, español!

María Alfonso Rodríguez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
María Alfonso Rodríguez

María Alfonso Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

España ya tiene una nueva estrella que celebrar. La Selección se proclamó campeona del mundo tras imponerse a Argentina en una final agónica que mantuvo en vilo a 8.000 aficionados que se congregaron en la Plaza de la Música, en Las Palmas de Gran Canaria. Lo que comenzó como una tarde de nervios, cánticos y esperanzas terminó convirtiéndose en una explosión colectiva de alegría.

Las críticas a las faltas de los albicelestes y la emoción contenida con las oportunidades del equipo dirigido por Luis de la Fuente cambiaron en el minuto 105. Ferran Torres encaró a puerta, tras un pase de Nico Williams. La oportunidad buscada llegó, tras una docena de intentos. «Goooooooool», la afición, y la emoción, desbordaron la Plaza de la Música. «Vamoooos, vamoooos, vamoooooooooos», los gritos invadieron todos los recovecos de la capital. Las banderas de España se alzaron y los abrazos, entre conocidos y desconocidos, daba igual, se sucedieron en la plaza.

«¡Sí se puede, sí se puede!», corearon al unísono. El estallido de alegría fue inmediato. La Plaza de la Música se convirtió en una auténtica fiesta con una sola voz: «¡Campeones, campeones, oe oe oeee!». Ese fue el rugido de orgullo y emoción que, por fin, puso fin a los nervios que dominaron toda la noche. España consiguió la merecida copa.

Entre quienes vivieron la victoria con mayor intensidad se encontraba Alejandro Medina, de 27 años, que apenas podía contener la emoción tras el pitido final. «Llevo toda la vida siguiendo a la Selección y esto es algo que jamás voy a olvidar. ¡Hasta he llorado cuando ha terminado el partido!», confesó mientras celebraba junto a sus amigos. En los alrededores del Auditorio Alfredo Kraus, los fieles al equipo desprendían pura energía y ganas de disfrutar más unidos que nunca, mientras esperaban que los jugadores recogiesen el que era ya su trofeo.

Las camisetas de España bañaban el lugar generando un mar rojo y amarillo. El gol de Ferran Torres sirvió para calmar los ánimos, en una plaza todavía «enfadada» por el tanto anulado a Nico Williams en la primera parte de la prórroga. «Robo, robo. ¡Nos han robado!», criticaron los presentes. Por suerte, el gol decisivo llegó. Aunque la situación se revivió en el 113’ con una segunda diana del 7 de España anulada por fuera de juego. «¿Otro? ¿Van a anular otro? Si es gol, ya llevaríamos tres, ¿pero qué hace?», criticaron al árbitro.

Caras pintadas y resaca

Además de la decepción por las decisiones del colegiado, nada impidió que el fanatismo llenase de alegría el lugar. Fue el caso de Carla González, quien acudía con sus amigas. La grancanaria se encontraba por la zona desde las 16 horas y luchaba desde hace días contra los nervios. La joven de 23 años se declaró «muy fan del fútbol, como España gane esta noche, la resaca de mañana será grande», dijo instantes antes del ansiado primer tanto.

Un poco más allá, Paco Vázquez y Sonia González llevaban la cara pintada, junto a sus tres hijos. «Venimos desde Gáldar porque nos apetecía rodearnos de mucha gente y poder vivirlo a lo grande», contó la familia. Que ganase Argentina no era una opción para ellos: «No lo podemos imaginar porque estamos totalmente convencidos de que este Mundial es nuestro, han jugado muy bien y se lo merecen», aseguraron entre risas y besos a la camiseta con el escudo del equipo. Y no se equivocaron. Su opinión se afianzó a medida que pasaban los minutos y crecían las oportunidades de la Selección Española, ante una Argentina que tan solo atacaba a golpes y entradas, con tarjeta roja incluida.

Entre el gentío, también estaban presentes la alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias; y la concejala de Deportes, Carla Campoamor, y el de Seguridad, Josué Íñiguez. El Ayuntamiento aseguró los preparativos para el evento incorporando una pantalla, una fan zone con actividades para todos los públicos, así como zona de restauración, de manera que la experiencia se convierta en una auténtica fiesta del deporte.

«¡Yo soy español, español, español! ¡Yo soy español, español, español!», con este coreo, la Plaza dio paso a la celebración de la segunda estrella. Atrás quedaron los nervios, los enfados, la frustración y las críticas. Las Palmas de Gran Canaria se convirtió en una fiesta con las banderas de España ondeando en el cielo.

Tracking Pixel Contents