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reencuentro en el sáhara

El Aaiún mira al futuro

La capital del Sáhara afronta el reto de atraer más turistas canarios y extranjeros. La estrategia para los próximos años suma el deporte al mar, las dunas y el desierto. La región evoluciona a pasos acelerados

Una delegación de Canarias visita la región de El Aaiún - Saguia el Hamra | Parte 1

El avión de Royal Air Maroc, la compañía que este 2017 cumple 60 años de servicio, se acerca a El Aaiún. Un cuarto de hora después de que despegara de Gran Canaria sobrevuela el Puerto y el barrio de la Playa de El Aaiún. Al fondo, la luz que emite la capital de la provincia y de la región da un primer aviso de lo que ha cambiado la ciudad. Más al Norte se observa la luminosidad que emite Fum El Uad, Dhora o Tah. La intensidad es menor, pero se percibe que la electricidad y cuanto conlleva para la comodidad familiar y para la actividad económica ya es algo común y extendido en esta parte del litoral africano, el más próximo a las Islas Canarias. Hecha la luz, aunque quede mucho por hacer, todo puede hacerse. Así, El Aaiún se mueve de lo que fue y de lo que es a lo que aspira a ser. Parece que quienes quedan allí o han llegado, saharauis y marroquíes, quieren terminar de desperezar la ciudad y acabar de abrirla al mundo para dejar atrás el hielo político que lo congela todo. Y vivir.

Invitada por las autoridades de la región y algunos empresarios locales, una delegación integrada por una docena de representantes de agencias de viaje de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura mantuvo el pasado fin de semana contactos en El Aaiún para explorar la posibilidad de introducir a la capital Sáharaui, en solitario o en combinación con otros destinos de la región -Tarfaya o Dajla, la antigua Villa Cisneros-, en paquetes turísticos para viajeros procedentes de las Islas. Locales o extranjeros, de Europa o de cualquier otra parte del mundo, que quieran cambiar de continente, cultura y sensaciones durante dos o tres días. El viejo sueño de poner en marcha una oferta complementaria a la ya consolidada en el Archipiélago que genere beneficios para ambas partes. Un sueño que la oferta de vuelos de Royal Air Maroc y de Binter Canarias, con jornadas en las que se registran hasta dos enlaces directos de ida y vuelta, hacen más cercano.

La capital saharaui es la principal ciudad de la región que Marruecos llama El Aaiún Saguia El Hamra. Cuatro son las provincias de esta comarca, que se extiende por el antiguo Sáhara español: El Aaiún, Tarfaya, Esmara y Bojador. Son 140.018 kilómetros cuadrados, casi diez veces la superficie de la isla de Gran Canaria. Cuenta con 367.758 habitantes, un poco menos que Las Palmas de Gran Canaria, de los que 238.096, esto es, el 64%, residen en El Aaiún.

Los anfitriones de este encuentro entre agencias de viajes y operadores turísticos de Canarias y el Sáhara son los delegados de Turismo de El Aaiún y Tarfaya, Aicha El Alaoui y Houssain Boukzani, respectivamente, y Abid Soubai, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de El Aaiún, y su vicepresidente, Saad Saadi. Junto a ellos, el impagable trabajo técnico y de relaciones humanas que desarrolla Mohamed El Yahyaoui, jefe del servicio de Agencias de Viajes de la Delegación de Turismo, que, al igual que otros representantes saharauis en la cita, vivió con los españoles hasta la descolonización, cuando solo tenía 10 años.

Todos ellos se esfuerzan por contar y hacer ver las bondades de esta región para el negocio turístico. Y de veras que lo consiguen. Aunque aún haya puntos débiles y mucho camino por andar, opinan los miembros de la delegación canaria, algunos realmente entusiasmados por comenzar a trabajar, aunque sea poco a poco, paso a paso. Es por eso que Gabriela Cetroni, de la agencia de viajes que lleva su apellido, ubicada en la calle Bernardo de la Torre de Las Palmas de Gran Canaria, no pierde un instante y aprovecha la visita para preparar un vídeo casero, una suerte de reportaje audiovisual con el que mostrar a sus clientes el potencial de este destino.

La capital saharaui ya no es lo que era. Ni hace diez años, ni mucho menos cuando España la abandonó. Los cambios son palpables. Lo certifica Rita Ferrer, de Viajes Timanfaya, en Lanzarote, que organiza desde hace un lustro cuatro expediciones anuales de una veintena de personas a El Aaiún en combinación con Tarfaya. "Se nota un esfuerzo por adecentar la ciudad, las inversiones se ven de un mes a otro", manifiesta. "Una cosa es la imagen que tiene mucha gente en Canarias o en Europa y otra distinta es la impresión que te llevas después de estar aquí un fin de semana completo", agrega.

