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Cuando la luz escribe la historia

El historiador Gabriel Betancor Quintana analiza en ‘La Fotografía en Gran Canaria 1840-1940’ el desarrollo de las técnicas fotográficas a la vez que repasa la historia de la isla P El autor consultó más de 50.000 imágenes

Fotografía de la playa y ermita de La Luz en 1893 (albúmina). Detalle en la ladera de la montaña de La Isleta de del cartel con el anuncio Gran Canaria Engineering & CO, visible desde toda la ciudad. Carl Norman fue un fotógrafo noruego contratado por las empresas británicas con intereses en las islas del Atlántico para documentar fotográficamente las oportunidades que los archipiélagos macaronésicos de Azores, Madeira y Canarias ofrecían para la inversión de capitales británicos. Sus reportajes fotográficos volvían al Reino Unido junto con los plátanos almacenados en las bodegas de los buques exportadores y fueron utilizados como parte de la publicidad para atraer capitales.

Fotografía de la playa y ermita de La Luz en 1893 (albúmina). Detalle en la ladera de la montaña de La Isleta de del cartel con el anuncio Gran Canaria Engineering & CO, visible desde toda la ciudad. Carl Norman fue un fotógrafo noruego contratado por las empresas británicas con intereses en las islas del Atlántico para documentar fotográficamente las oportunidades que los archipiélagos macaronésicos de Azores, Madeira y Canarias ofrecían para la inversión de capitales británicos. Sus reportajes fotográficos volvían al Reino Unido junto con los plátanos almacenados en las bodegas de los buques exportadores y fueron utilizados como parte de la publicidad para atraer capitales. Carl Norman (Fedac)

“La conservación y transmisión de la memoria de una generación a otra es un signo distintivo de nuestra especie desde los albores de la humanidad. Desde el origen mismo de nuestra especie hemos grabado y pintado en cuevas, hemos esculpido estatuas, hemos pintado… Hace unos 6.000 años aprendimos a escribir textos en Oriente Medio y hace 180 años aprendimos a escribir con la luz en Europa”, explica Gabriel Betancor Quintana, doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la ULPGC y autor del libro La Fotografía en Gran Canaria 1840-1940. Canarias y Gran Canaria en particular, junto a Tenerife, tienen un papel privilegiado en los albores de aquella herramienta de luz que se tradujo con los años en la fotografía moderna y que llegó a las islas el mismo año que fue presentada en París, en 1851. Betancor echa mano de su conocimiento -trabaja en el imponente archivo fotográfico de la Fedac- y a través de 220 imágenes el historiador repasa en la publicación no sólo la historia de la fotografía sino que se aprovecha de todo ese legado para relatar, de manera amena –y gráfica- la historia de Gran Canaria.

Los isleños, una joya de la fotografía en Canarias realizada por el noruego empleando el procedimiento de la albúmina en 1893 es uno de los principales retratos que se conocen de la Isla. Fue tomada en Hoya de Pineda (Gáldar).

Los isleños, una joya de la fotografía en Canarias realizada por el noruego empleando el procedimiento de la albúmina en 1893 es uno de los principales retratos que se conocen de la Isla. Fue tomada en Hoya de Pineda (Gáldar). Carl Norman (Fedac)

“Fotografía es escribir con la luz y nuestra isla fue desde mediados del siglo XIX uno de los principales puntos de apoyo para la expansión de la fotografía hacia América, África y Asia por lo que el fenómeno llegó muy pronto a nuestra isla, y eso explica en parte la riqueza, variedad y valor del patrimonio fotográfico histórico de Canarias y de Gran Canaria en particular. Me decidí porque pensé que era necesario ver qué se había escrito con luz en Gran Canaria en los primeros 100 años de la fotografía”, explica Gabriel Betancor sobre un trabajo que le llevó a consultar durante años 50.000 imágenes del Archivo de fotografía histórica de Canarias, Cabildo de Gran Canaria. Fedac; Fototeca del Archivo del Museo Canario; Archivo Municipal del Ayuntamiento de Arucas; Archivo del Centro de la Memoria Histórica de Salamanca; Fototeca del ABC; Archivo de la Casa Miller; Archivos Nacionales Británicos…

Imagen denominada Jornaleras de la cochinilla tomada por el profesional alemán en 1920 empleando el procedimiento de gelatina bromuro. La foto se tomó en una finca de la localidad grancanaria de Arucas y pertenece al Archivo de fotografía histórica de Canarias, del Cabildo de Gran Canaria Fedac

Si algo caracteriza Fotografía en Gran Canaria 1840-1940 además de sus más de 200 imágenes, muchas de ellas inéditas, es el uso que Betancor hace para relatar no sólo el desarrollo de la técnica fotográfica en la isla sino también la historia grancanaria que ha quedado plasmada en todos los soportes que fue dando el desarrollo de esta nueva técnica a lo largo de la décadas desde su presentación. “He seleccionado estas porque documentan extraordinariamente diversos aspectos de la vida social, cultural, económica y política del pasado de Gran Canaria, además de la evolución paisajística de la isla”, señala.

