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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La naturaleza tardará años en recuperar lo perdido

La naturaleza tardará años en recuperar lo perdido

El botánico David Bramwell se muestra optimista con la recuperación de los árboles perdidos. Sobre todo con los pinos canarios, "con esos no hay problemas", siempre rebrotan. "Lo peor", según Bramwell "será reponer todos los arbustos y plantas del sotobosque. Además, habrá que tener en consideración a los vecinos afectados que han perdido muchos árboles frutales, y querrán volver a tenerlos". En este aspecto sólo con la reforestación más eficaz se podrá lograr que aquellos castaños, manzanos, tuneras, madroños, vuelvan a rebrotar por esta parte de la cumbre.

Afortunadamente, San Mateo se encuentra enclavado en la zona de medianías de la Isla, en un valle fértil y de abundantes lluvias. Tanto era así que hace años contaba con corrientes de agua casi permanentes en cada uno de sus barrancos. También es el municipio más alto de Gran Canaria, además su orientación al norte favorece la formación del mar de nubes, un mar que forman los vientos alisios, húmedos y frescos procedentes del Atlántico. Gracias a esta situación geográfica, el daño que ha sufrido esta parte de la isla podrá recuperarse de una manera más rápida.

Bramwell considera que el clima de la zona del incendio es más favorable, "es un área más húmeda y suele llover más que en otros municipios, eso siempre ayuda. Aunque no hay que restar gravedad a todo lo que se ha quemado. Por eso también plantea que podrían sustituirse los pinos californianos, que han quedado calcinados, por pinos canarios que son mucho más resistentes, y que siempre salen airosos de embates tan duros como estos.

Bramwell reconoce que se tardará un tiempo en volver a ver la cumbre como estaba. "Han tenido que pasar unos 10 años para que se recuperara lo que se quemó en 2007, en este quizás se tarde algo menos".

Pese a las necesarias campañas de reforestación, la realidad es que la naturaleza lleva sus tiempos. Y esta pérdida resultará difícil de reponer. Sólo hay que acercarse a la cumbre y contemplar el panorama.

En este caso habrá que confiar en los técnicos, tanto Bramwell como el ingeniero forestal Federico Grillo no ven la situación tan negra porque el tiempo siempre tapa las cicatrices. Como escribió la inglesa Olivia Stone en su visita a Canarias en 1887, subir al valle de San Mateo supone tropezar con un lugar adorable: "El agua baja de las montañas en hilillos por los diversos valles que lo rodean, formando cascadas y arroyos y cañadas de belleza exquisita? podría pertenecer al país de las hadas".

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