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La Provincia - Diario de Las Palmas

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ARTES ESCÉNICAS

El arte de vestir el movimiento

Las mejores compañías de danza y teatro, cantantes y acróbatas del país recurren a la diseñadora tinerfeña Yaiza Pinillos para que cree la indumentaria con la que conectar con su público desde el escenario

Eterna Iberia

Sentarse a contemplar un espectáculo es una experiencia integral, un deleite para los sentidos donde la imagen, el sonido, la iluminación y la escenografía transportan al espectador hacia otros mundos. Le llevan hasta el mismo lugar donde surgen los sentimientos que alimentan al arte.

La tinerfeña Yaiza Pinillos forma parte de esa magia. Viste con sus diseños los cuerpos que dan vida a la música y se ha especializado en buscar recursos técnicos, en experimentar con los textiles y los tintes. Pinillos trabaja con las mejores compañías de danza nacional pero se considera, por encima de todo, "diseñadora de vestuario de ficción". "Creo que es la frase que mejor define el modo en el que entiendo mi profesión", asegura. Pinillos lleva más de una década vistiendo a artistas con unos diseños que le han convertido en un referente. Crea para los bailarines del Ballet Nacional de España o del Ballet Español con la misma maestría con la que es capaz de contribuir a la construcción de los personajes en obras de teatro como Metamorfosis, de David Serrano, con actores de la talla de Concha Velasco, Belén Cuesta, Pepe Viyuela, Edu Soto o Secun de la Rosa. Y así un largo listado de maravillosos ejemplos, desde el vestuario de la compañía de Manuel Liñán a trabajos con paisanos como el de la Compañía Nómada en Dulces Bestias. Varios Premios Nacionales de Danza han pasado por sus manos: Olga Pericet, Blanca del Rey y el propio Liñán.

"Me dedico fundamentalmente a lo escénico", comenta. Pero eso, continúa la artista, engloba "no solo el teatro y la danza, sino a multitud de artistas de variadísimas disciplinas que quieren dotar a sus puestas en escena de un marco estético a medida". Cantantes, acróbatas y performers recurren habitualmente a la canaria para conseguir unas prendas que les haga ganar en "visualidad, espectacularidad, personalidad y originalidad".

Su carrera empezó, como casi todas las cosas buenas de la vida, por casualidad. "Fue más o menos como lo de Aladino y la lámpara", recuerda. Licenciada ya en Historia del Arte, en aquel entonces la creadora cursaba también estudios en Bellas Artes. Un amigo productor teatral le pidió que le ayudara a sacar adelante una obra porque se había quedado sin vestuarista en el último momento. "Lo hice y fue para mí como una especie de revelación. Desde ese momento, estoy hablando de 2007, me dedico con devoción a este oficio maravilloso".

Un oficio, el de diseñadora de vestuario, para el que Pinillos se ha preparado a fondo estudiando en centros especializados de Inglaterra e Italia, desde Londres a Florencia pasando también por Turín. Además, confiesa que le gusta "mancharse las manos" y por eso no duda en aplicar técnicas prácticamente artesanas a la elaboración de sus diseños. "Toda mi producción tiene un marcado carácter plástico", asegura. "En mi tercera producción me di cuenta de que de que los tejidos que me ofrecían los comercios suponían una gran limitación. Entendí que debía ser capaz de manipular los tejidos para poder diseñar de modo integral, sin las limitaciones de lo que me vendían en las tiendas".

Con su carácter inconformista, Pinillos se fue especializando en el tratamiento del textil, en los tintes y en los distintos tipos de tejidos "a nivel de fibras, acabados y plisados". Esas habilidades hacen únicas las producciones de Pinillos, son auténticas obras de arte. Usa todo tipo de materiales para su confección: tejidos, plásticos y afieltrados. Son elementos únicos tratados mediante técnicas igualmente únicas: tintes, pinturas, plisados, acabados especiales, encerados, estarcidos, bordados y un largo etcétera. Pinillos enfrenta cada trabajo, cada encargo, como un nuevo reto. "Parte de ese reto lo impone producción, como el presupuesto y el tiempo. Pero al margen de eso está el reto artístico que siempre me exijo", reconoce. Y no duda en asumir riesgos.

