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La revolución de George Michael

Se cumplen tres décadas del mítico ‘Freedom!’, todo un canto desprejuiciado del músico fallecido en el 2016

George Michael

George Michael

Si hay un momento épico en la épica historia de los vídeos musicales que tantas alegrías dieron en los 90 es el de las cinco supermodelos de la época en el Freedom! de George Michael. El 30 de octubre de 1990 (hace 30 años, sí) se estrenó aquel famoso videoclip que abría con Linda Evangelista (pelo corto platino) sentada en una habitación cantando uno de los temas más sexis del pop noventero. A partir de ahí un alarde de cuerpos y movimientos irresistibles firmados por Naomi Campbell, Christy Turlington, Cindy Crawford y Tatjana Patitz acompañadas por varios chicos como el fotógrafo Mario Sorrenti. Todos mueven los labios mientras suena la voz de George Michael, que no quiso aparecer en una declaración de intenciones para desprenderse de su imagen anterior (de ahí que destruya la chaqueta de cuero, guitarra y jukebox que llevaba en su éxito Faith).

Siguiendo ese mismo statement, fue el único vídeo de aquel disco que estrenó década. Al músico británico se le ocurrió tras ver la portada que Vogue UK publicó en enero de 1990, con las cinco tops fotografiadas por Peter Lindbergh. El resultado son seis minutos y medio dirigidos por David Fincher (La red social), prodigio de los videoclips en los 80 y 90 (solo ese año dirigió a Madonna, Iggy Pop o Billy Idol y comenzó el rodaje de Alien 3). El sencillo formaba parte del segundo disco de Michael (padre grecochipriota, madre británica), que este junio habría cumplido 57 años de no haber muerto repentinamente el día de Navidad de 2016 por un fallo cardiaco mientras dormía en su casa de Inglaterra.

Significó su oda a la libertad. Su lucha por salir del armario, que se produjo a la fuerza ocho años más tarde

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Aquel álbum venía avalado por el bombazo de Faith en 1987, su estreno en solitario tras formar parte del dúo Wham! y de una efímera banda de ska junto a Andrew Ridgeley. Rolling Stone lo recibió con un reportaje de portada. «Wham! fue un chiste. Ahora Michael ha hecho un brillante debut y ya nadie se ríe», decía la revista. Para él fue la confirmación de su potencia como músico y compositor, pero al mismo tiempo toda aquella maquinaria comercial le resultó agotadora. Y así surgió el segundo disco: Listen without prejudice Vol. 1, que Michael no promocionó y que saldría a relucir en el juicio de 1993 que el cantante perdió contra Sony, a la que acusaba de «esclavitud artística» por desacuerdos sobre su contrato.

Imagen poderosa

Con Escuchar sin prejuicios buscaba ser tomado en serio. Y Freedom! ‘90 era su oda a la libertad, su lucha por salir del armario (se produjo ocho años más tarde tras ser detenido en unos baños públicos de California). Una imagen poderosa con las mujeres más deseadas que no aparecían siguiendo una coreografía detrás del cantante, sino como protagonistas absolutas. Y que poco después inmortalizaron otro icónico momento: el desfile de Versace que cristalizó el reinado de las supermodelos cogidas del brazo al ritmo del himno de George Michael sobre la pasarela. Freedom fue también un éxito de Wham! en 1984 (de ahí el 90 añadido a su tema en solitario) y el título de un documental estrenado en 2017. Allí cuenta que siempre quiso ser una estrella y medirse con Madonna, Prince, Michael Jackson. O que esperaba ser recordado «como un gran letrista».

También hubo cierta polémica cuando en 1989 ganó dos American Music Awards en la categoría soul/R&B que solían llevarse los músicos negros, vetados en los galardones pop. Para él fue un honor, fan como era del soul desde niño (el salto de icono adolescente en Wham! a su carrera en solitario lo hizo con un dueto con Aretha Franklin), y aunque entendió el enfado, insistió: «No creo que haya ningún intento de apropiarme de la cultura negra en lo que hago. Solo trato de hacer buena música». Lo que siguió a aquella polémica fue el disco que envolvió Freedom!. «Lo titulé así para escucharlo sin prejuicios. Era mi forma de decir: aquí tenéis un poco de gospel, otro poco de R&B y algunas cosas muy blancas», confesó Michael, que también reconocía su obsesión por los Beatles. «Cuando lo compuse escuchaba Abbey Road y Revolver todo el tiempo. Hice un tema para mostrar mi amor por Lennon (Praying for Time) y otro por McCartney (Heal the Pain). Lo que nunca imaginé es que McCartney lo cantaría». Tampoco imaginó que su rechazo a aparecer en pantalla cambiaría la cultura de los videoclips. Y Freedom! lo hizo. «El vídeo lo decía todo. Fue revolucionario. Una genialidad», sentencia Elton John.

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