Jesús Camejo, responsable de Herbania Agencia de Viajes, en Fuerteventura, coincide con Ferrer en que la evolución de El Aaiún se percibe de apenas unos meses para otros. Camejo, que cuenta con amplia experiencia en organizar rutas turísticas por la región, sobre todo a Tarfaya y a otras provincias más al Norte, habla con excelente conocimiento de causa. Pasó su infancia aquí, en la década de los años 70, antes de la Operación Golondrina y la marcha de España. "La evolución se nota cada vez más, despacio, pero van bien, se ven cosas interesantes", explica.

Esa evolución está a ojos de cualquiera. Está lo básico: la central eléctrica, la desaladora y los depósitos de agua. Pero el tráfico de la Avenida de la Meca, la proliferación de las inevitables rotondas en los cruces de las principales vías y un parque móvil plagado de marcas europeas son señales claras de que El Aaiún trata de despertar, si no es que ha despertado ya. Dentro de lo que cabe en esta parte de África, las calles están bastante bien iluminadas, seguro que más que nunca, y destaca la luminosidad que emana de los escaparates de los abundantes comercios.

Junto a los tradicionales cafés, dulcerías, tiendas de artesanía y música o locutorios y talleres de reparación de automóviles han surgido ahora restaurantes, incluso un McDonald's, oficinas bancarias con cajeros automáticos en medio de la calle, tiendas de muebles o de electrodomésticos, gasolineras por doquier, almacenes logísticos (Peugeot, Renault, Dacia, Motul...), fábricas de cemento... A la entrada desde el aeropuerto, cuya modernización es notable, se ven plazas y jardines con palmeras y árboles... Algunos edificios de varias plantas, de altura media, van sustituyendo a las bajas casas antiguas.

Joya de la corona

Una de las joyas de la corona es la biblioteca. Digitalizada y dotada de nuevas tecnologías, aún en construcción, como muchas otras infraestructuras en la ciudad y su entorno, pasa por ser de las mayores de África. Muy cerca de ella, un potente complejo deportivo. Y es que otra de las cosas que llama la atención de El Aaiún actual es la abundancia de campos de fútbol de césped artificial. Es una apuesta por el ocio saludable de chicos y grandes. Pero también con la vista puesta en el turismo. La capital presume de contar con 50 campos de fútbol y el complejo ubicado junto a la biblioteca, en las proximidades del antiguo barrio español de Corominas, tiene 6.000 socios, 800 mujeres. El equipo femenino de fútbol es un orgullo. Ha sido campeón de la Copa del Trono en tres ocasiones y se ha convertido en un habitual de las finales, donde suele encontrarse con el representativo del Ejército Real, al parecer, unas bestias pardas, algo así como el Real Madrid o el Barcelona del fútbol femenino de Marruecos.

Con estas infraestructuras, más cuatro pistas de atletismo y la organización de torneos continentales, las autoridades de la ciudad se han marcado el objetivo de hacer visible sus esfuerzos en materia turística a través del deporte. Un elemento que tratan de incorporar con fuerza a la estrategia diseñada a partir de sus tradicionales apuestas por la diferencia cultural y el medioambiente, con sus contrastes entre mar, dunas y desierto. Los planes para captar visitantes que acudan a la región a realizar stages deportivos, entrenar en equipo o en solitario, llevar a cabo torneos con representativos de países vecinos o canarios -¿por qué no?- no se circunscriben únicamente al fútbol. La mirada hacia el horizonte alcanza al balonmano, baloncesto, voleibol, natación o atletismo.

Planta alojativa

Como apoyo a las actividades deportivas cuentan con un centro de alojamiento específico con 52 plazas. El Aaiún también ha registrado avances notorios en materia de hostelería. Dispone de 47 hoteles, con 1.143 habitaciones que suman 2.256 plazas. Una decena de agencias de viajes en El Aaiún y otra en la región de Bojador conforman el flamante tejido empresarial que ya trabaja el turismo interior que acude a esta zona.