Cuando se le pregunta por los mayores desafíos que ha afrontado hasta ahora, la diseñadora se traslada a 2019, al estreno de Eterna Iberia, del Ballet Nacional de España. Fue el último espectáculo de Antonio Najarro al frente de esta compañía. "Uno de los retos aquí estaba en generar un ballet en tres únicos colores sin que resultara monótono", destaca. Para conseguirlo, la creadora tinerfeña optó por hacer todo el vestuario en blanco. "Una vez realizados y probados, los metimos en tres lavadoras gigantes para darles color", añade. Cinco meses de trabajo y todos esos "complejísimos, delicados y carísimos" vestidos jugados a una única carta. "Ahora me río, pero fue una decisión de máximo riesgo", bromea. Estaba en juego el vestuario al completo y los riesgos eran enormes. Las prendas podrían haber resultado seriamente dañadas. Se enfrentaban a una "infinidad de posibles desgracias". Pudieron haber encogido o los colores haberlas estropeado por completo. Pero, antes de exponerse, Pinillos siempre emprende un complejo proceso de investigación. Para conseguir el fascinante vestuario de Eterna Iberia, empleó un innovadora técnica de tinte a través de mordientes y llevó a cabo una cuidadísima selección de los tejidos para garantizar un juego cromático variado a partir de un único baño de color. "Se hicieron infinidad de pruebas para elegir los tejidos, que no sólo debían responder al color sino también a las necesidades técnicas del baile y a las estéticas de la propuesta", destaca. "Creo que el resultado habla por sí solo", celebra.

Para lograr un buen producto es necesario que el equipo creativo, del que forman parte tanto la diseñadora de vestuario como el escenógrafo, el iluminador y el sonidista, trabaje codo con codo con el director o coreógrafo. "En danza suele partirse de una idea y en teatro se suele empezar a trabajar a partir del texto", comenta. De esos encuentros surgen las primeras propuestas y, juntos, desarrollan un proyecto que siempre deber ser global: la puesta en escena.

Pinillos, por su parte, ofrece los primeros bocetos con su idea, que van acompañados siempre de imágenes de apoyo, muestras de tejidos, textos y referencias de la más variada índole. "Intento representar, con todos los recursos que tengo, la mayor verosimilitud entre el boceto y el resultado final", explica. A continuación, tras realizar correcciones si son necesarias, comienza la confección. Y es ahí cuando el trabajo se convierte en una cuestión de equipo porque "el vestuario escénico da trabajo a multitud de personas". Es una labor prácticamente artesanal que requiere de la participación de infinidad de oficios. El vestuario genera "un tejido profesional especializado y cualificado de pequeños talleres de sastrería, tintoreros, bordadores, plisadores o profesionales amanuenses de mano de esos que ya no quedan".

El diseño de vestuario es una de las pocas profesiones que aún vive de la artesanía y eso hace del sector algo aún más valioso, un pequeño tesoro en un mundo globalizado y abocado a repetir una y otra vez los mismos estándares. "Vivimos del trabajo esmerado, de lo hecho a mano, de los oficios. Amo mi trabajo", resume con pasión.

En el caso de la danza, que el bailarín participe del proceso también es deseable. "Es importante que toque las telas, que sienta sus características", asegura. Vestir al movimiento exige una serie de conocimientos que incluyen conocer las especificidades de la disciplina. Lo técnico debe primar sobre lo meramente estético, el diseño debe ser capaz de integrar esas necesidades y mejorar el aspecto final de la prenda. "La danza es más complicada sobre todo en lo que respecta a la confección, ya que las necesidades técnicas son más complejas que las que suele tener un actor. Se exige a la sastrería que esté familiarizada con los especiales requerimientos del baile. A la hora de diseñar tienes que contemplar todo eso, pero no tiene por qué ser necesariamente más difícil".

Yaiza Pinillos habla con fascinación de ese oficio que le llegó en forma de sorpresa, como una revelación, pero que se ha convertido en un gran amor. Adelanta que ya está metida en un nuevo proyecto del que no puede dar detalles pero asegura que se trata, de nuevo, de danza. "Es con una grandísima compañía en calidad y número de integrantes. Estoy trabajando en ello con muchísima ilusión", sentencia.

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