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Entrevista

Hugo Silva: “Edurne y Julián, de ‘Nasdrovia’, tienen una exrelación frustrada”

Los actores Hugo Silva y Leonor Watling dan vida en la serie de Movistar + 'Nasdrovia' a una expareja de abogados que huyen de la crisis de los 40

Leonor Watling protagoniza 'Nasdrovia': "La cultura siempre ha estado huérfana, pero ahora más"

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A Hugo Silva (Madrid, 1977) le recordamos dando vida a policías muy de la calle, como el carismático Pacino, de El Ministerio del Tiempo, y sus personajes en Los hombres de Paco y la reciente Brigada Costa del Sol. Pero en Nasdrovia, esa mezcla de comedia y thriller de Movistar+, da vida a un tipo muy distinto: un abogado de lo más esnob que huye de la crisis de los 40. Él dice no haberla sufrido. Está contento con su momento vital. Y profesional. Y se entiende.

Los seis capítulos se hacen cortos. No solo por durar 25 minutos.

Eso es un acierto. Es como una delicatessen: puedes ir tomándotela poco a poco o verte de un tirón los seis.

Les dijeron que no leyeran la novela en la que se inspira.

Exacto. Hay veces que, a no ser que sea un clásico, forma parte del proceso que el personaje nazca con lo que está pasando en la mesa de lectura con tus compañeros.

¿Y pasaron muchas cosas?

Sí. Por ejemplo, el reparto de los malos es muy internacional, y no habíamos trabajado con algunos de los actores. Y te encuentras con que Anton Yakovlev, el actor que hace de Boris, es un señor que es bailarín profesional. Y surgen propuestas y cosas. Es como un working progress.

Julián no solo es dependiente de los tranquilizantes, también de su exmujer, Edurne (Leonor Watling).

Totalmente. Pero, aunque a mi personaje se le nota más, es un problema que tienen los dos. Es una exrelación frustrada. En el sentido de que lo ex está frustrado. Porque siguen dependiendo mucho el uno del otro, siguen trabajando juntos, teniendo los mismos gustos. Comparten, incluso, los mismos recuerdos. Se necesitan mucho realmente.

Aunque ella es más aventurera.

Edurne es un personaje muy potente y sí que puede tender a la aventura, pero siempre incluye a Julián en todos sus proyectos. Es algo curioso. Existen muchas parejas así: han evolucionado juntos y no les apetece separase. Han pasado a otro estadio diferente en el que nadie sabe dónde están.

Interesante que se utilice el recurso de romper la cuarta pared.

Sí, que el personaje hable a cámara permite una complicidad con el público. Es una forma distinta de contar. Se había hecho en muchas series, pero aquí no se había usado.

Es como la figura de narrador. En el libro ese papel lo tiene Julián.

Es muy acertado que aquí sea Edurne. Y es muy divertido que en algunas secuencias ella esté hablando conmigo y a cámara y mi personaje no eche cuenta de esos guiños. Ha sido muy raro, poco habitual.

Parece que a él la crisis de los 40 no le afectara tanto como a ella.

Les afecta de forma diferente. Lo que pasa es que ella se sincera con el público. Pero él toma ansiolíticos a escondidas, no ha terminado de separarse de su mujer y más cosas que se van viendo. Es un cuadro.

¿Usted, que lo tiene reciente, sufrió mucho la crisis de los 40?

(Ríe) No. En realidad no la he tenido. Solo que quizá ahora tengo más conciencia de las responsabilidades. No porque tenga más, sino que antes era más inconsciente. Estoy bastante contento con mi edad y mi momento vital. Bastante conciliado.

A Edurne le viene bien que entre Franky (Luis Bermejo) en su vida.

Son dos aventureros. Lo que pasa es que Edurne quizá es más calculadora. Pero se retroalimentan. Mi personaje neutraliza toda esa locura. No deja de ser un nexo con el público, porque, aunque es más pasivo, es el que dice qué locura estáis haciendo, que es lo que se pregunta el público.

Son unos esnobs y hay muchas referencias culturales de Rusia.