Los trabajos de los responsables turísticos apuntan a cuatro circuitos para visitantes, sobre todo extranjeros. En torno a El Aaiún están centrados en el turismo cultural, de sol y playa y de exploración; en Tarfaya se apuesta por lo medioambiental y marino; en Esmara se potencia el viaje espiritual y de naturaleza; y en Bojador, la salud y los deportes de litoral (surf, kite surf,...). Todos ellos tienen como eslabón común a la capital saharaui. Algunos de los principales hitos de estos circuitos son el casco antiguo de El Aaiún, el oasis de Lamsayed, las dunas de arena, la playa de Fum El Uad, las salinas, las aldeas de pesca artesanal, los fuertes militares españoles, la Casa del Mar -la construcción que sobrevive en el puesto comercial que Donald Mackenzie bautizó como Port Victoria-, las fuentes de aguas minerales de Bojador, los monasterios de Esmara, las escrituras pictográficas en el río de Salouan y El Oudyan o el faro de Cabo Bojador, el punto militar más al sur durante los tiempos del dominio de los españoles. Rutas en las que se puede gozar de viajes en camellos, mar, pesca, aves migratorias, grabados rupestres, oasis, dunas, noches estrelladas, arquitectura y ruinas históricas, gastronomía, folclore, tradición... Todo ello en un estadio todavía muy puro.

Representantes de las agencias de viajes isleñas que trabajan o conocen la región destacan casi al unísono la Reserva Natural de Nayla, en Tarfaya. Fermín Aldanondo acude a este encuentro junto a María Dolores Armas Báez, ambos son de Aldatours Viajes, en la calle Barcelona con Menéndez y Pelayo. Aldanondo ha recorrido mundo desde muy joven. No duda en destacar los valores de la laguna de Nayla. Un gozo, explica. Está convencido de que es una oferta que triunfaría entre los miles de canarios federados en materia de pesca. "En los meses de abril y mayo se pueden coger allí corvinas de hasta 20 kilos", relata. "Eso y experiencias en haimas verdaderas, de pastoreo, a lo largo de la Saguia -el río que atraviesa El Aaiún- hacia Edchera, en pequeños oasis, son productos de éxito", agrega.

Rita Ferrer, de Viajes Timanfaya, organiza por 380 euros un circuito de tres días y dos noches por El Aaiún y Tarfaya. Se vuela el viernes por la mañana con Binter Canarias a El Aaiún, donde se visita la ciudad y se hace una parada especial en el mercado. Luego marchan a Tarfaya, a una hora de carretera, 80 kilómetros, donde se visita la laguna de Nayla, se come pescado y calamares sobre servilletas de papel en Akhfennir, se pasea por las lonjas de pescado, se acude al Museo de Antoine de Saint-Exupéry -el autor de El Principito, que cubría el servicio aéreo postal en la zona-, se va a las dunas rojas y se celebra una fiesta en haimas. Algunos clientes son fotógrafos que acuden a esta parte del mundo atraídos por la luz luz y la naturaleza -"estamos en una zona prácticamente virgen"-. Ferrer destaca la hospitalidad y seguridad que aporta el destino. "Ves lo que está ocurriendo aquí y ves que hay muchas posibilidades y los canarios y los Sáharauis hemos mantenido relación durante muchos años. Eso es algo que hay que recuperar", concluye.

Iraida Martel, de Viajes López, en San Bartolomé de Tirajana, también es de las que cree que El Aaiún se digiere mejor con giras por las otras provincias de la región que complementen la experiencia. Y anima a los saharauis a explorar la senda de los intercambios deportivos, una actividad que cree que podría generar interesantes flujos de viajeros entre las Islas Canarias y la capital del Sáhara.

Más promoción

Prashant Chandiramani, de Viajes Taburiente, en Tomás Miller, comparte opinión con Begoña y Beatriz Pérez, dos hermanas gemelas que trabajan en el negocio turístico, aunque para empresas diferentes. Los tres creen que El Aaiún precisa de más promoción en Canarias. Begoña, de Arawak Viajes, en Leopoldo Matos, y Beatriz, de Viajes Canatours, en Fernando Guanarteme con Mesa y López, consideran que se trata de una acción que los saharauis "deben potenciar". La explicación de Begoña Pérez es muy significativa: "Prácticamente nadie que no sea de El Aaiún nos pide venir aquí, el cliente no lo pide". En cambio, precisan, Dajla que tampoco se conoce, por sus actividades surferas es un destino que se vende.

Las hermanas Pérez son un ejemplo de tesón, de esfuerzo por salir adelante y de amor por lo que hacen. Algo que les inculcaron sus padres. Con gran esfuerzo familiar obtuvieron las herramientas para desempeñar su trabajo a base de estudios. No hay otra. Tras adquirir conocimientos de administración se convirtieron en técnicos superiores de agencias de viajes. Tras dos décadas en el negocio cuentan que ha cambiado mucho. Desde los años en que los billetes de viaje se hacían a mano a la era de internet. "Antes se de trataba de asesoramiento y de vender, ahora el cliente viene con casi todo hecho y hay que afinar para ayudarle", explica Beatriz Pérez. Con ellas acude a este encuentro de agencias de viajes y operadores turísticos de Canarias y El Aaiún Alberto Ramírez, también de Viajes Canatours. Pone el acento en la gastronomía, un aspecto que le ha sorprendido y que cree que hay que poner en valor para vender el destino. "La mezcla de sabores suaves y picantes es espectacular", sostiene.

