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Historia de naufragios en aguas canarias

El tesoro escondido de Majanicho

Los restos de dos cañones junto a otras reliquias, que yacen sepultados en el fondo del mar en el norte de Fuerteventura, marcan el lugar en el que hace siglos naufragó un galeón que venía de América

El tesoro escondido de Majanicho

El tesoro escondido de Majanicho

Los fondos marinos de Canarias guardan tantas riquezas naturales como apasionantes secretos. Las Islas, ancladas como balsas de piedra en medio de un océano que une y separa a tres continentes, siempre fue lugar de paso para barcos, navíos de gran tonelaje y galeones piratas, al acecho de las carabelas que venían cargadas con tesoros procedentes de tierras americanas.

En la costa de Ajuy se encuentra la Caleta de los Muertos, el lugar en el que aparecían los cuerpos sin vida de marineros o de los esclavos que desde África se llevaron a América como mano de obra. También cuentan que al abrigo de su costa sinuosa y en ocasiones mansa anclaron los barcos de los conquistadores.

Las playas de Lanzarote y Fuerteventura saben de naufragios históricos y rocambolescos como el que sufrió, hace ya 20 años, el lujoso American Star quien acabaría por decorar durante mucho tiempo la silueta de playa Garcey en Pájara.

Lo mismo ocurrió con el carguero griego Telamón, que acabó por encallar cerca de Las Caletas, a pocos kilómetros de Arrecife. Su viejo y oxidado caparazón aún sigue ahí, mostrando su lenta decrepitud desde que una tormenta lo dejara cautivo en tierra un sábado de octubre de 1981.

Las aventuras de atrevidos capitanes que luchan contra bucaneros y piratas por evitar que les arrebaten sus cofres llenos de monedas de oro del interior de sus bodegas pueblan los libros de ficción, pero en ocasiones algunas de estas vibrantes incursiones ofrecen grandes trazos de realidad. Y como muestra de ello, la riqueza que acumuló el bucanero tinerfeño Amaro Pargo, en sus múltiples batallas en alta mar contra otros navíos.

La Cueva del Dinero

Lo que ocurrió a comienzos del siglo XVIII en la costa de Majanicho tiene tanto de historia apasionante que tal vez pueda llegar a confundirse con la narración de una leyenda producto de las noches de tibieza y aburrimiento de algunos majoreros. La realidad es que a finales de febrero de 1998 un grupo de buceadores localiza en la zona conocida como Bajo de la Burra la presencia de varios cañones y otras reliquias, de las que se informa a personal de Patrimonio del Cabildo.

El hallazgo se encuentra muy cerca de la conocida como Cueva del Dinero, un lugar especialmente señalado y sobre el que han circulado numerosas historias que forman parte de la tradición oral de La Oliva.

A comienzos del siglo XVIII un barco inglés, tal vez desorientado por alguna tormenta, se acercó a la isla de Fuerteventura dispuesto a recalar por unos días cerca de la Playa del Bajo de la Burra, o Caleta del Barco, entre Majanicho y Corralejo. La zona, si no se conoce, parece segura, hasta tranquila, pero esta parte de la costa tiene sus peligros y el galeón sorprendido por lo escarpado de la zona terminó por naufragar en medio de la noche.

La historia cuenta que algunos de los tripulantes para evitar que robaran su botín optaron por esconderlo en una de las cuevas y volaron la entrada para evitar que algún extraño pudiera dar con el paradero de esta riqueza.

Sobre este galeón se llegó a decir que solía atacar a los barcos españoles que navegaban por esa zona pero que esta vez un temporal acabó con la embarcación. Cuando este grupo de marineros que sale ileso de este incidente decide adentrarse en la isla, despierta las suspicacias de los militares que se encontraban a las órdenes del Coronel de La Oliva. Un capitán al mando de una compañía de hombres y numerosos paisanos les hicieron frente, provocando la retirada inglesa. Al parecer este percance aparece registrado en los documentos que se encuentran en la Casa de Los Coroneles.

Sólo huesos

La historia de este naufragio así como los intentos de parte de la tripulación de este galeón por esconder su botín recobra fuerza en la primera mitad de los años cuarenta, cuando regresó de Cuba un majorero, conocedor de esta hazaña, quien convence al propietario del terreno donde se encuentra la Cueva del Dinero, para iniciar la búsqueda de un supuesto tesoro pirata. Ellos dos, con la colaboración de una tercera persona, estuvieron excavando en la cueva durante varios meses, con picos y palas, hasta dormían allí, temiendo que llegaran otros y se llevaran el "premio"; sin embargo, no encontraron ni oro ni joyas, sólo dieron con algunos huesos.

El funcionario de Patrimonio, Pedro Carreño, quien publicará este mes un libro sobre los tesoros de Fuerteventura, tiene constancia de otro intento, más reciente, por parte de un señor de Lajares, quien llegó a meter en la cueva una pala mecánica para tratar de sacar todo el material que interrumpía el paso hacia el interior de esta cavidad, tratando de encontrar alguna de estas reliquias. Esta incursión también resultó fallida.

Carreño, que sí ha visto los cañones que se encuentran sumergidos en esta zona, reconoce que este hallazgo le da a esta historia, que forma parte de la rica tradición oral majorera, cierta veracidad. Lo más recomendable sería extraer este material y proceder a su análisis, aunque también advierte que el mar suele ser muy traicionero y una vez que estos cañones salgan del agua tal vez se desgranen como arena fina entre los dedos.

Otra versión

La tradición oral ofrece otra versión de esta historia y habla de un barco pirata que asaltaba los navíos que venían de América. Supuestamente, entre su tripulación estaba un majorero que estaba preso en el barco. Como estrategia para tratar de librarse de esa condena advierte a los capitanes del navío de la existencia de oro y plata en una cueva, la actual Cueva del Dinero, situada en La Oliva, y les convence para acercarse hasta esta parte de la costa. Les llevó por las inmediaciones del Bajo de la Burra, intentando que encallara el galeón para así poder escapar. Finalmente, el barco naufraga, pero cuando trataba de huir nadando lo matan con un machete.

El emplazamiento del pecio localizado por los buceadores en 1998 en las inmediaciones de la Caleta del Barco y las referencias orales a la Cueva del Dinero se corresponden con el hundimiento del navío y el desembarco de parte del botín hasta un escondite secreto. Estos hechos relatados forman parte de una historia que se sigue transmitiendo con las lógicas distorsiones y añadidos, pero que a tenor de lo visto guarda un fondo de verdad.

Como muestra de esa riqueza oculta que de vez en cuanto aparece en los fondos marinos de Fuerteventura hay que señalar el reciente descubrimiento de unas anforetas localizadas en aguas de Corralejo. Los primeros análisis técnicos realizados por parte del personal del Cabildo permiten fechar las cerámicas entre los siglos XV y XVIII, al corresponderse su tipología con los pequeños contendores de barro, de origen peninsular, utilizados en la época moderna para al transporte marítimo de aceite, vino y aguardiente.

Junto a la riqueza salvaje de unas aguas plagadas de distintas y variadas especies, en la costa de Majanicho, entre el Cotillo y Corralejo, aún es posible creer que junto a enjambres nerviosos de pejes verdes, de fulas y salemas, pueden aparecer en una cueva anclas y reliquias que destilan historia y tal vez ocultos tesoros.

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