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La inimaginable repercusión de un diente

"Los deportistas de élite se preocupan cada vez más por su salud oral", subraya el odontólogo Jesús Frieyro

La inimaginable repercusión de un diente

La inimaginable repercusión de un diente

"La salud de una persona puede verse afectada en muchos aspectos por una mala salud oral", advierte Jesús Frieyro González, odontólogo especializado en cirugía oral, periodoncia y endodoncia. En las líneas que siguen, este experto analiza la relación entre la salud oral y la actividad deportiva. "Los deportistas de élite se preocupan cada vez más por su salud oral", subraya.

De lo oral a lo global

La salud de un paciente puede verse afectada en muchos aspectos por una mala salud oral, empezando por el más evidente, que se produce cuando tenemos un dolor intenso debido a una patología oral que impide a una persona realizar una vida normal e influye negativamente en su salud general (mental y física). Entre otras cosas, va a impedirle descansar bien. Por otro lado, muchas de estas patologías pasan inadvertidas para el paciente y cabe que incluso resulten peligrosas para el organismo, ya que puede tratarse de infecciones graves en los maxilares y, en caso de una bajada de las defensas, pueden afectar a otros órganos del cuerpo.

Sobre la capacidad física

Considerando que el dolor intenso propicia que físicamente uno no se encuentre bien, resulta fácil entender cómo influye negativamente en la capacidad física. Por otro lado, también puede repercutir a nivel muscular y articular cuando se realizan esfuerzos, y en casos muy determinados puede influir incluso en la actividad cardiaca. Es fácil adivinar que si para un paciente que no hace deporte esta capacidad física se ve mermada, para un deportista de élite, que pone su organismo al límite, padecer una patología oral puede influir indirectamente en el resultado, ya que no se entrena como debería, o directamente provocar alguna lesión que impida un correcto desarrollo de la actividad deportiva profesional.

Bacterias y bruxismo

Existen varias relaciones posibles entre las patologías orales y la falta de rendimiento deportivo en un deportista profesional. Una de ellas es el dolor intenso que en ocasiones causa una enfermedad en la boca. Éste va a impedir descansar con regularidad, entrenar como es debido y, sobre todo si se produce en un momento clave -como puede ser una cita deportiva-, va a destrozar todo el trabajo realizado con anterioridad. Otra razón por la que puede perjudicar al deportista profesional es debida a los mediadores de la inflamación y toxinas derivadas de las bacterias segregadas durante una infección aguda o crónica de la cavidad oral, que pueden provocar una disminución de la fuerza de los músculos. Esta circunstancia se suma a que el deportista profesional somete su sistema músculo-esquelético a un estrés muy alto que puede provocarle lesiones tanto musculares como articulares. También el estrés del deportista puede hacer que padezca apretamiento dental o bruxismo, que puede afectar no sólo a los dientes y su desgaste excesivo, sino también a la musculatura de cabeza y cuello y, por proximidad, a la espalda, con lo que todo ello conlleva. Y no podemos olvidar los deportes de contacto, donde pueden producirse traumatismos orales con las posteriores consecuencias en la región oral. Esta relación es más patente en aquellas disciplinas en las que se produce un mayor estrés y un mayor esfuerzo por parte del deportista, que indica un mayor desgaste de músculos y articulaciones y requiere una extrema concentración.

Un diagnóstico difícil

Es complicado asegurar que un problema físico determinado tiene su origen en la boca. Sí estamos seguros de que un cuidado adecuado de la salud oral hace que no pueda causar problemas. Cada vez más, los deportistas de élite se preocupan por su salud oral. Incluso los equipos profesionales les realizan revisiones periódicas para evitar problemas. Esto puede ser extensible a toda la población, haga o no deporte.

¿Cómo prevenir?

La prevención es la misma que para cualquier paciente, sea o no deportista profesional: la revisión anual o semestral, dependiendo siempre de la persona, para detectar posibles patologías y también para enseñar al paciente cómo realizar una correcto mantenimiento y unos hábitos saludables (no fumar, vigilar la dieta...). Está claro que la mejor manera de corregir es que no tengamos nada que reparar. Es decir, mediante la prevención.

Una vez que aparece el problema, lo más importante es solucionarlo de la forma mas rápida posible, ya que así se reducen el daño y también el riesgo de que pueda causarnos algún tipo de problema sistemático.

Pautas recomendables

Exactamente las mismas que para una persona que no las realiza, excepto por las grandes citas deportivas en caso de profesionales. Es decir, una revisión general unas semanas antes del evento deportivo en el que se va a participar. Por otro lado, para realizar deporte con asiduidad, a algunas personas se les recomienda el uso de férulas protectoras para evitar traumatismos, férulas de descarga para tratar bruxismo y, como ya hemos dicho, una revisión general anual, así como la higiene diaria después de cada comida.

Algunas dudas clásicas

El numero de visitas al dentista anual va a depender totalmente de la persona. Hay pacientes que necesitan un visita cada tres meses, y otros que con una consulta cada dos años tienen suficiente. La genética influye definitivamente en este tipo de patologías. La boca puede albergar enfermedades causantes de graves infecciones sin ser detectadas por el paciente. Es típico que, ante una lesión detectada por el dentista, el paciente se pregunte: "¿Cómo es posible si no me duele?". Y es que, en muchos casos, estas patologías no se notan hasta que ya es muy tarde. Es el caso de las caries; la enfermedad periodontal y patologías derivadas, dientes incluidos; o más graves, como puede ser el cáncer oral. No por limpiarse los dientes con mucha frecuencia y mucha fuerza se va a tener la boca mejor.

Es muy importante la técnica, y sólo puede enseñarla un profesional colegiado. Las higienes dentales realizadas en la clínica por un profesional cualificado no desgastan los dientes.

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