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Vicky Luengo: “Laia tiene un exceso de control y yo peco un poco de eso”

Vicky Luengo

A Vicky Luengo (Palma de Mallorca, 1990) le vimos dar sus primeros pinitos en la tele autonómica catalana con Tots som súpers, del Canal Super 3 , y luego en culebrones tan emblemáticos como El cor de la ciutat y La Riera. Pero su gran salto a la tele nacional le vino con La pecera de Eva. Allí conoció a Rodrigo Sorogoyen, con quien ha construido un papelazo: el de la tenaz agente de Asuntos Internos de Antidisturbios (Movistar+), serie llamada a ser la mejor del año, si Veneno y Patria se lo permiten.

¿Qué se siente al ser la actriz del momento en la serie que para muchos es la del año?

Nunca acabas de sentir eso, porque no es nada real. Lo que estoy es supercontenta de ese recibimiento y que se haya valorado mi trabajo. Solo se puede hacer que celebrar, dentro del momento en el que estamos.

¿Se siente una croqueta?

¿Cómo?

Susana Abaitua le decía en un vídeo que solo las croquetas gustan a todos. Y a usted le está pasando.

¡Ah, sí! (Ríe). En unos vídeos de broma. Pero se tiene que superar el querer gustar a todo el mundo, porque eso no es posible, ni es real, ni práctico, ni bueno. Lo importante es gustarse a uno mismo, y no resulta fácil.

Pero el de Laia es un papelazo.

Sorogoyen me ha hecho un regalazo, sí. Y es todo un reto. Nunca en una serie había llevado un personaje con un peso tan grande.

¿Ya vio en los guiones que la serie era algo grande?

Es que cuando recibes un guion tan bien escrito, con personajes llenos de colores, de aristas... Porque el de Laia es superpoliédrico. Es una mujer real, imperfecta, que hace muchas cosas bien y muchas muy mal. Y cuando ves que esto viene respaldado por Sorogoyen y el plantel de actores que tiene, intuyes que de eso saldrá algo bueno. Aunque nunca sabes cómo lo va a recibir la gente.

Le consideran un descubrimiento y son 15 años de carrera.

Empecé a trabajar con 15, pero me parece bien. Porque hay gente que me ha descubierto ahora. Lo importante es que te descubran algún día.

¿Habrá antes y después ?

Eso es algo que no se puede saber nunca. Me alegra mucho que tanta gente haya podido ver un trabajo mío a este nivel, pero, al final, lo que hay que hacer es trabajar.

Impactante ese inicio en el que en el minuto uno ves cómo es Laia.

Cuando leí la primera secuencia, me pareció que era la mejor presentación de personaje que había tenido en mis manos en mi vida. Porque fue una oportunidad muy buena para plantar las bases de cómo era. Y me lo pasé pipa rodándola.

Se utiliza la técnica del ojo de pez.

Rodrigo quiso hacer una narrativa de la serie a nivel de cámaras, con lo que al principio estaban encima del personaje para que te sintieras ellos y, poco a poco, a medida que avanza la serie, la cámara se va alejando. En muchas de las secuencias que rodé con el gran angular tenía la cámara a un palmo y medio de mi cara. Fue curioso y complicado, porque no puedes ver al actor de manera real, sino que te ponen la pegatina en algún lugar de la cámara por cada personaje. La secuencia del Trivial tuve que hacerla viendo esas pegatinas. Y tuve miedo de perder algo de presente, o de frescura o de foco, pero me fui acostumbrando.

Laia tiene una actitud obsesiva ante su trabajo.

No la definiría como obsesiva, sino que le gusta tanto su trabajo y quiere hacerlo tan bien que poco a poco le come otros espacios de la vida, como las relaciones personales.

¿Y cómo explica su atracción por el agente Parra (Álex García)?

Es un personaje tan racional, tan mental, que hay un lugar por donde tiene que salir el impulso, la parte más animal. Se siente atraída por este ser, pero lo que hay es una energía de atracción/rechazo. Y una noche acaban juntos. No me parece que esto haga que pierda integridad, como se ha dicho. Profesionalmente puede ser muy íntegra y a la vez tener un impulso animal que la lleva a cometer un acto erróneo. Pero es que es humana y se equivoca .

¿En qué se parecen Vicky y Laia?

En el amor por el trabajo, la dedicación, la entrega y, luego, queda mal que lo diga, es una mujer bastante inteligente, y creo que yo lo soy. Y por decirte algo que no sea tan positivo, Laia es una persona con un exceso de control sobre las situaciones que la rodean y yo peco un poco de eso.

Algunos policías critican la serie. ¿Se lo esperaban?

Todo el mundo es libre de opinar lo que quiera. Pero nunca hemos querido hacer un documental, sino una ficción con muchísimo respeto y sin intención de denigrar o dejar mal a nadie. Si alguien se ha sentido ofendido, lo respeto enormemente, pero esa no fue la intención.

Buscó a un agente de asuntos internos para inspirarse.

Sí. Y encontré a un hombre en la Guardia Civil al que le pude hacer las preguntas que necesitaba. Me ayudó a alejarme un poco de los clichés que yo tenía en la cabeza por series como The wire. Emily Blunt, de Sicario, fue un referente a nivel energético y estético. Pero no me he basado en nadie concretamente, porque prefería crear algo desde cero para impregnar a Laia de esta cosa genuina. Y también hablé mucho con Isabel Peña, una de las guionistas, porque tiene mucho de Laia.

También es Natalia en Madres.

Sí. Es un personaje muy bonito de esa serie de Tele 5. Es una mujer cuyo sueño es ser madre, es lo que más desea, y lo antepone a su vida. Además, tiene una exdrogadicción muy fuerte, lo que me permitió hacer un arco de personaje precioso. Porque empezaba desde un lugar muy vulnerable, ya que se había creado una personalidad para alejarse del pasado. Fue muy bonito de rodar, con unas compañeras maravillosas.

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