La Provincia - Diario de Las Palmas

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

MEMORIAS GASTRONÓMICAS

Angel Medina Padrón: "Mi infancia sabe a bocadillos de huevo frito"

"Con 10 años dejamos La Isleta y nos fuimos a Escaleritas; recuerdo a mi madre feliz porque le daban una casa de protección oficial", expresa el presidente de Spar Gran Canaria

Angel Medina Padrón: "Mi infancia sabe a bocadillos de huevo frito"

Antes no se les daba el valor que hoy en día se les da; se les llamaba busca vidas, diligente, laborioso, trabajador, activo... En cambio hoy esas palabras definen a un "emprendedor", persona que tiene decisión e iniciativa para realizar acciones que son difíciles o entrañan algún riesgo. Seguramente en eso años habían más emprendedores de los que creemos y hoy saboreamos sus memorias gastronómicas de la mano de Ángel Medina Padrón, "isletero y tendero de toda la vida": así se define una de las personas que hoy por hoy es un referente empresarial en Canarias, que creció en una familia muy humilde y lleva 21 años al frente de la presidencia de Cencosu-Spar Gran Canaria.

¿Dónde se crío?

En La Isleta de toda la vida (lo remarca con mucho orgullo y cariño) En la calle Luján Pérez, nº 134, aunque mis padres cuando yo tenía aproximadamente 10 años se mudaron a la Avenida de Escaleritas. Recuerdo lo feliz que se puso mi madre porque le daban una casa de protección oficial.

¿Cómo fueron esos años en La Isleta?

Pues como muchas familias canarias, vivíamos en una casa dónde cada habitación vivía una familia, mis tío con mujer e hijas, en otra mis abuelos, en otras nosotros. Para ese tiempo, que yo tenía unos 10 años, ya éramos 10 hermanos, siendo yo el tercero y el primer varón como hijo y nieto. Además en la parte de atrás de la casa recuerdo que había cabras y no recuerdo si otros animales y en la azotea, conejos y palomas (sigue siendo zona de muchos criadores de palomas). Todos estos animales eran para abastecernos de alimentos, algo normal para mi época.

¿Cómo dices que te criaste en La Isleta?

Porque aunque mis padres se mudaron a Escaleritas yo seguía quedándome en casa de mis abuelos por allí tenía más trabajo.

¿A qué edad empezó a trabajar?

Estaba estudiando en la Escuela Tauro; aprobé por los pelos el ingreso, pero lo dejé para ponerme a trabajar. Sería para el año 62, con 10 años. Haciendo voluntariados; iba de voluntario a trabajar a cualquier cosa con tal de ganar unas perras. Mi primer trabajo fue con 10 años en el puesto número 2 de la calle Tenerife, en el Mercado del Puerto, con mis tíos Fernando y Domingo; un puesto típico para esa época y zona, tabaco, bebidas, café...

¿Ese fue su primer trabajo?

Realmente no. Yo creo que ya con ocho años trabajaba. En las vacaciones siempre me prestaba para descargar camiones de arena y estuve una época vendiendo hielo por las casas. Trabaje con un tío de un jugador de Unión Deportiva Las Palmas que tenía un triciclo que cargaba de madrugada en la fábrica de hielo los bloques (hablamos de las cinco de la mañana).

Otro niño y yo íbamos con él a venderlos. En aquella época se vendía mucho hielo nadie o casi nadie tenía nevera, todo se conservaban con hielo. Nosotros éramos los encargados de entregar las compras, cierto es que nadie por esa época, compraba más de un cuarto de bloque.

Cosas de la vida, no nos pagaban. Íbamos voluntarios, ganábamos las propinas que la gente nos daba, era familias de bien... También trabajaba los sábados y domingos con mi padre a cobrar con las cartillas. Él se dedicaba a traer productos de península y a cobrar cuotas, "comisionista", íbamos casa a casa para cobrar la mensualidad. Él trabajaba en el Bar Julio antes de se convirtiera en la famosa Marisquería Julio, que era de un tío mío, también en el costa Aleya que estaba en el Club Victoria. Todo el trabajo era poco, eran muchas bocas para alimentar.

¿Qué sabor tiene de esa época?

Recuerdo que siempre mi madre se levantaba a la hora que fuera para hacerme un bocadillo, simplemente con un huevo frito y pan. Ese sabor siempre lo tengo presente, aunque teníamos poco, nunca nos faltó. Carne compuesta con papas; aún lo recuerdo y me parece un gran plato. Mi madre lo hacía muy bueno: sigo siendo una persona que me gusta la cuchara.

También recuerdo una época en la que mi padre era el que hacía la compra y solo traía tomates, cajas y cajas; una garrafa de unos 25 litros de miel y un saco de gofio. Era zumo de tomate y una masa de miel y gofio, un día tras otro, desayuno, almuerzo y cena. Recuerdo que siempre queríamos más, normal para esa edad. Era una época dura, éramos una familia humilde pero no nos faltaba para comer.