Néstor Martín Fernández de la Torre -segundo por la derecha en la primera fila- durante la presentación de su traje típico.  La imagen se realizó mediante el uso de la técnica de gelatina bromuro 1934. Se encuentra en el Archivo de fotografía histórica de Canarias. Cabildo de Gran Canaria.

Néstor Martín Fernández de la Torre -segundo por la derecha en la primera fila- durante la presentación de su traje típico. La imagen se realizó mediante el uso de la técnica de gelatina bromuro 1934. Se encuentra en el Archivo de fotografía histórica de Canarias. Cabildo de Gran Canaria. Fedac

Ediciones Remotas edita y publica este libro como parte de una serie llamada Memorias de la Plata que está recorriendo cada una de las islas del Archipiélago para mostrar la historia de la fotografía. De hecho, La fotografía en Gran Canaria 1840-1940 es el segundo volumen de la serie; el primero La fotografía en Lanzarote 1850-1950, escrito por el Doctor Mario Ferrer, fue presentado el pasado mes de diciembre.

Primo de Rivera recibido en 1928 con banderas británicas en Las Canteras (Gelatina bromuro). El general español mostró su enfado por el hecho de que era recibido con banderas británicas y pancartas en inglés.

Primo de Rivera recibido en 1928 con banderas británicas en Las Canteras (Gelatina bromuro). El general español mostró su enfado por el hecho de que era recibido con banderas británicas y pancartas en inglés. Fedac

Primo de Rivera con rostro serio recorriendo Las Palmas de Gran Canaria acompañado por su alcalde Salvador Manrique de Lara y Massieu.

Primo de Rivera con rostro serio recorriendo Las Palmas de Gran Canaria acompañado por su alcalde Salvador Manrique de Lara y Massieu. Fedac

“El Atlántico”, cuenta Gabriel Betancor, “fue el camino que tomó Europa para entrar en contacto con otros pueblos del mundo desde el siglo XVI, y durante el siglo XIX marcó el rumbo de la expansión capitalista e imperialista europea hacia América, África y Asia. Las islas del Atlántico han sido fundamentales en el contacto de los pueblos y sociedades que habitan las costas continentales del océano puesto que se han constituido en el punto de apoyo y encuentro para el intercambio de diversidad de productos, mercancías, inventos, ideas; plataformas oceánicas para el tránsito de personas y el cruce de sus culturas, en un proceso de siglos que ha condicionado también el profundo mestizaje de los pueblos que hoy vivimos en estas islas y archipiélagos. Y Las Palmas de Gran Canaria fue en el siglo XIX el epicentro de dicho proceso de transformación y mestizaje. La pequeña ciudad de Las Palmas de Gran Canaria comenzó a crecer ‘fuera de la portada’, es decir, más allá de las viejas murallas defensivas, en un proceso de urbanización que llevaría hacia finales del siglo a unir Triana con el Puerto de la Luz. En el curso de 50 años la población capitalina se multiplica por tres y el total de la población grancanaria casi se duplica. Gran Canaria y su capital habían cambiado y ya no eran las mismas, y de la vieja ciudad (su gobierno, su economía, sus paisajes, sus calles y su gente...) apenas empezaban a quedar recuerdos”.

Este libro iba a ser presentado el pasado 23 de abril en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria. Su presentación debió ser aplazada por la irrupción de la pandemia de la covid-19; “posteriormente tratamos de presentarlo en el mes de septiembre y nuevamente hubo que aplazarlo. Ahora, a la tercera va a la vencida, lo presentamos el próximo día 27 de octubre en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria a las 20.00 horas”, repasa el autor sobre un detalle bastante significativo. “No deja de resultar paradójico que esta primera monografía sobre la fotografía histórica en Gran Canaria se presente a la sociedad en medio de una pandemia y que la propia fotografía llegase a Gran Canaria cuando la isla luchaba contra la epidemia de cólera de 1851”.

Esta imagen de 1890 es una de las curiosidades del libro La fotografía en Gran Canaria 1840-1940. Cho Bartolo el de la degollada y familia está realizada en Gáldar (Gran Canaria) pero se empleó para promocionar turísticamente Tenerife. Luis Ojeda Pérez

“Penurias, pobrezas y hambrunas caracterizaron la vida de la mayor parte de los grancanarios que vivieron en la década de 1840. A las hambrunas de 1843 y 1847 se unió la de 1851 de la mano de la epidemia de cólera morbo que desde el 4 de junio mató a cerca de 6.000 de sus habitantes. El 24 de mayo de ese año fallecía en el barrio capitalino de San José la joven lavandera María de la Luz Guzmán, tres días después moría con los mismos síntomas su compañera de trabajo; y es que a mediados de mes habían contratado el lavado de las ropas, colchones y mantas de un buque recién llegado a Gran Canaria desde La Habana, en él llegaba también el cólera a la isla. El 5 de junio la Junta local de Sanidad de Las Palmas de Gran Canaria decreta oficialmente la epidemia de cólera; entre esa fecha y el 18 de septiembre en que se produce el último caso de cólera había fallecido casi el 10% de la población insular. Los datos demográficos disponibles nos muestran la dimensión de la crisis. De los cerca de 80.000 habitantes de la isla en 1842 pasaremos a los 68.000 en 1857 cuando todavía no se había remontado la crisis demográfica. En tanto que su capital pasó de unos 17.000 a unos 14.000 en idéntico periodo, vecinos agrupados en media docena de barrios alrededor de Vegueta y Triana, principalmente los Riscos de San José, San Juan, San Francisco, San Nicolás y San Antonio”.

