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"La Veneno era muy ingenua y se aprovecharon mucho de ella"

El empresario José Manuel Toledo recuerda cómo era trabajar con Cristina Ortiz, a quien trajo en cuatro ocasiones a Gran Canaria

(L)

"Era una mujer muy divertida y cuando la traje a Gran Canaria, que vino en cuatro ocasiones, su fama era tal por su participación en los programas de televisión de Pepe Navarro que debía actuar la seguridad privada de los locales porque no podíamos caminar ni salir de las tiendas porque el público se amontonaba en la puerta. Es, sin duda, un personaje irrepetible", cuenta el empresario grancanario José Manuel Toledo Godoy, propietario de la cadena de sexshops Jomatog, que a finales de los años 90 contrató varias veces a Cristina Ortiz La Veneno para eventos organizados en sus tiendas de Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas.

"Cobraba 500.000 pesetas por cada bolo", añade este profesional que vive estos días con sorpresa "la casualidad", dice, que ha unido profesionalmente en la televisión a Cristina Ortiz con Isabel Torres, actriz que interpreta a La Veneno en la serie Veneno, que estrena hoy AtresMedia. La primera oportunidad de cara al público para Isabel Torres se la proporcionó el propio Toledo presentándola a Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria en 2005, un gesto que convirtió a Isabel en la primera mujer transexual que accedía a un concurso o certamen de belleza en este país, otro logro añadido a un recorrido en el cual Isabel Torres ya había conseguido, en 1996, que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias le reconociera el derecho a inscribirse con un sexo y nombre diferentes a los de su nacimiento.

Volviendo a su relación con Cristina Ortiz La Veneno, José Manuel Toledo recuerda que "era una chica muy ingenua, muy necesitada de cariño, y muchos se aprovecharon de ella". Como ejemplo recuerda un manager que Cristina tuvo en sus inicios de popularidad en Madrid y que se embolsó, sin saberlo La Veneno, otras 500.000 pesetas cuando Toledo la contrató por primera vez. "Cuando ella se enteró", dice, "se enfadó mucho con él por haberme estafado a mi ya que ella seguía llevándose sus 500.000 pesetas; no era mala persona", asegura.

"Las risas que compartimos" encabezan la lista de los buenos recuerdos que mantiene el propietario de Jomatog de aquellas visitas de Cristina La Veneno a Gran Canaria. "Dejé de traerla porque venía con quien fue su pareja y trabajar con él era imposible", cuenta el empresario, que no duda en confirmar "la mala vida" que le daba este individuo a la popular transexual. "Una noche durante la actuación en la tienda su pareja le dio una bofetada delante de todo el público", dice sobre una situación que define de "tremenda". Toledo le confesó que no la volvería a contratar si venía acompañado por su novio: "la siguiente vez vino sola pero cuando repetimos de nuevo volvió a traerle".

La última vez que Toledo la vio "fue en un bar de Madrid". Le insistía "para que la volviera a contratar pero ya había entrado en su época de decadencia y, también es verdad, su fama había decaído. Comenzaban a surgir otras y otros famosos pero de verdad que sólo por lo divertida y lo ocurrente que era la habría vuelto a traer a Gran Canaria aunque siempre estaba el factor de su entorno, que era lo que me echaba para atrás", concluye el empresario.

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