El antiguo Parador Nacional de El Aaiún, ahora hotel Parador, fue el lugar escogido para dar solemnidad a la reunión. El presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de El Aaiún, Abid Soubai, propietario también del emblemático hotel Al Massira (Marcha Verde) en el que se hospedan la mayoría de los viajeros que visitan la región y miembros de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) abogó por estrechar los lazos de colaboración con las agencias y operadores del Archipiélago para impulsar el turismo en ambas regiones.

En al hotel Al Massira, a la hora del desayuno o en el ir y venir del día, es frecuente encontrar mezclados con hombres de negocios y algunos turistas a cascos azules de la ONU. Hombres y mujeres de Nigeria, Brasil, Austria, China... Muchos países lejanos que desean estar conectados de alguna manera a una zona de interesante potencial. El Al Massira ha ganado calidad en los últimos años. Ha dejado de ser el tugurio que fue hace dos décadas repleto de hombres de Naciones Unidas, casi mercenarios, con su inevitable séquito de gentes del malvivir y noches de humo y alcohol. Aunque sigue siendo uno de los pocos establecimientos en los que se dispensan bebidas a los visitantes nada que ver con lo que había. Más diáfano, mejor decorado y hasta con un piano con el que completar las veladas en la barra, en sus hermosos patios con refrescantes fuentes de agua o ante el televisor viendo un partido de fútbol de cualquier liga del mundo. A este logro, Abid Soubai y su familia, propietarios y gestores del hotel, tratan de añadir ahora la puesta en marcha de un gran campamento de haimas en pleno campo de dunas en la carretera que une El Aaiún con la playa en el que poder pernoctar y celebrar fiestas bajo las estrellas y donde mostrar elementos de la tradición y el folclore del Sáhara. Varios invitados rogaron a sus anfitriones que los camellos que participan en este tipo de eventos reciban un trato en consonancia con el papel sagrado que desempeñan en el mundo árabe.

En representación de la delegación canaria, el aglutinador de los negocios isleños destacados a este encuentro, Manuel Vidal, aprovechó la cita en el hotel Parador para invitar a todos a "pensar en grande y trabajar en pequeño". A su juicio, "es hora de dejar la política a un lado, conocernos bien, colaborar más y crecer para generar riqueza para las dos partes".

La delegada de Turismo de El Aaiún, Aicha El Alaoui, que viste elegantes telas de colores tradicionales, explicó que la estrategia de turismo para 2020 incluye inversiones por valor de 11,6 millones de euros a llevar a cabo entre 2018 y 2014, aproximadamente. Un esfuerzo del Ministerio de Turismo junto a las autoridades regionales y provinciales. Se trata de la puesta en marcha de 26 proyectos en los que también se espera la contribución privada de hoteleros, agencias de viajes y operadores turísticos en general.

El objetivo es consolidar a la región, con sus cuatro provincias, en un polo turístico que ejerza de motor económico en la zona. La intención es fomentar las actividades que estén relacionadas con la animación y el entretenimiento, los deportes, el legado y patrimonio cultural. De los actuales cuatro circuitos turísticos que se ofrecen en el Sáhara se aspira a pasar hasta 18. La iniciativa persigue además la renovación de edificios particulares, la construcción de un hotel de cuatro estrellas y un club de ocio que se sumarían al gran proyecto alojativo que impulsa la empresa de fosfatos Fos Bucraa en la costa de la ciudad de El Aaiún sobre unas 600 hectáreas.

Houssain Boukzani, delegado de Turismo en Tarfaya, anuncia la celebración de un nuevo encuentro con agencias de viajes y operadores turísticos canarios en mayo. Sostiene que esta cita nace con vocación de continuidad para favorecer las relaciones y la colaboración bilateral. Algo que sabe que se multiplicaría si finalmente se logra abrir la ruta marítima entre las islas y Tarfaya. La provincia que representa ya acude incluso a la Feria Internacional de Turismo (Fitur) de Madrid y las autoridades comienzan a barajar la presencia de toda la región en el certamen.

Boukzani anota la sugerencia de César Becerra, de Aray Tours, en San Bartolomé de Tirajana. Becerra es claro: "También hace falta formación, es un elemento que no deben descuidar". María Jesús Medina, de TuBillete.com, en Tenerife, resume tal vez el mensaje de los canarios a los saharauis: "Hay que ponerse las pilas, ya".

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