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La nube que contiene las conexiones de la vida

El sistema de almacenamiento externo a nuestros ordenadores adquiere magnitudes colosales

La nube que contiene las conexiones de la vida

La nube que contiene las conexiones de la vida

En el ordenador, la tablet y el teléfono móvil usted está conectado a internet. Algunas de sus cosas, también están conectadas, aunque no lo sepa o no repare en ello. Un 16 por ciento de los hogares españoles ya tiene un televisor inteligente y en las grandes superficies de electrónica hay pulseras que cuentan los pasos, relojes inteligentes y muchos otros productos que requieren de conexión. De la misma manera que las personas están conectadas entre sí a través del internet de las personas, hay un internet de las cosas. Y no dejará de crecer.

El internet de las cosas (abreviado como IoT por su nombre en inglés, "internet of things") va a permitir esa nevera que indicará qué alimentos están a punto de terminarse o esa cafetera que empezará a preparar el café dos minutos antes de que suene el despertador, por citar dos desarrollos muy comentados. Los coches que se conducen solos son otro de los avances más destacados. Pero hoy su coche ya está conectado.

El abanico de sistemas del vehículo que requieren de conexión es muy amplio: las aplicaciones para mejorar la conducción, el sistema Eco-Drive, el diario de viaje, el preacondicionamiento, el encendido remoto y otras características propias de los coches eléctricos como la gestión de la batería.

En el ámbito doméstico los objetos conectados aparecen asociados al uso del teléfono móvil como un mando a distancia. A través de una aplicación podemos controlar las cámaras de vigilancia de bebés. Ver cómo duerme y hablarle por el micro del teléfono móvil desde cualquier lugar. Calentar la casa antes de llegar es posible gracias a los termostatos conectados al móvil. Encender la luz sin estar en casa y disuadir a los cacos es una de las funciones más utilizadas de los enchufes inteligentes.

El internet de las cosas ya está funcionando en nuestra sociedad. En general, internet tiene el control de la infraestructura urbana: cámaras de seguridad, semáforos, puentes, vías de tren, alumbrado público. Todo está conectado. Los sistemas de citas en los hospitales y las pulseras de teleasistencia funcionan gracias a internet. El cajero automático o el pago con tarjeta en los establecimientos dependen de su conexión a un servidor. Andreas Schierenbeck, director de Thyssenkrupp Elevator, declaró esta semana a LA PROVINCIA/DLP que en España hay miles de ascensores que ya están conectados y cada día se suman 120 ascensores más a la red para poder controlar de forma remota su mantenimiento.

Estar conectado va mucho más allá de utilizar la conexión wifi en casa o en el bar. El internet de las cosas se desarrolla ligado a la idea de enviar y almacenar datos en la nube.

La nube funciona como un disco duro virtual para el usuario, pero este sistema de almacenamiento externo a nuestros ordenadores y tabletas adquiere magnitudes colosales en el internet de las cosas. Un ejército de televisiones, cámaras, enchufes y semáforos transmite sus datos a la nube constantemente. Desde cualquier parte del mundo. Sin que reparemos en ello.

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