“El desarrollo de las copias a la gelatina bromuro junto con las imágenes fotomecánicas contribuyeron decisivamente a la socialización del fenómeno fotográfico. Todos los sectores sociales van a participar a partir de ahora del mundo de la fotografía” y el libro de Gabriel Betancor da fe de ello. “La proliferación de profesionales que abren estudios, así como la aparición de aficionados y la llegada de otros fotógrafos extranjeros europeos a la Isla, la extensión del retrato fotográfico en formato tarjeta postal, el auge de los procedimientos fotomecánicos y de la tarjeta paisajística, del reportaje periodístico político y social contribuyeron a universalizar el fenómeno fotográfico en Gran Canaria. Ya en las primeras décadas del siglo XX no quedan términos municipales en la Isla que no dispongan de fotografías, que tratan de reflejar sus progresos y los avatares vitales de su paisanaje, y es que la isla se abre en canal ante el fenómeno fotográfico y ni el último pastor cumbrero pudo escapar de su objetivo”.

Imagen Editorial

Manifestación nazi en Triana ante Electro Moderno en 1937 (Gelatina bromuro). La obra de Betancor hace un recorrido en uno de sus capítulos al espionaje fotográfico en Gran Canaria. Archivo de fotografía histórica de Canarias.

Manifestación nazi en Triana ante Electro Moderno en 1937 (Gelatina bromuro). La obra de Betancor hace un recorrido en uno de sus capítulos al espionaje fotográfico en Gran Canaria. Archivo de fotografía histórica de Canarias. Óscar Walter Jablonosky (Fedac)

Espionaje fotográfico

Un capítulo de La fotografía en Gran Canaria 1840 - 1940 está dedicado al espionaje fotográfico en la isla, una historia digna de cualquier película clásica con amables británicos y prósperos empresarios alemanes fotografiando rincones de la isla como aeropuertos, centrales eléctricas y otras zonas estratégicas mezcladas con bellos paisajes y demás tipismos. Las primeras estaban destinadas a los servicios sectores de ambos países, deseosos de hacerse con el control de Gran Canaria. El resto constituyen el típico álbum de un turista que entraba y salía sin problema por nuestros prósperos Puertos.

“La fotografía fue un elemento más en la lucha entre espionajes británicos y alemanes que se desarrolla en Gran Canaria en el contexto de la 2ª guerra mundial. En estos convulsos años de la historia grancanaria que estamos examinando a través de la documentación fotográfica, y mientras la dictadura fascista se consolida y extiende su manto sobre todos los rincones de la vida social grancanaria, en la isla se está librando una dura batalla entre espías alemanes y británicos que periódicamente reportan sus informes a Berlín y Londres. La presencia de estos espías, normalmente vinculados a las empresas alemanas y británicas instaladas en Gran Canaria, era habitual desde los años de la 1ª guerra mundial, pero se incrementó notablemente en el contexto de la 2ª y más específicamente del lado germano tras el triunfo del fascismo en la guerra de España en 1939, en Canarias en realidad desde 1936. Con frecuencia estos espías británicos y alemanes emplearon la fotografía como un medio más para documentar sus informes. Los intereses alemanes fueron representados por fotógrafos como Friedrich Kurt Herrmann – jefe del partido Nacional Socialista en la isla en 1937- y muy bien relacionado con la burguesía insular, y Adolf Zitt”, concluye Gabriel Betancor.

Gabriel Betancor Quintana

Gabriel Betancor Quintana

Gabriel Betancor Quintana   

Doctor en Historia moderna y contemporánea

Sus líneas de investigación histórica se centran en el proceso de aculturación de los naturales de Gran Canaria tras la conquista española. Fruto de esas investigaciones ha participado en congresos nacionales e internacionales publicando diversos libros, ponencias y artículos. Betancor trabaja para el Cabildo de Gran Canaria desde 1994 y es el responsable de su Archivo de Fotografía Histórica de Canarias, en la Fedac, donde se custodian más de 500.000 registros fotográficos históricos relativos al archipiélago. Ha comisariado cerca de un centenar de exposiciones, ha participado en numerosos congresos de archividística de la imagen y es el director del encuentro internacional Luces del Atlántico. Jornadas de la fotografía histórica en Gran Canaria. Es autor de La fotografía en Gran Canaria. 1840-1940

Cuando la luz escribe la historia

Cuando la luz escribe la historia Portada del libro 'La fotografía en Gran Canaria. 1840-1940'

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