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Cronología de una rendición rechazada por el Fúhrer

Rusia quería imponer una victoria total, y casi laminar "a sangre y fuego" al Ejército alemán. La división en la cúpula de mando germano imposibilitó un acuerdo, pese a la ansiedad en ambos bando por poner fin a la guerra

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En los primeros días de mayo de 1945 se consumó la derrota de Alemania en el conflicto conocido como la II Guerra Mundial. El 7 de mayo el general Jold, enviado de Doenitz, firmó en Reims ante Eisenwoher y otros mandos aliados la rendición total del país germano. El mariscal Keitel hizo lo propio el día 8 en Berlín frente al mariscal ruso Zhúkov. Una y otra firma fueron ratificadas por el Alto Mando Alemán el día 9 de mayo.

Hacía algún tiempo que se veía venir el declive del ejército nazi, pero en febrero del 45 su debacle era ya inevitable. Todo se les puso en contra: el mariscal de campo Harold Alexander que comandaba las fuerzas aliadas en el Mediterráneo, obtuvo éxitos decisivos en su avance sobre Italia, los ejércitos soviéticos eran ya imparables en el frente oriental pues habiendo superado el río Oder se encontraban a unos cien kilómetros de Berlín; Eisenhower derrotó a los alemanes en el Rin y estos fracasaron en su contraofensiva en las Ardenas. Así pues, hasta los más próximos a Hitler sabían que tenían los días contados.

El problema era como rendirse. Nadie, a excepción del Führer que no estaba dispuesto a hacerlo, tenía la autoridad suficiente para poder negociar en nombre de todos los alemanes. Adicionalmente, los aliados no aceptarían como interlocutor a un "criminal de guerra". Rusia, la URSS, quería una victoria total, casi pasar a "sangre y fuego" al ejército alemán que se les enfrentaba en el este. El resto de los aliados buscaban una derrota sin paliativos pero deseaban un final lo antes posible . Churchill, por ejemplo, nos cuenta en su Diario que quería devolver cuanto antes a sus pescadores las embarcaciones requisadas por la Armada para que volvieran a pescar y así paliar la falta de alimentos que sufrían los ingleses; el pueblo británico estaba exhausto.

Aún así hubo algún intento de negociación como la del general de las SS Karl Wolff, quien contactó en febrero con Allen Dulles, uno de los dirigentes de los servicios de inteligencia americanos en aquel momento en Suiza. Después habría otros intentos a través del conde Bernadotte, presidente de la Cruz Roja sueca, con Himmler, comandante del Ejército del Vístula, creado para oponerse al avance ruso, quien estaba dispuesto a rendirse a los aliados en el frente occidental pero no a las tropas rusas en el oriental. Para los alemanes los rusos eran en ese momento su mayor pesadilla. Esta actitud divisiva imposibilitó el acuerdo, pero se advertía en ambos bandos una ansiedad creciente por llegar al final de la guerra.

Por otra parte, el clima entre los rusos y los aliados se había deteriorado mucho. Aunque en Yalta habían llegado a acuerdos sobre el reparto de territorios y de la influencia de cada parte tras la derrota de los alemanes lo cierto es que el avance imparable de los soviéticos había hecho a estos dueños del destino de muchos países que ahora era reacios a devolver. Polonia, que había sido la causa última de la guerra, estaba ocupada y Stalin había nombrado un gobierno proclive a su ideología; Viena estaba también en manos rusas. En Yugoslavia el mariscal Tito no solo controlaba el país sino que amenazaba con invadir Italia. Igual ocurría en Rumania o Bulgaria? Todo ello llevó a la idea en algunos, sobre todo en el alto mando americano, de continuar la lucha ahora contra los comunistas. La muerte el 12 de abril del presidente Roosevelt fragilizó a los aliados, Truman no se había ocupado de la guerra y ahora deberían esperar a que se "pusiera al día". Tardó meses.

Pero los acontecimientos no se paraban. El 25 de abril los rusos tenían rodeado Berlín. Hitler se suicidó el 30 junto con Goebbels, que previamente había envenenado a sus seis hijos. Goering y Himmler se encontraban huidos. El primero fue depuesto de todos sus cargos por Hitler y acabó juzgado en Nuremberg, aunque se suicidó antes de ser ejecutado. El segundo fue capturado por los aliados y también se suicidó, esta vez sin juicio previo.

Hitler había dispuesto a última hora que le sucediera el Gran Almirante Doenitz, quien era visto con grandes reservas por Gran Bretaña que creía que había llevado la guerra con submarinos más allá de lo que las reglas humanitarias permitían, pero en cualquier caso fue aceptado para que presentara la rendición total. Al mismo tiempo, Mussolini fue fusilado, junto con su amante Clara Petacci, el 25 de abril. El 2 de mayo se rindieron todas las tropas del Eje en Italia. Pocos días más tarde Alemania consumó su derrota.

No todo el ejército alemán aceptó de manera inmediata esa rendición. Así, en la flota de submarinos, que debería haberse entregado incondicionalmente según el acuerdo, más de doscientos de ellos fueron hundidos por sus tripulaciones como señal de orgullo.

En Oriente Medio continuaron durante un tiempo los combates con tropas árabes que reclamaban la independencia. Hubo desencuentros violentos en Trieste entre las tropas de Tito y de Alexander. También en la frontera entre Grecia y Bulgaria, y en otros muchos lugares.

Pero lo peor de todo fue el abismo que se abrió entre la URSS y los restante aliados que conduciría a lo que Churchill bautizó en 1946 como "el telón de acero". Esto llevó a la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en 1949 por parte de Occidente y del Pacto de Varsovia por Rusia y sus aliados en 1955. La "guerra fría" había empezado y marcaría las relaciones entre los dos bloques durante más de cuarenta años. Alemania había sido derrotada, pero la guerra en Europa dejó heridas muy profundas.

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