Sí, un cariño por Rusia casi fetichista. Eso tiene que ver por la pasión del autor, Sergio Sarria. Y marca la diferencia. ¿Qué pareja de abogados hay que sean fans de la cultura rusa del siglo XIX? Es muy exótico.

¿Su cultura les sirve para defenderse de los mafiosos?

Sí y no, porque igual al tener tantos conocimientos son más conscientes de dónde se están metiendo. Hay gente que no sabe de ciertas cosas y tira para adelante. Hay algo ahí de una valentía innata. Pero quizá el que sabe de qué va el asunto tiene más reparos y más miedos.

Qué distinto Julián de sus personajes de Los hombres de Paco, Brigada Costa del Sol y El Ministerio del Tiempo...

Sí, es un tipo de personaje que no había hecho. Solo algo parecido en alguna película. Está creado para la comedia, pero con mucha hondura. Me ha ayudado trabajar dirigido por Marc (Vigil), que sabe qué sacar de mí.

Con él trabajó en El Ministerio del Tiempo. Ahí sí que le sacan lo mejor. Ese Pacino...

Estaré siempre agradecido a Javier Olivares, porque me llamó personalmente para decirme: “Tengo algo y quiero que la hagas tú”. Y cuando lo leí y empezó a crecer, me di cuenta de que Pacino es un personaje muy él, muy basado en su barrio y sus experiencias. Pero a mí hay algo que me une mucho a ese personaje y es esa cosa periférica de Madrid. Conecté enseguida con Pacino, porque me ha recordado a mi infancia, a mi gente... Y me ha reconectado mucho conmigo mismo.

Y son varios papeles en uno.

Lo mejor de El Ministerio... era precisamente eso. Pacino no solo se tiene que acomodar a esas épocas, sino que incluso se tiene que hacer pasar por otros personajes y aún así tiene al público de su parte. Porque la gente quiere ver a Pacino y cómo se lo monta en esas situaciones. Y eso es muy bonito.

Ya es una serie de culto.

En mi opinión tendría que ser un Bien Nacional. Si hasta la ponen en colegios. Es una herramienta y un reflejo de nosotros. Si me llaman para seguir en ella, pues mejor, pero a mí me gustaría que siempre esté ahí. Le viene muy bien a la sociedad.

Otra serie ya mítica es Los hombres de Paco. Y habrá revival.

Ya he rodado un poquito y vuelvo a principios del año que viene para acabar la temporada. Pero me ha sorprendido lo fácil y natural que ha sido el reencuentro con los compañeros y con los personajes. Esa serie supuso un momento vital muy intenso, no solo por la repercusión que tuvo, sino porque pasábamos mucho tiempo juntos, con lo que nos hicimos muy amigos. Y fue fantástico volver a poner los personajes sobre la mesa. Hacer lo que hacíamos y jugar con ellos ha sido fantástico.

Paco Tous tenía miedo a que este regreso defraudase.

Lo que pasa es que como actor piensas: ¿tengo que volver a coger el personaje? Paco acabó la serie hace 10 años, pero yo como 13. Y antes de que me diesen los guiones me puse a ver algún vídeo. Pero cuando los tienes, te das cuenta de que sabes exactamente lo que tienes que hacer. No solo tú, sino tu cuerpo. Me ha sorprendido lo fácil que ha sido.

Trabaja de nuevo con Michelle Jenner, con quien también coincide en La cocinera de Castamar.

Sí, la estamos rodando. Estoy muy contento con el equipazo y el fantástico elenco, y aprendiendo mucho. Además, hago el papel de malo, algo que no había hecho nunca en televisión, solo en el cine. Es divertidísimo. Me lo estoy pasando muy bien.

Parece que la pandemia no le ha parado proyectos...

Cuando empezó la crisis, no tenía el horizonte muy claro y me puse en lo peor. Porque se dijo que no se podría rodar. Pero pensé: “No es una crisis mía y a ver qué hacemos”. Y he tenido suerte: he ido encadenando proyectos. No he parado.

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