¿Era usted una persona inquieta para la época?

Bueno con se dice aquí, muy "desinquieto". Recuerdo que con esa edad junto detrás del mercado había un calle y ya el mar, un muelle y había una escalera, por la noche nos tirábamos para coger camarones.

Fíjate si el mar estaba cerca, que cuando la marea estaba alta, desde la pescadería se tiraban al mar todos los restos de los pescados, por eso en la zona había mucha pesca y se vendía como pescado de barquilla. Era todo una aventura, siempre estaba de allá para acá.

Me dijo que a sus 10 años se fue a trabajar con sus tíos. ¿A qué se dedicaba sus tíos?

Antes de tener un puesto en el Mercado mis tíos eran cambuyoneros. Recuerdo que la casa de mis abuelo se llenaba y vaciaba continuamente de cajas, incluso nosotros vigilábamos.

Esto fue antes de tener el puesto del mercado pero sí recuerdo de los engaños; era muy fácil ver cómo se engañaba poniendo piedras en los sacos de café, almendras del Brasil o los manises? Recuerdo que yo iba sentado encima de los sacos para descargar los camiones; éramos la gran mayoría niños. Al vivir tan cerca del Puerto, siempre había algún trabajillo que uno podría hacer. Ahora sería inimaginable que niños cojan sacos de 25 kilos, pero antes hacías lo que fuera por llevar unas perras en el bolsillo.

¿Cuándo empezó con ellos, seguían siendo cambuyoneros o a qué se dedicaban?

Cuando yo empecé tenían un puesto en la calle Tenerife en lo que es el Mercado del Puerto. Allí vendían bebida, tabaco? todo lo necesario; si no lo teníamos lo buscábamos. En esa plaza pasaba de todo, el aprendizaje fue increíble (bueno lo veo así ahora) aprendí de producto, a negociar y a trabajar duro.

¿Hasta cuándo estuvo ahí?

Pues casi 10 años yo creo que fue justo pocos meses antes de cumplir los 20 años. En abril del 1972 tomé la decisión de alistarme en la Aviación, estuve un tiempo en el economato, hasta que un día me llamaron para trabajar. Siempre compaginando con los estudios que seguí realizando por las tardes-noches.

¿Entonces dejo la aviación? ¿Quién lo llamo?

Pues era un viejo amigo de mi tío Fernando, el que tenía el puesto y por medio de él me conocía y por haberle realizado algunos trabajos en su distribuidora de alimentos que tenía en la época. Fue Manuel García Navarro, tenía una cadena de supermercados y representante de muchas marcas. Me llamó para que me incorporara a su equipo como responsable de un nuevo supermercado que abría por primera vez debajo de los apartamentos de Juan Pérez, en La Puntilla.

Hablamos del año 1973. Tuve que montarlo desde cero y abrirlo, al año fue vendido. Pero antes de esto estuve un tiempo montando un nuevo supermercado en Puerto Rico; vivía, comía y dormía en el mismo local hasta que lo abrimos.

¿A dónde se fue? ¿Qué siguió haciendo?

Pues en el año más o menos 1975 me marché a trabajar con Agustín Miranda en la sociedad que montó con Juan Suárez para la compra de dos supermercados en el sur. Con ellos estuve hasta los años 80 en los que decido independizarme. Junto a uno de sus yernos (José Déniz de Agustín Miranda) cogí mi primer supermercado, en el Apartahotel Protucasa, a partir de ahí empezó a mi aventura.

Poco tiempo después montamos una sociedad y empezamos a ir comprando supermercados por todo el sur de la isla, hasta llegar a tener en esa sociedad nueve establecimientos.

Por 1989, montamos una sociedad entre dos socios y yo, montamos el supermercado de la barranquera que se convirtió en el primer supermercado de Spar en Telde, fue el primero que abrimos fuera de la zona turística, estuvimos trabajando juntos hasta el 2000 que me separe. Ya para el año 95 tenía otra sociedad montada hasta el día de hoy.

En medio de todo eso algo paso ¿Qué paso en el año 1976?

Me casé con mi vecina, con la niña que vi crecer y que nos enamoramos desde muy jóvenes. Llevo toda la vida con ella, juntos tenemos dos hijas maravillosas. Parte de lo que soy hoy, es gracias a ella. Todavía nos acordamos del sabor de la tarta de nuestra boda: era de fruta, crema pastelera y merengue (fue un regalo de Comercial Velázquez) Tanto lo hemos recordado que en la boda de nuestra hija la tarta nupcial era con el mismo sabor que la nuestra.

Mil historias guardo de aquellos comienzos, vivíamos en un bungalow de 35 metros cuadrados: era punto de encuentro de todos porque nos encanta hacer reuniones de familia.

Compartir el artículo

stats